Sin Rabinovich no es lo mismo

De izquierda a derecha y arriba abajo, Violeta Niebla, Isabel Bono, Cristina Consuegra, Beatriz Ros, Herminia Luque y María Victoria Atencia. /Ñito Salas
De izquierda a derecha y arriba abajo, Violeta Niebla, Isabel Bono, Cristina Consuegra, Beatriz Ros, Herminia Luque y María Victoria Atencia. / Ñito Salas

El humor sigue siendo el mismo, pero se echa de menos el carisma de uno de los fundadores del conjunto, fallecido hace casi tres años Les Luthiers presentó anoche en Málaga 'Chist', una antología de sus 50 años

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Cuando uno hace memoria e intenta enumerar conjuntos musicales que lleven 50 años juntos, no vienen muchos a la cabeza. Especialmente si se tiene en cuenta solamente a aquellos que han tenido un éxito indiscutible e ininterrumpido. Para los que hemos tenido la suerte de crecer con ellos, Les Luthiers es algo más que un grupo. Sus chistes forman parte del imaginario humorístico familiar; un conjunto de recuerdos que se mezclan con dobles sentidos y personales de ficción. No hay que explicar quién es Esther Píscore y cuál es su relación con el merengue; qué obras escribió Johan Sebastian Mastropiero, o qué le sucede a Marcos Mundstock cuando se le mezclan los papeles de 'La moza que marchose a lavar la ropa'.

Precisamente por ello, volver a ver a Les Luthiers es siempre una experiencia apasionante. Da igual que sea la sexta o la séptima vez, el conjunto argentino sigue teniendo actualidad en sus letras y en sus actuaciones aunque se hayan escrito hace 35 años.

Sin embargo, Les Luthiers ha cambiado en estos años. El triste e inesperado fallecimiento de uno de sus fundadores, Daniel Rabinovich, en el verano de 2015, nos recordó a los seguidores que nada es para siempre. Aunque su sustitución haya tenido un tino y un cuidado especial, Tato Turano no es Rabinovich. El carisma de este señor de bigote jamás podrá ser reemplazado, y al principio costaba ver a Turano como Manuel Darío. Lo diálogos eran los mismos, pero no las caras, los gestos, y esa esencia de comedia con tintes negros.

Pese a las ausencias, Les Luthiers sigue provocando la carcajada constante

A todo ello, además, hay que sumar el retiro el de otro de los históricos, Carlos Núñez, que el propio conjunto, haciendo gala de su humor, anunciaban el pasado mes de julio: «¡Denunciamos que Carlitos se retira de los escenarios a sus 75 años pero no porque, como él aduce, las funciones y las giras lo cansan demasiado!», señalaban, «sino porque en realidad tiene 30 años y se quiere dedicar a otras cosas».

Eso sí, aún sin Núñez y Rabinovich, Les Luthiers sigue provocando la carcajada constantemente durante las casi dos horas que dura su espectáculo. Carlos López Puccio y Jorge Maronna siguen acompañando de manera magistral a Marcos Mundstock, la eterna voz en off de los músicos. Sus papeles como Escipión o haciendo las veces de político corrupto son imprescindibles, aunque después de 50 sobre el escenario aún no hay aprendido a cantar de una manera ortodoxa.

El himno corrupto

En cada espectáculo que han presetado en estos años, Les Luthiers siempre contaba con hilo conductor, un relato en varios actos. Para esta antología de 'Chist', los argentinos escogieron la historia de los políticos que quieren cambiar la letra del himno para convertirlo más en un canto de partido (del Frente Liberal Populista Lista Azul), que en algo que una a todo el país. Un cuento, 'La comisión', que ya tenía la misma actualidad en los años 90 que en 2018.

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