La promesa cumplida de Diana Navarro

Diana Navarro, ayer durante su concierto en el Teatro Cervantes./Álvaro Cabrera
Diana Navarro, ayer durante su concierto en el Teatro Cervantes. / Álvaro Cabrera

La artista regresa a casa tras un año –el más importante de su carrera– que comenzó también en Málaga

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

«Pues ya estoy en casa. Qué bien poder acabar este año tan intenso en mi Málaga». Esas fueron las primeras palabras de Diana Navarro tras subirse a las tablas del Teatro Cervantes ayer por la noche para cerrar el año natural de la programación, así como su gira de ‘Resiliencia’. Entre el último concierto de la malagueña y el de anoche habían pasado cerca de 13 meses. Entre medias, Diana Navarro ha vivido el momento cumbre de su carrera. El disco ha tenido un enorme éxito de ventas, lo que se ha traducido en decenas de recitales por toda España, muchos más que en cualquier otra gira. Además, la cantante está participando cada viernes en ‘Tu cara me suena’, el programa líder de audiencia. ‘Resiliencia’, por tanto, ha sido un trabajo que ha continuado creciendo, algo que la misma artista reconoció ayer con la consigna que lleva un año repitiendo. «Es el trabajo más importante de mi carrera», dijo.

Entonces, en octubre de 2016, Diana Navarro vino a Málaga para presentar tanto el disco como la gira. Aquel recital fue todo un espectáculo que la consagró como una de las grandes de la música local a lo largo de toda la historia. Pese a ello, aquel era el primer concierto, y el espectáculo había que terminar de pulirlo. Aunque los nervios en ese primer concierto no le jugaron ninguna mala pasada, anoche se notaba que estaba mucho más relajada. Se notaba incluso cierta espontaneidad entre canción y canción. La cinta de uno de los cables del escenario se soltó en un momento dado, lo que obligó a entrar a una trabajador del teatro, momento que ella utilizó para bromear con él mientras ‘inventaba’ un ‘setlist’ paralelo ‘a capella’.

La malagueña se volvió a emocionar ante su público, pero esta vez estuvo mucho más relajada sin la presión del estreno

Aun así, la estructura del concierto fue similar a aquel con el que dio comienzo la gira. La inconfundible voz del periodista malagueño Domi del Postigo –amigo personal de Diana Navarro y coautor de algunas de las letras de ‘Resiliencia’– iba dando pasos a varias de sus canciones. Ella, cada dos o tres canciones hacía mutis por el foro para cambiar tanto de estilo como de ropa. Así pasó de esos vestidos largos con algo de cola al mono rojo para «el cabaret», del que dijo que le iba justo por culpa de los «mantecados», y el pantalón y la camisa negra con pedrerías para versionar, una vez más, a Lana del Rey, como ya hiciera en el programa de Antena 3.

El público, en pie

Ya ocurrió en el estreno y se repitió ayer. Este trabajo tiene muchas canciones de alto nivel, pero quizá sea ‘El perdón’ el tema que más se ajusta a su voz (salvando, claro, las saetas) de toda su carrera. El público se vio obligado a ponerse pie empujados por la fuerza de un torrente de voz que se desboca en esta canción. Además, parece que también ha limado, tanto en esta canción como en el resto, la parte más interpretativa, que combinado con la relajación de ayer hizo de la versión de ‘El perdón’ el gran momento de la primera parte del recital en un Teatro Cervantes que, por cierto, volvió a colgar una vez más el cartel de ‘sold out’.

Diana Navarro demostró una vez más que ‘El perdón’ es la canción que mejor se ajusta a su voz

Acabado de cantar el disco, y ya de vuelta del paripé anterior a los bises, el concierto entró en la fase más festiva y personal. Llegaron las peticiones del público –imposible atenderlas todas–; la copla con el habitual homenaje a Marifé con una versión tremenda de ‘La loba’. No se prodiga mucho últimamente en la canción española, pero cuando Diana Navarro interpreta de esa manera, en el teatro ni siquiera se respira.

De una manera algo distinta que la primera vez, Diana Navarro volvió a emocionarse por estar en su ciudad. «Málaga es mi principio y mi final», repitió. La malagueña estaba más sonriente que cuando llegó. Porque al fan de la intérprete le habrán gustado de igual manera los conciertos separados por un año, pero ella disfrutó mucho más anoche. Su primera ‘Resiliencia’ era una promesa a los malagueños. La segunda ha sido para recordarnos que la había cumplido, y con creces.

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