Priscilla: La magia travesti hace parada en el Cervantes

500 trajes y 23 escenas son algunos de los números de este musical./Ñito Salas
500 trajes y 23 escenas son algunos de los números de este musical. / Ñito Salas
35 Festival de Teatro

El musical saca la sonrisa de un público que cantó y bailó junto a 40 artistas que llenaron el escenario

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Soez, picante, atrevida y bastante divertida. Así es el montaje de ‘Priscilla: Reina del desierto’ que anoche se convirtió en el principio del fin de este 35 Festival de Teatro de Málaga. Una producción que intenta emular –y con cierto éxito– a la que durante tantos años protagonizaba las tardes en el barrio del Soho londinense. Una de las obras cumbres del travestismo, en el que tres drag queens inician un ‘road trip’ por el interior de Australia en busca de un casino en el que volver a ser grandes, al tiempo que reencontrarse con fantasmas del pasado y el fruto de las relaciones de uno de los rotagonistas.

Por si fuera poco, Málaga está de Carnaval, y la representación de esta noche (están hasta el domingo) va a coincidir con el concurso de drags de Málaga capital, pero también con el de Benalmádena. El brilli-brilli, la purpurina, los trajes excesivos y el ‘playback’ en las calles no hacen sino emular esta pequeña gran historia que vio la luz por primera vez en el año 1994, cuando Stephan Elliot dirigió este relato sobre tres artistas de cabaret que viven en Sidney y que son contratadas para actuar durante cuatro semanas en Alice Springs, en medio del desierto rojo de Australia.

El musical estábasado en la película homónima estrenada en 1994

Durante el viaje, Bernardette, Felicia y Mitzi sufren todo tipo de tribulaciones que enfrentan siempre con música y sonrisas; un espíritu que este montaje de SOM Produce mantiene a la casi perfección, ya que quizá la parte hablada, en algunos momentos, carecía del humor de la película. 500 trajes, 200 pelucas, 150 pares de zapatos, y una puesta en escena que incluía 40 artistas sobre el escenario; 23 escenas diferentes, el autobús que da nombre al musical y la banda sonora compuesta por canciones más que reconocibles de la historia de la música disco, como Tina Turner y Madonna. Esos son los números que durante dos horas y media (con descanso de 20 minutos) hicieron las delicias de los fans de la película, de los habituales a los musicales, y de los neófitos en ambas materias.

Travestismo ingenuo

El público poc acostumbrado a ver espectáculos de este tipo, eso sí, quizá se lo pasó algo mejor que aquellos que han pasado gran parte de su juventud acudiendo a sitios c on este tipo de espectáculos en directo. La actitud deslenguada de sus protagonistas, en realidad, era bastante moderada en relación a un espectáculo de un local, por ejemplo, de La Nogalera. Un travestismo algo más ingenuo ideal para todos los públicos, y que como musical de masas cumplió su función.

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