Un recital de Los Planetas bajo las estrellas

Los Planetas, anoche, en el Castillo de Gibralfaro, un escenario perfecto. / Francis Silva

En el Castillo de Gibralfaro y ante 400 ‘elegidos’, la banda granadina demuestra que le sienta bien el formato acústico

FERNANDO MORGADO

En el epílogo del ‘tratado’ de casi 1.000 páginas sobre el indie publicado por el periodista Nando Cruz bajo el título ‘Pequeño circo’, el propio J, líder de Los Planetas, cuenta que durante un tiempo anduvo algo obsesionado con organizar un festival en Sierra Nevada.

En aquella época se había extendido una extraña leyenda urbana que avisaba del fin del mundo debido a la alineación de los planetas y J vio en la profecía una forma de crear polémica y aprovecharla a su favor: si llegaba el fin del mundo en forma de diluvio, los ‘indies’ se salvarían en lo alto del Veleta cantando ‘Un buen día’. Sus propios compañeros de banda le quitaron la idea de la cabeza, conocedores de la tendencia antisistema del granadino. Lo de anoche no tuvo nada de antisistema –la velada fue organizada por una marca de cerveza– pero tal vez sirvió a J para quitarse la espinita de aquel proyecto. Desde luego, más alto no podía celebrarse el concierto, en el Castillo de Gibralfaro, y el público era igualmente selecto.

Fue un regreso a medias de Los Planetas a Málaga después de muchos años, pues el formato acústico solo necesitó sobre las tablas al propio J, al guitarrista, Florent, y al teclista-bajista, Julián Méndez. Eso sí, eligieron el repertorio de forma exquisita, sin anteponer las canciones de su último disco, ‘Zona Temporalmente Autónoma’.

Comenzaron con los temas más representativos de su deriva flamenca, aquella que tomaron a partir de ‘La leyenda del espacio’ y continuaron con ‘Una ópera egipcia’. ‘Los poetas’ y ‘Si estaba loco por ti’ sirvieron de toma de contacto con un público que no despertó hasta ‘Señora de las alturas’, «unos verdiales como los que hacía Fosforito», según J. Con la versión acústica de ‘Alegrías del incendio’ y ‘Corrientes circulares en el tiempo’ se pudo comprobar que el público tenía ganas de cantar y de que los granadinos volvieran más atrás en el tiempo para experimentar en directo lo que sintieron al escuchar en su adolescencia discos como ‘Encuentros con entidades’ o ‘Una semana en el motor de un autobús’. De este último sonó la melancólica ‘Línea 1’, esa composición que dedicó a la adicción de su amigo y compañero de banda Florent. Luego atacaron las más recientes ‘Zona Autónoma Permanente’ e ‘Islamabad’, quizá su canción más contestataria hasta la fecha, antes de despedirse.

Comenzaron con sus temas más flamencos para terminar con sus verdaderos himnos

Los bises no tardaron en llegar, y J, que quería «celebrar el día de la independencia», se atrevió con el himno de Andalucía. Quizá era solo para tratar de sorprender antes de cantar ‘Un buen día’, que todos esperaban, pues no puede faltar en ningún recital de Los Planetas. Así dio por terminada la noche, bajo las estrellas, en la que afortunadamente no se acabó el mundo, pero sí se alinearon Los Planetas por fin en Málaga.

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