«Paul fue el que peor llevó la ruptura de los Beatles»

Paul McCartney, en 2013. :: r. c./
Paul McCartney, en 2013. :: r. c.

Tras décadas de animadversión mutua, Philip Norman publica la biografía autorizada de McCartney

ÁLVARO SOTO MADRID.

A estas alturas, ¿queda algo nuevo por contar de Paul McCartney? Philip Norman (1942) cree que sí. «La gente no conoce realmente cómo es Paul», asegura Norman, escritor, periodista y crítico musical, que conoció a los Beatles desde sus inicios y que ahora publica 'Paul McCartney' (Malpaso), un monumental volumen de 900 páginas en el que el músico ha colaborado (se trata de la primera biografia autorizada de McCartney) ofreciendo al autor sus contactos, aunque no su testimonio. Y eso que la opinión que el exbeatle tenía de Norman no era la mejor. En 1981, el escritor publicó 'Shout!', considerado como uno de los grandes libros sobre el grupo de Liverpool. Sin embargo, la imagen que en él se daba de McCartney era pésima. Norman dejaba por el suelo el talento músical de Paul, al que consideraba poco más que un «buen relaciones públicas» cuya misión principal era atender a la prensa. «John Lennon era tres cuartas partes de los Beatles», dijo entonces Norman.

El tiempo ha cerrado las heridas y la opinión de Norman sobre McCartney ha cambiado radicalmente. «Estaba equivocado», reconoce el escritor, que achaca a la «envidia» su error de apreciación pasado. «Durante mucho tiempo, yo quise ser como Paul», asevera. «El grupo funcionó porque la simbiosis entre John y Paul era perfecta», asegura, antes de corroborarlo con una anécdota: John, diestro, era capaz de tocar la guitarra de Paul, zurdo, y viceversa. Además, uno era capaz de terminar las canciones que el otro comenzaba.

Así, la relación entre los dos mayores talentos de los Beatles protagoniza algunas de las páginas más interesantes del libro. «Eran amigos, pero además, muy profesionales, y aunque tras la ruptura aparecieron malos sentimientos entre ellos, nunca se odiaron», explica Norman.

El papel que jugó Yoko Ono en la separación de los Beatles ha sido objeto de múltiples debates. En opinión del biógrafo, «no se puede negar que Ono rompió cierta armonía dentro del grupo». «Cuando ella llegó, se acabó esa imagen de sonrisas que los Beatles tenían», agrega. Pero Ono no fue «la culpable», resalta Norman. «En realidad, ella fue la persona adecuada para John, aunque quizá no lo fuera tanto para los Beatles», refiere el autor, que cita unas palabras que Ono le confió durante una entrevista: «John siempre decía que nadie le había hecho tanto daño como Paul». A McCartney le echaron en cara que el día del asesinato de Lennon no suspendió un ensayo, aunque él dijo que había ido al estudio porque no hubiera soportado quedarse en casa y que mientras cantaba, se sentía «como un robot». Las relaciones entre McCartney y Ono siguen siendo frías, a cuenta de los derechos de autor de 'Yesterday' o del orden 'Lennon-McCartney' en la firma de algunas canciones.

Uno de los tópicos que sobrevolaban la banda es que John Lennon era el vanguardista y Paul McCartney, el tradicional. Norman discrepa: «En realidad, hasta que llegó Yoko Ono, que sí introdujo a John en el vanguardismo, era McCartney el que ponía al día a Lennon sobre qué había que escuchar o qué había que ver».

La separación de los 'Fab Four' en 1970 representó para McCartney una tragedia. «Fue el que peor lo llevó», corrobora Norman. McCartney había sido el más comprometido con la continuidad del grupo y le costó superar su fin. «Tuvo problemas psicológicos y con el alcohol», dice el autor. Poco antes, Paul se había casado con Linda Eastman después de haber roto con su novia más conocida, la actriz Jane Asher, que le pilló en una aventura.

Sin dejar de trabajar

En esos primeros meses 'post-beatles', los otros tres miembros del grupo parecieron adaptarse mejor al mundo que Paul. «Todos menos él hicieron en ese periodo música muy estimable. A él le costó volver al sendero», cuenta Norman. Pero en 1971, McCartney asomó otra vez la cabeza. Fundó, con su esposa Linda, el grupo Wings, y allí empezó a demostrar a los que le minusvaloraban, incluido el propio Philip Norman, que su talento musical era enorme. «Lo mejor que se puede decir de Paul es que supo reinventarse, empezar de nuevo, y con los 'Wings' hizo muy buenas canciones», dice Norman. De hecho, el escritor considera que probablemente los temas de las que se siente más orgulloso McCartney no son las que compuso con los Beatles, sino los que hizo en sus etapas posteriores. «Paul no ha dejado de trabajar nunca y siempre ha mantenido altos niveles de calidad. No se quedó anclado en lo que hizo en los años 60 o 70, como sí ocurrió con otros. Él ha seguido innovando», dice Norman.

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