Pablo López: «Necesitaba sentarme al piano y soltarlo todo»

Pablo López: «Necesitaba sentarme al piano y soltarlo todo»

El músico malagueño presenta 'Camino, fuego y libertad', un trabajo íntimo y personal que llega este lunes al auditorio del Museo Picasso

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

En la música, como en el arte, hay innumerables etiquetas. Marcas que a veces permanecen vinculadas a los cantantes de por vida. Pablo López (Fuengirola, 1984), sin embargo, ha decidido quitárselas todas, las que se ponía él mismo y las creadas por el público. Con su nuevo álbum, ‘Camino, fuego y libertad’ –grabado entre Londres, Los Ángeles, Madrid y Barcelona– el cantante y compositor deja atrás sus miedos para profundizar en sí mismo, dando lugar a un viaje en el que desaparecen su edad, su procedencia y todo lo que le define: «Puro sentimiento». Entre presentaciones y ruedas de prensa –este lunes interpretará algunos temas del disco en el auditorio del Museo Picasso Málaga–, atiende a SUR para reflexionar sobre las claves de su último trabajo:«Necesitaba sentarme al piano y soltarlo todo, plantarme delante de mí mismo».

¿Cuál es la conexión entre el camino, el fuego y la libertad?

–Realmente son parte de un todo. Aunque son una declaración de intenciones absoluta, también marcan la división en actos del álbum. Dentro de la medida de lo posible, en un mundo en el que prima la reproducción de canciones de forma aleatoria y al azar, he querido invitar a la gente a que escuche el disco en un orden: camino, fuego y libertad. Quiero que el espectador sienta lo mismo que yo he sentido.

-¿Hay entonces tres mensajes?

-Es un sólo mensaje, y es que todos acabamos abandonándonos a nuestro destino, sea cual sea dicho destino o vocación; un amor, un viaje, una decisión... Ese camino te va a dar el fuego y te va revolear, a despeinar, y te va a llevar a la libertad que es cuando uno se acepta con sus fallos. Es un todo, uno sin el otro no tendría sentido.

-A la hora de componer, ¿ha pensado en el directo o en el disco?

-Al principio empecé a pensar en el directo, porque a mí lo que me revuelve la vida absolutamente es el escenario, es por lo que hago todo. Pero para este proyecto necesitaba ser honesto, plantarme delante de mí mismo, delante del micrófono y del piano y soltarlo todo. No pensé ni en una cosa ni en la otra, pensé en vomitar todo lo que tenía dentro y que fuera lo que Dios quiera.

-En el nuevo álbum le hace canciones a cosas pequeñas: ‘El patio’, ‘El gato’, ‘El teléfono’...

-Quise darle homogeneidad al proyecto. Mucha gente del sector de la música, incluso dentro de mi propio equipo, habla de que vamos a vivir en un eterno lanzamiento de ‘singles’. Yo quise rebelarme contra eso y darle un sentido completo al álbum. Los títulos están hechos a posta con artículo y sustantivo, para que la gente asocie esa manera de llamar las canciones a ‘Camino, fuego y libertad’. Mi música es un todo.

-Hemos pasado por alto la canción de ‘El gato’...

-Teníamos uno en Fuengirola, llamado Freddy... el tipo arañaba y mordía todo el rato. Se puso ‘malillo’ cuando me fui a Londres a escribir el disco y me dio pena; lo pasé bastante mal. Me acordé que nadie quería subir a mi casa, ni amigos ni novias, porque el gato arañaba. Cuando lo vi tan ‘chiquitito’, tan débil, me dio mucha pena y me pareció que no era tan malo, que él no quería ni conquistar el mundo ni matar a nadie ni dejar en la ruina una ciudad, ni una guerra. La canción viene a decir que si vienes a casa no le tengas miedo al gato, tenme miedo a mí, que somos los malos.

-‘El camino’, forma parte de la película ‘Thi May’...

-Tuve la suerte de que los productores me propusieron participar en el proyecto, que ya estaba editado y cerrado. Yo ya tenía en mi cabeza la canción, que habla sobre una filosofía de vida, que es muy importante, más para mí incluso que para la peli. La escribí sabiendo lo que era la historia, que tiene un significado muy especial y personal para mí. Cuando digo «te quiero de lejos», me refiero a que cuando deseas algo de forma rabiosa y salvaje, caminas hacia ello. Cuanto más te acercas más se aleja y más fuerza coges para caminar de nuevo. Por el camino te pasan cosas maravillosas, a veces tristes también.

-En muchas de sus canciones, y en la mayoría de este disco, se dirige a alguien en segunda persona del singular. ¿A quién le canta?

-¿Te puedes creer que nunca me había dado cuenta de eso? Y eso que soy un pedazo de ‘friki’… –dedica un tiempo a pensar–. Es verdad… acabo de darme cuenta. Supongo que es porque cuando uno quiere hablar de verdad, la segunda persona del singular es la vía más común. A veces utilizamos un lenguaje más lírico y onírico en las canciones. Cuando a alguien le hablas de tú a tú, demuestras que el lenguaje es natural, que estoy cantando una canción llena de artificios, de trampas y acordes, pero puedo estar sentado en una cafetería con un mollete delante.

-Ha cantado sobre momentos muy íntimos. ¿Hay algo sobre lo que nunca lo haría?

-Puede ser, puede ser –resopla–. Hay ciertos temas de mi vida que todavía pertenecen a un rincón, o a un desván, al que todavía no he accedido, pero al que creo que accederé, ¿eh? Reconozco que me guardo cosas, igual que hay asuntos sobre los que canto en este disco que no habría sido capaz de cantar en el anterior. Supongo que la madurez abrirá esa puerta, o la cerrará para siempre.

-¿De dónde saca la inspiración para componer?

-Depende de las épocas. En ‘11 historias y un piano’ la sacaba del hambre, pero del hambre positiva, de la necesidad de anhelar. Todas las historias de ese disco dejan entrever que lo voy a conseguir. En ‘Los amantes inocentes’ estaba fuerte, tenía un buen músculo. La inspiración venía de definir con bastante entereza, fuerza y convencimiento lo que quería decir... ‘Tu enemigo’, ‘Dos palabras’, era como expresar «esto es lo que hay, tengo la verdad en mi mano». En este álbum la inspiración es como… «¿qué es esto, qué me está pasando?». He empezado a escarbar y la inspiración viene de lo más profundo de las capas de un ser humano.

-¿No le dio miedo llegar tan dentro?

Era un miedo que tenía, tanta introspección... Pero se ha convertido de repente en el efecto contrario. He llegado a un público con el que no había conectado hasta ahora porque he tirado tan hacia dentro que he llegado a una sala donde está todo el mundo, donde no soy ni músico, ni malagueño, ni tengo edad. Ahí somos todos puro sentimiento.

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