Pablo Alborán empieza otra vez en casa

Pablo Alborán, durante el concierto de anoche en el Castillo de Gibralfaro. /Fernando González
Pablo Alborán, durante el concierto de anoche en el Castillo de Gibralfaro. / Fernando González

El malagueño ofrece la primicia mundial de su nuevo disco con un concierto privado en el Castillo de Gibralfaro

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

Pablo Alborán presentó anoche con la intimidad de la élite su próximo ‘Prometo’, un disco que saldrá dentro de un mes pero del que ya puede adivinarse que alcanzará el número uno de ventas en nuestro país porque todo lo que toca este malagueño se convierte en oro. Lo hace después de haberse dado un tiempo de reflexión: dos años de silencio para detener la marea y vivir con todas las letras para componer las canciones de este trabajo que, según se dice, va a suponer un punto de inflexión hacia un sonido más sofisticado, pero sin perder la esencia que le ha hecho grande.

Tres fans, con una fotografía de Pablo Alborán.
Tres fans, con una fotografía de Pablo Alborán. / Hugo Cortés

Málaga fue la ciudad elegida para este encuentro. El Castillo de Gibralfaro cerró sus puertas durante todo el día para albergar el estreno de sus nuevas canciones en una velada organizada por la marca de teléfonos de la que Pablo Alborán es imagen. Los trescientos afortunados que fueron invitados a este festín llegaron en autobuses de la EMT y entre ellos se encontraban, además de altos directivos y algunos periodistas de Madrid, una pequeña representación de la política malagueña y del ‘establishment’. El alcalde y buena parte de la Corporación municipal tuvieron que ausentarse debido a la cumbre hispano-japonesa que se celebra estos días en la ciudad. Otros no quisieron perdérselo y, como todo el mundo tiene entre sus familiares algún fan de Alborán, algunos concejales aprovecharon la ausencia de otros para llevar consigo a sus hijas o sobrinas. La prensa no tenía opción de acreditarse en este concierto. Ninguna imagen de lo que pasaba allí. Quien esto suscribe tuvo que conformarse con la experiencia de vivir el concierto y sus preámbulos rodeado por una cuarentena de fans que se reunieron en la puerta. Con todo, desde dentro nos contaban que Alborán iba vestido de negro, que se mostró algo nervioso por este concierto en Málaga, «mi talismán, la que me lo ha dado todo», y que estaba dispuesto a desnudarse en lo musical acompañado por un par de músicos –guitarra y piano– frente a una enorme pantalla rodeada por focos colocados con estrategia para evitar la captura de imágenes en alta calidad. El repertorio lo formaron solo seis canciones, comenzando por su primer hit ‘Solamente tú’ para después trazar otros cinco temas, tres de los cuales ya han salido en formato single alcanzando el número uno, canciones nuevas que suscitarán una gira en la que, según reconoció anoche, le va a costar mucho no llorar y emocionarse.

«Dile a tu hijo que salga»

Cuando está a punto de empezar el espectáculo, los fans que deambulan por la puerta comienzan a desesperarse. Algunas (emplear el masculino aquí sería injusto: solo hay un chico) llevan aquí más de cuatro horas y al principio estaban felices en su creencia de que su ídolo pasaría por aquí a saludarlas en cualquier momento, aunque la dolorosa realidad apuntaba a que el cantante llegó a Gibralfaro antes de las 3 de la tarde para preparar el concierto tras pasar el día anterior en un estudio del Puerto de la Torre, ya que las lluvias le impidieron ensayar en el recinto. Cada vez que llega un coche las niñas se emocionan. Aparece la madre de Alborán que es rápidamente reconocida y se forma un pequeño revuelo a su alrededor. «Que salga, por favor, dile a tu hijo que salga». El concierto empieza dentro de la fortaleza y desde fuera apenas se puede sentir una tímida vibración que podría venir de cualquier otra parte.

Las admiradoras se reunieron junto al castillo. :
Las admiradoras se reunieron junto al castillo. : / Hugo Cortés

Las chicas se ponen nerviosas y empiezan a cantar «Pablo» en corro. Con un poco de suerte y el viento favorable es posible que se les escuche dentro, pero verlas desgañitadas gritándole a un muro resulta descorazonador. Bajan dos individuos de la empresa de catering que terminan siendo sometidos a un tercer grado. Se respira un ambiente prerrevolucionario y ahí están las madres de las fans, a las que hay que hacerles un homenaje: hacen colas, le compran a sus hijas ediciones de discos que, como el de Alborán, cuestan 45 euros, pasan frío y se ponen malas. El único chico salta: «Las oraciones subordinadas me la pelan, si voy a suspender igual». Ante la certeza de que su ídolo no va a pasar por aquí, la decepción se generaliza: «Aquí está la gente que compra sus discos, me parece muy mal que no se acerque a saludarnos. Dile que lo ha hecho muy mal». Al cierre de esta edición, Pablo no había aparecido.

@pabloalboran en el lanzamento de #Prometo hoy e el castillo de #malaga #NoVayaASer #instarepost @bydeventos muchas gracias

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Nuestro @pabloalboran cantando #LaLlave, canción de su nuevo disco #prometo VIA #Instastories @samsungespana 😍😍😍🎶🎵❤❤💃

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