L.A. ofrece un intenso concierto para incondicionales en La Trinchera​

L.A. ofrece un intenso concierto para incondicionales en La Trinchera​
Fran Acevedo

El grupo actuó ante la mitad del aforo disparando una treintena de canciones durante las cerca de dos horas que duró el directo

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

La Trinchera hizo anoche gala de su subtítulo de 'refugio sonoro' para albergar del frío y del viento a un buen número de fans de L.A., una significativa banda de rock de amplia trayectoria y sonido profundo y cuya máxima rareza estriba en ser españoles, porque desde luego no lo parecen. El grupo, proyecto personal del mallorquín Luis Alberto Segura, actuó ante la mitad del aforo disparando una treintena de canciones durante las cerca de dos horas que duró un directo patrocinado por Budweiser.

Segura, acompañado por su banda al completo -conjunto clásico de batería, bajo y guitarra solista- desmenuzó un repertorio en el que hubo espacio para todo, desde momentos más íntimos hasta la efervescencia de un sonido rotundo con nítidas raíces de rock americano. Entre la citada treintena de temas cayeron muestras de todas las épocas de una carrera que abarca casi 14 años y un buen puñado de trabajos que se alzaron con un notable éxito de ventas, una trayectoria en continuo ascenso que le ha llevado a tocar en festivales internacionales​ y cuyo punto de inflexión fue el lanzamiento de ‘Dualize‘ (2013). Precisamente 'Rebel'​, una de las canciones de ese disco, sirvió para abrir boca y hacernos entrar en un espectáculo de alta intensidad en el que se pudieron escuchar casi todos sus éxitos, desde 'Perfect combination' hasta 'Outsider' pasando por 'Higher place' ‘Living by the ocean’ y, respecto a su último disco, 'King of the beasts' (2017), el único autoproducido por el líder, hubo coreadas interpretaciones de 'Leave it all behind', 'Stay' de la hermosa 'Helsinki'. En un intermedio acústico Segura se quedó solo en el escenario y en el tramo final tocó la batería recordando los tiempos en los que era instrumentista de The Nash. Y es que esta es otra de las particularidades de L.A., que un baterista termine siendo 'frontman', cantante y compositor de una banda propia. 

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