NAVIDAD Y VILLANCICOS FLAMENCOS

GONZALO ROJO

La fiesta de la Navidad fue establecida en el siglo II de nuestra era por San Telesforo, siendo en un principio movible hasta que en el siglo IV, durante el pontificado de Julio I, la noche del 24 de diciembre pasó a ser la Nochebuena y el día 25 la Navidad propiamente dicha. Casi simultáneamente surgieron las primeras melodías compuestas en alabanza al Niño-Dios. Sus estrofas fueron de una ingenuidad encantadora, exquisita, pero con la vitalidad cálida de una devoción sincera. Uno de los ejemplos más lejanos son las canciones de San Efrén¸ En una de ellas el santo poeta invita por primera vez a la vigilia nocturna «porque aquella noche en que los ángeles bajaron a la tierra no puede compararse con ninguna otra del año».

En 1223 decidió San Francisco de Asís celebrar el nacimiento de Jesús lo más parecido posible al de Belén. Para ello escogió la ciudad de Greccio, provincia de Rieti, en la región de Lazio, y sobre una extensa loma montó un pesebre con animales y heno, pobladores, pastores, etc., reproduciendo así la llegada de Jesús a la tierra. Es decir, hizo la primera representación popular del humilde escenario del nacimiento de Cristo, conocido más tarde como belén, portal o pesebre. Aún no se cantarían en él canciones, ya que hasta el siglo XV, en particular durante el Renacimiento y hasta el XVII, no aparecieron los villancicos, forma musical y poética en castellano y portugués. Posteriormente comenzaron a cantarse en las iglesias y a asociarse específicamente con la Navidad, con notables compositores como fueron Juan del Enzina, Pedro de Escobar, Gutiérrez de Padilla, etc.

Llegado el momento, tras el declive de la antigua forma de interpretar el villancico, el cante flamenco no quiso quedarse fuera de las manifestaciones lírico-religiosas y asimiló todo el caudal literario peninsular que desde la lejana Edad Media cantaba a la Navidad, y sirviéndose de algunos de sus «palos» más rítmicos -en especial de las bulerías y los tangos- logró llevar nuevos sones al Niño recién nacido. De los primeros en hacerlo fue el jerezano Manuel Torre con sus «Campanilleros» y la guitarra de Niño Ricardo, muchos años antes de grabarlo en el viejo soporte de pizarra con Miguel Borrull. Después fueron Canalejas de Puerto Real, Corruco de Algeciras, Chato de las Ventas, Pepe Pinto, Niño de la Rosa Fina, Manuel Vallejo... y Niña de la Puebla, que los popularizó y grabó con distintas letras.

Y fuera de los sones del Rosario de la Aurora, Rafael Ramos «El Niño Gloria» fue el primero en adaptar los villancicos navideños al cante flamenco, siguiéndole otros muchos: Canalejas, Niña de los Peines, Antonio Mairena, Rafael Romero, Fosforito, Miguel de los Reyes, La Paquera de Jerez, Camarón de la Isla, etc., etc. En Andalucía son aún muchos los pueblos que siguen cantando los mismos villancicos y villancetes de hace más de un siglo, envueltos en aires flamencos y en unión de esos monumentos al surrealismo que son los campanilleros.

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