La música urbana y el reguetón echan raíces en Málaga

Daddy Yankee hizo las delicias del público congregado ayer en el Auditorio Municipal. / Paula Hérvele

Daddy Yankee repasa sus clásicos en el escenario del Mad Urban Fest (MUF), al que también se subieron Maikel Delacalle y Clase A

KIKO IZQUIERDO MÁLAGA.

Desde las tempranas 5 de la tarde hasta bien entrada la madrugada, se celebró ayer la 4ª edición del MUF, que en sus siglas en inglés se pronuncia como ese otro evento local que tiene lugar un mes antes del Festival de Málaga pero que poco tiene que ver, pues se trata del Mad Urban Fest, el festival de música urbana que reunió a artistas de la talla de Maikel Delacalle, Clase A o el incombustible Daddy Yankee en el Auditorio Municipal por tan solo 30 euros.

Es muy elocuente el hecho de que el cabeza de cartel, Daddy Yankee, haya estado en 3 de las 4 ediciones del festival, lo que, honestamente, podría convertir al mismo sencillamente en la cita anual del artista con la ciudad, eso sí, siempre rodeado de invitados diversos. El resto de intervenciones, salvo alguna excepción como el reguetón de primera línea del cubano Clase A, no pasaron de actuaciones de fin de curso descontextualizadas en el caso de ciertas muestras de baile, o de wannabes en el de algunos cantantes.

En general, cuando uno no tiene mucho que decir sobre la organización es precisamente porque esta no ha pecado de demasiadas cosas imperdonables, pues, entre otras cosas, siempre se agradece que se cumplan los horarios previstos y que los espacios entre actuaciones sean amenos. De hecho, hasta la levemente retrasada salida de Daddy Yankee, por otra parte ciertamente comprensible, todo fue bastante fluido. Aunque, puestos a poner alguna pega considerable, creo que el sonido pudo haber sido mucho más profesional y nítido, en lugar de tan alto y duro.

Entregados con gasolina

Daddy Yankee hizo un repaso por sus clásicos, que no son otra cosa que los clásicos mundiales del reguetón, pues no hay que olvidar que se trata de una de las primeras estrellas internacionales del género. Así, no faltaron 'Lo que pasó, pasó', 'Tremendo culo' o 'Si necesitas reggaetón, dale', dejando para el final, como era de esperar, las ya míticas 'Gasolina', 'Ella me levantó' y 'Despacito'.

Los asistentes se mostraron entregados sin concesiones al puertorriqueño, que demuestra sus tablas y su bagaje en un show que va bien de luces y visuales, bien de láseres, de fuego y humo, e impecable en su realización al fin y al cabo.

El público era bastante heterogéneo, una de las cualidades de los eventos masivos, y lo componían desde padres y madres con sus hijos a grupos de amigos de diferentes edades y estilos, pasando, por supuesto, por las parejas, ya fueran más o menos acarameladas. A pesar de estas diferencias y de que no todos puedan inscribirse en el fenómeno de la música urbana, en cuanto a tribu con determinadas pautas conductuales y de vestimenta, tienen algo en común: a todos ellos les gusta el reguetón, y asistieron a esta 4ª edición del MUF con decididas intenciones de pasarlo en grande; expectativa que, creemos, vieron cumplida con creces.

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