Félix López: «Nuestra música es como una forma sana y divertida de comer verduras»

Miguel Ángel Márquez y Félix López en la imagen promocional de su gira. /Sur
Miguel Ángel Márquez y Félix López en la imagen promocional de su gira. / Sur

Componente de Antílopez. El dúo favorito entre las minorías llega hoy a Estepona, donde darán a conocer el denominado ‘Chiripop’, un género que mezcla teatro y música de forma accidental

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Félix López y Miguel Ángel Márquez nacieron en Huelva, aunque por su aspecto sobre el escenario podrían haber venido al mundo desde un escaparate de Candem Town. Ambos músicos se han propuesto, casi sin quererlo, revolucionar la música a base de Chiripop, es decir, rompiendo los moldes y buscando «nuevas perspectivas» en el panorama. Antílopez, el dúo de moda entre las minorías, aterriza esta noche en Estepona (Teatro Felipe VI, 21.00 horas), donde ofrecerán su espectáculo en acústico, donde el teatro y la música coquetean para tocar «las emociones del espectador». Félix López atiende a Sur entre presentaciones y ensayos. El nuevo disco se acerca.

¿ Qué es el Chiripop Absurdo Depresivo con Catarsis Tragicómica?

–Chiri viene de chirigota, pero no nos referimos únicamente a la estructura en sí. Quizá es el alma, la perspectiva de ese arte, que es muy extrapolable a la vida en general. Lo de ‘pop’ es por la música Pop, que viene de música popular. Ahí está la fusión, es una forma de etiquetarnos siguiendo esta moda de los anglosajonismos porque queríamos poder responder a eso que siempre nos pregunta la gente de ¿qué hacéis? Lo demás son calificativos que complementan el estilo, si lo que hacemos se puede denominar estilo...

¿Qué verá el público sobre el escenario?

–Quizá lo que verán los espectadores es el show con menos presupuesto de España en el apartado visual. Creemos que de lo básico sale lo mejor, y la actuación es un reflejo de cómo componemos las canciones... Nosotros, como los físicos que estudian el universo para saber de dónde vienen las cosas, somos niños muy curiosos y nos preguntamos: ¿se pueden encontrar nuevas perspectivas musicales? Sobre el escenario habrá dos guitarras, dos voces y un perchero con atuendos, que son apliques que ayudan al espectador a imaginar sobre nuestras propuestas. Lo que verá la gente sobre el escenario es a los creadores defendiendo el espectáculo que han creado, sin intérpretes. Nosotros hacemos el pucherete y luego se lo damos.

Entonces, ¿también hay teatro?

–Sí, y ha llegado a nuestro espectáculo sin buscarlo. Quizá eso es lo bonito y lo que hace que el público disfrute, porque ha nacido sin pretensiones, ha ido llegando solo. Hemos ido creando estados emocionales previos para que los espectadores entiendan lo que contamos en cada canción. Todos los espectáculos suelen tener una ganzúa, pero nosotros no tenemos un eslogan. Lo que hacemos es música, lo demás ha salido.

Cuenta de Mayumana que consiguen ser enérgicos y delicados al mismo tiempo

¿Qué reacción esperáis del público en vuestras actuaciones?

–Antes de que empiece el show ha habido un trabajo y la gente no tiene por qué saber los pormenores. No tienen por qué ser conscientes de lo que hay detrás y, de hecho, muchas personas vienen a vernos con sus problemas dentro, a liberarse. Nosotros queremos que dentro de ese ambiente que se genera en el concierto el público se vaya a casa reforzado. Si la gente ve que sobre el escenario hay verdad, reacciona bien. No pedimos risas, pedimos emociones.

¿Hay espacio para Antílopez en la radiofórmula?

–Ahora que estamos con el disco nuevo lo hemos estado pensando y vemos el concepto que han elegido los artistas más famosos para triunfar, como el bombo a negras –ritmo comercial tipo Ed Sheeran–. En vez de entrar en esa estela, lo que queremos es hacer canciones con mimbres de la actualidad pero imperecederas y universales. Que los mensajes valgan hoy, mañana y dentro de mucho tiempo. Creemos que las canciones te pueden llegar emocionalmente de muchas maneras y en muchos momentos, y eso creemos que ocurre en nuestra música. Dentro de eso, quizá por madurez, estamos conectando con más tipos de gente. Dentro de nuestro nuevo disco quizá haya cuatro o cinco canciones que puedan sonar por la radio.

¿Buscáis remover conciencias o que el oyente pase un buen rato?

–No le pedimos nada a la gente, queremos ponérselo fácil. Migue siempre dice que nuestra música es una forma sana y divertida de comer verduras. Despierta el raciocinio y la reflexión, pero te entretiene mientras y emociona incluso te puede hacer reír. Nos exigimos mucho a la hora de componer y, además, nadie ha pedido nuestras canciones ni los temas que tratamos. Nos interesan esos asuntos que nadie menciona en una canción.

Rock, swing, flamenco… ¿hay algún género prohibido?

–No dominamos ninguno ni somos virtuosos en nada, pero sí somos concienzudos y responsables; firmamos nuestra obra con todas las de la ley. Por eso pensamos mucho, mucho, antes de hacer cada tema. A lo mejor un día Miguel me dice que quiere hacer otra cosa, o me apetece a mí… y nos metemos en estilos más raros. Sabemos que a quien le gusta esto es porque busca cosas diferentes, que llegan de otra manera, menos simétricas.

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