Melendi se quita las gafas y conquista Málaga

Melendi, en el concierto de anoche en el Auditorio./Ñito Salas
Melendi, en el concierto de anoche en el Auditorio. / Ñito Salas

El artista asturiano ofrece un repaso a su carrera en el Auditorio con su último trabajo como telón de fondo

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

«Miren a los ojos de las personas con las que han venido al concierto. Así van a disfrutar de una manera diferente”. Con este órdago al público, Melendi presentó su balada ‘Existen los ángeles’ y aprovechó para dejar claras sus intenciones: estaba allí para jugar y meterse a todos y cada uno de los asistentes en el bolsillo. Sin excepción. El asturiano salió al escenario desbocado, corriendo de un lado a otro, con todo por delante y sin nada que esconder. A modo de respuesta, fue recibido por lo gritos de alegría de los miles de incondicionales que agotaron prácticamente el aforo del Auditorio Municipal Cortijo de Torres. Anoche la música no entendía de etiquetas ni dependía de las grandes exhibiciones de talento (que las hubo). Lo fundamental fueron las emociones, los mensajes y la sensación de tener enfrente a un viejo amigo que demostró saber tocar el corazón sin pretensiones de aquellos que le corresponden.

Las claves de esa relación espontánea parecían sencillas: muchas conversaciones con los asistentes, a los que trató como un grupo de amigos; bailes sin tapujos y besos lanzados al aire. No obstante, la batería de canciones que compusieron la noche también tuvo mucho que ver con el éxito rotundo que reinó en el auditorio. Arrancó el show con temas de su último trabajo de estudio, ‘Quítate las gafas’, un canto a la vida sin complejos ni prejuicios, escenificado en la actitud del cantante y de sus músicos.

La noche, además, sirvió para repasar su prolífica carrera -su primer sencillo en España tiene ya catorce años-. Tras varias canciones de la etapa actual, el primer guiño al pasado más flamenco llegó con ‘Un violinista en tu tejado’, y el público no hizo distinción, cantando con la misma fuerza unos y otros, porque lo nuevo gusta y lo antiguo es parte de la cultura popular de varias generaciones.

Cuando las rastas

Entre canción y canción, Melendi se tomó su tiempo para hablar con los que vitoreaban su nombre. Prácticamente respondió a todos los «¡guapo!» que recibió, saludó a los que lo pidieron y contó anécdotas de su niñez. Al filo de la primera hora de actuación, una ráfaga de clásicos levantó a la grada y puso a saltar al patio: ‘Con la luna llena’ y ‘Caminando por la vida’ transportaron al respetable a los principios del milenio, cuando el asturiano todavía llevaba rastas y flirteaba con la rumba catalana. El show de anoche fue el ejemplo perfecto de que la evolución en la música no está reñida con mantener cerca a los seguidores.

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