Martirio: «Salirme del redil me ha costado mi trabajo y mi soledad»

Martirio se encuentra mañana en el Picasso con el poeta Juan Cobos Wilkins./SUR
Martirio se encuentra mañana en el Picasso con el poeta Juan Cobos Wilkins. / SUR

Echa en falta más «meneo interior» en las letras de hoy y la «simplicidad» del reguetón le «pone mala». Mañana en el Picasso, reivindica los lazos entre poesía y música

Regina Sotorrío
REGINA SOTORRÍO

Se puso el mundo por peineta y eso le costó «trabajo y soledad». A cambio se ganó la libertad de hacer lo que le diera la gana como le diera la gana. Y en esas sigue Maribel Quiñones cada vez que se viste de Martirio. La próxima vez será mañana, 7 de junio, en el Museo Picasso para inaugurar la nueva temporada de 'Poesía en el Picasso', un ciclo organizado por la pinacoteca en colaboración con el Centro Andaluz de las Letras (CAL). Allí se encontrará con el escritor Juan Cobos Wilkins y juntos recorrerán sus 'Biografías enlazadas' con el cante de uno y la poesía del otro (21.00 horas). «Tenemos una amistad del alma. Nos compartimos, nos ayudamos, nos preguntamos y nos lloramos desde hace 40 años», asegura la cantante.

Poesía y música se dan la mano en 'Biografías enlazadas'. Y es una constante en su carrera.

–Sí, soy una gran amante de la poesía. Aunque haya hecho cosas muy urbanas y coloquiales, todas las letras de mis quince discos están muy elegidas y tienen mucho que ver con la poesía. Me gusta desde que era pequeña.

–¿Son dos mundos que se retroalimentan?

–Claro que sí. Y es necesario. Cuando con las letras, además de decir cosas con las que te puedas sentir identificada a nivel de hoy, cantas algo que es realmente bello, que está elaborado y que tiene varias lecturas, eso te nutre y te enriquece como persona y como intérprete.

El ciclo lleva por subtítulo 'Poesía eres pop', vinculado a la exposición de Andy Warhol recién inaugurada en el Picasso. Es decir, que aquí hay música, poesía y arte.

–Es maravilloso. Andy Warhol era un gurú de la modernidad. Le gustaba mezclar la música con las fotos, con el teatro, con la escultura, con la pintura, con todo. Fue un amante de los grupos más vanguardista, sobre todo la Velvet Underground. Y además era amigo de los músicos, de ahí las portadas. Me gusta muchísimo la pintura, la poesía y la música, así que esto me encanta. Warhol nos enseñó a mirar la belleza de otra manera y a contemplar una obra de arte con otros ojos. Fue muy rompedor y desestructuralista de cosas conservadoras, y a mí eso me gusta.

Poesía en el Picasso

Lugar y hora.
En el jardín del Museo Picasso Málaga a las 21.00 horas. Entrada libre hasta completar el aforo.
7 de junio.
'Biografías enlazadas' con el cante de Martirio y la poesía de Juan Cobos Wilkins.
14 de junio.
Pablo Sycet ofrecerá una lectura acompañado del escritor y poeta Alfredo Taján
21 de junio.
El poeta Ben Clark recitará sus versos teñidos con elementos del pop, entre otras influencias.
28 de junio.
El poeta, novelista y letrista Benjamín Prado y Juan José Telléz, director del CAL, dialogarán sobre pop y rock, compartiendo poemas y canciones

En el fondo usted es una artista muy pop. Creó un personaje a partir de iconos populares, como la peineta y las gafas de sol.

–Claro, partiendo de la tradición, se construye una imagen que tenía que ver con el cómic y con el folclore, pero también con el glamour y el diseño llevado a lo más fino.Desde una paella hasta una cosa art decó que no puede ser más 'cool'. Siempre me ha gustado mucho vestirme y adornar mi voz con la magia de lo que llevo puesto. He ido evolucionando con los años. Ahora no me pondría la paella, pero sí me sigo poniendo mi antena. Y para mí sigue siendo un disfrute vestir a la Martirio desde Maribel. Es fantástico. Le da mucha teatralidad y muchos elementos plásticos a la música.

Es decir, que tiene mucho de Warhol.

–Salvando las distancias del maestro.

En unos tiempos tan convulsos en lo político, la poesía y la música, ¿sirven de refugio y remanso de paz?

–La poesía y la música sirven para identificarte, para comprometerte, para interiorizar y responsabilizarte, para abrir mundos nuevos, para revelarte, para chillar, para divertirte y para crecer. Hay un arco iris de cosas positivas.

Es un arma muy crítica también.

–Es un arma cargada de futuro, que decía Celaya. Con la poesía se pueden abrir muchas mentes y removerte por dentro un montón.

–¿Echa en falta más poesía en la música actual?

–Echo en falta letras más pensadas, más elaboradas, con algo más debajo. Hay una obviedad enorme, basada también en cómo nos comunicamos. Estamos perdiendo mucha parte del lenguaje. Hay muchas letras que son tan evidentes que nada más que las escuchas ya sabes la rima que viene.Echo de menos más trabajo, más interiorización, más leer poesía para después poder escribir, más metáfora, más meneo interior. Y más exigencia a la hora de hacer una letra, no conformarse con imágenes y cosas que están súper dichas y son obvias.

«He sentido más rechazo como rebelde que como mujer. Y como mujer rebelde, también»

El reguetón es el género de moda entre adolescentes y jóvenes. Sus letras...

–Están fuera del siglo XXI.

Sobre todo por el lugar en el que dejan a las mujeres.

–Sobre todo, pero no solo por eso. También por la simplicidad, que no sencillez, porque la sencillez puede ser muy elaborada. Pero esa simplicidad de 'vámonos que nos vamos que esto está bien ya'... eso me pone un poco mala.

Este es el año de las mujeres.

–El año de la mayor visibilidad y de la imposibilidad de marcha atrás después del 8 de marzo. Me pone súper contenta para seguir avanzando y trabajando por ser cada día más responsable, más potente y más libre.

Usted se puso el mundo por peineta y ha hecho lo que le ha dado la gana.

–Mi trabajo y mi soledad me han costado. La lucha no es fácil y cuando te sales del redil y cuando se rompen barreras... no es fácil. Uno tiene, por un lado, una necesidad de avanzar en otro sentido y, por otro, el susto de ser la primera. Y me refiero a romper desde moldes familiares a artísticos.

–¿Y fue más difícil por el hecho de ser mujer?

–Por supuesto. Las mujeres tenemos ahí una tarea de limpieza de prejuicios, de culpa, de atavismos y de clichés. ¡Mira que ya se ha limpiado! Pero todavía queda un montonazo. Aunque por fuera parece que estamos muy niveladas con el mundo patriarcal, si escarbas un poquito hay muchas cosas que están metidas a sangre y fuego durante generaciones y eso cuesta mucho trabajo. En cualquier caso, yo he sentido más rechazo como rebelde que como mujer. Y como mujer rebelde, también.

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