El malagueño Alfredo Tejada conquista la Catedral del Cante y gana la Lámpara Minera

El cantaor Alfredo Tejada durante su actuación. / EFE

El cantaor afincado en Granada se lleva el máximo galardón en La Unión, que dedica a su madre, y se impone en cuatro categorías

EFEMurcia

Llegó, emocionó y arrasó. El cantaor malagueño Alfredo Tejada se convirtió en la madrugada del sábado al domingo en el ganador absoluto de la 57 edición del Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión, en Murcia, al obtener la prestigiosa Lámpara Minera, el máximo galardón del concurso, e imponerse en las categorías de mineras, cartageneras, soleá y farruca. Ovacionado durante varios minutos, Tejada constató en la Catedral del Cante su acreditada solvencia en el mundo flamenco. Triunfar en La Unión supone una oportunidad única para darse a conocer y aumentar los contratos y el reclamo del público. Por este festival han pasado figuras consolidadas años después como Miguel Poveda o Mayte Martín, que ayer felicitaron al malagueño.

Un palmarés cargado de voces malagueñas

La Lámpara Minera vuelve a recaer en un malagueño después de que Antonia Contreras obtuviera la distinción el año pasado. Habitual en las peñas y festivales de la provincia, la cantaora grabó su nombre en oro junto a otras voces de la tierra como Mayte Martín, Antonio de Canillas, Barquerito de Fuengirola, Antonio Fuentes Melero o el rondeño de adopción Curro Lucena. Tejada se suma ahora a esta ilustre nómina con la esperanza de lanzar su carrera, un objetivo para el que acelerará la grabación de su segundo disco. Contreras, hacia la que su sucesor se deshace en halagos, posee una voz poderosa y delicada, casi lírica, en consonancia con su puesta en escena. Miguel Poveda, Rocío Márquez o Miguel de Tena también han conquistado este galardón, el más anhelado entre los concursos de cante flamenco. Muchos de los ganadores anteriores llamaron a Tejada para felicitarlo y desearle suerte en esta nueva aventura que abre la Lámpara Minera, un tren cargado de oportunidades que el malagueño no está dispuesto a dejar escapar.

Con su paso por La Unión, Tejada se embolsa 30.000 euros en concepto de premios. Emocionado y ya con la Lámpara en sus manos, el cantaor criado en el barrio de El Calvario de Torremolinos y afincado en Granada regresó al escenario del Antiguo Mercado para deleitar al público, que había agotado las entradas días antes de la esperada final. Dedicó la distinción a su madre, fallecida cuando él tenía catorce años y que «nunca me oyó cantar en vida», y a su mujer, embarazada de una niña cuyo nacimiento «es inminente», por lo que la enhorabuena estos días «es doble». El cantaor andaluz reconoció que había conseguido «lo insoñable» tras «mucho tiempo de trabajo» y equiparó el trofeo a la «Champions League» del flamenco: «Es un premio que me acompañará por toda España y por todo el mundo».

El cantaor Alfredo Tejada (segundo por la derecha), posa junto a los galardonados en otras secciones / EFE

Tejada ha acompañado a artistas como Chano Lobato o Blanca del Rey. Quienes lo conocen aseguran que este malagueño de 38 años «ha unido la fuerza de sus progenitores», padre bajista y madre cantaora. Descubierto por el guitarrista Luis Millán y curtido en recitales y peñas flamencas, estudió trombón y solfeo en el conservatorio superior de música Victoria Eugenia de Granada. Tejada confesó ayer a este periódico que «no esperaba» alzar la Lámpara pese a haber profundizado «durante meses» en las mineras, un palo propio de la Sierra de Cartagena-La Unión en el que se ha adentrado de la mano del cantaor Jeromo Segura, y adelantó que en las próximas semanas retomará la grabación de su segundo disco, que también incluirá malagueñas y soleás.

El cantaor, que se siente «malagueño y granadino», llegó al festival sin representante: «Ha sido un camino largo, duro, pero me he labrado un hueco poco a poco y ahora espero que este premio me dé el empujón que se necesita en el flamenco». Pese a las dificultades encaradas, Tejada nunca ha pensado en tirar la toalla: «Todo me ha hecho más fuerte, me ha ayudado a transmitir lo que tengo en mi alma a través de la garganta». ¿Y qué es eso que tiene? «Emoción, sobre todo, alegrías y tristezas». El malagueño, que toca el piano y la guitarra y se considera «músico ante todo», tiene entre sus referentes a mitos del flamenco como Fosforito, Antonio Chacón, Manuel Torre o la Niña de los Peines pero también a Bill Evans o Pat Metheny. Se trata de una dualidad constante en su discurso, asumida con naturalidad. Tejada bebe del flamenco más puro pero también de la música argentina y andalusí, del jazz y la ópera. Y no descarta lanzarse a la fusión, como hiciera Enrique Morente: «Lo primero es la raíz. Luego ya veremos. Hay que tener mucho conocimiento para hacer lo que hizo Morente».

Tejada apenas dejó opciones a los demás finalistas en la modalidad de cante, que tuvieron que conformarse con distinciones menores. Respecto a otras categorías, el trofeo El Desplante para el mejor baile, dotado con 9.000 euros, fue a parar al sevillano Fernando Jiménez Fernandez; el galardón El Filón para instrumentistas flamencos, de 6.000 euros, fue para el flautista cordobés Sergio Ruiz Lopera, y el de guitarra, trofeo Bordón Minero, de otros 6.000 euros, lo obtuvo el guitarrista alicantino Alejandro Hurtado García. El premio de malagueñas lo consiguió Ana Isabel Rodríguez Rosado.

Tejada ya tiene un álbum en el mercado, ‘Directo’, con temas como ‘A mi mare’, ‘Cantiñeando’ o ‘La Cañá’. Gonzalo Rojo, crítico e investigador del mundo flamenco, reconoce que Tejada «me asombró» y sitúa su voz «a la altura de los mejores», una opinión compartida por el resto de la profesión que se dio cita en Murcia: «Cantó muy bien, y eso que es muy joven y tiene margen de mejora. Es impresionante, de verdad». La Catedral del Cante ya lo ha constatado.

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