Luis Fonsi: la dualidad triunfante

Luis Fonsi, durante su concierto en Marbella./Jorge Rey
Luis Fonsi, durante su concierto en Marbella. / Jorge Rey

El cantante puertorriqueño llenó el auditorio de Starlite en un concierto en el que equilibró amor y baile bajo el gigante reclamo de ‘Despacito’

HUGO SIMÓN

Como en ‘El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde’. Pero sin versión malvada. Al menos, en lo concerniente al éxito. Luis Fonsi ha encontrado la fórmula del triunfo en la dualidad. Después de casi dos décadas de carrera de fondo hasta instalarse en lo más alto como baladista, en apenas seis meses ha explotado su versión más bailable con una mezcolanza de cumbia, reggaetón e influencias urbanas. Y el cantante puertorriqueño ha sabido gestionar su renacimiento musical apostando al doble. Ya no hay un Luis Fonsi, sino dos. El título de la gira internacional con la que anoche arribó al festival Starlite lo dice todo: ‘Love & Dance’. El mensaje en la gran pantalla del escenario de la cantera de Nagüeles segundos antes de comenzar el concierto también: “Eres lo que amas, lo que vives, lo que bailas”. Es el mantra en la nueva era del artista boricua. Amor y baile. Y el modelo funciona, visto el resultado de la velada en Marbella, donde completó el aforo y dejó más que satisfechos a los 3.000 espectadores que, entre otras razones, no quisieron perder la oportunidad de disfrutar del intérprete que pone voz a la canción que suena en todo el mundo.

Escribir hoy en día la crónica de un concierto de Fonsi sin mencionar en las primeras líneas el título de moda no resulta sencillo. Se trata de un tema convertido en hipérbole. En los primeros seis desde su publicación, la novela de Robert Louis Stevenson sobre Jekyll y Hyde vendió alrededor de 40.000 copias. En el mismo tiempo, ‘Despacito’ roza los 3.000 millones de reproducciones en Youtube y se ha situado en lo más alto de las listas de éxitos de 90 países. Incluido, Estados Unidos, donde una canción en castellano no alcanzaba un triunfo similar desde la célebre y singular ‘Macarena’, a la que la pieza compuesta por Fonsi, Daddy Yankee y Erika Ender amenaza con destronar en cuanto al número de semanas de permanencia como número uno en el país de Trump. La amenaza de ‘Despacito’, convertida en un gigante reclamo, se cierne también sobre el propio repertorio del cantante sanjuanero, que, sin embargo, parece saber administrar con eficacia los tiempos para no ser devorado por tan exitoso hijo.

“Esa la voy a cantar, pero espérense”, advirtió Fonsi al escuchar la primera petición por parte del público de que interpretara el ansiado título. Pasito a pasito. “No se puede soltar todo de inicio, nos estamos conociendo”, apuntó, divertido y consciente de que buena parte de los asistentes a sus conciertos lo hacen ahora atraídos por la pegadiza melodía con la que ha batido casi todos los récords. Con la promesa del puertorriqueño resultó suficiente. Y eso que ‘Despacito’ no llegó hasta pasado el ecuador de la noche. Hasta entonces, y también después, Fonsi fue intercalando sus canciones más melódicas con otras más rítmicas en su equilibrado ‘amor y baile’. Arrancó la actuación con un breve adelanto de ‘Tanto para nada’, una de las piezas incluidas en su nuevo trabajo, antes de interpretar ‘Corazón en la maleta’. Después llegaron dos de sus clásicas baladas, ‘Nada es para siempre’ e ‘Imagíname sin ti’, y un nuevo estreno, ‘Apaga la luz’.

La romántica letra de ‘Gritar’ dio paso a ‘Llegaste tú’, el tema dedicado a su hija y que en su día grabó a dúo con el dominicano Juan Luis Guerra. “Detrás de cada canción hay una historia y algunas tienen nombre y apellido”, explicó el intérprete boricua, que destacó que esta pieza está dedicada a aquellas personas que con su llegada te cambian la vida. “Yo se la escribí a una personita de cinco años que se llama Micaela”, indicó. Otro de sus grandes éxitos melódicos, ‘Quién te dijo eso’, y un breve tema a cargo de sus músicos –para el lucimiento de estos y el cambio de ropa del cantante- fueron los antecedentes del, ahora así, anhelado momento de la noche. Cuando el público descubrió los primeros acordes de ‘Despacito’, cosa que no ocurrió de inicio porque Fonsi arrancó la canción en una versión lenta y en inglés, el auditorio de Starlite entró en éxtasis. Estallido del público y puesta en pie de todos los asistentes. Baile, sin embargo, muy poco. La inmensa mayoría de los espectadores optó por desenfundar sus teléfonos móviles y grabar la actuación mientras coreaban, letra por letra, la contagiosa pieza.

Tras el arrebato, ‘Llueve por dentro’ y, casi sin descanso, ‘Échame la culpa’, un nuevo tema bailable que sigue el modelo de ‘Despacito’ y que, probablemente, se convertirá en la canción que sucederá al mito.”Es una de mis favoritas del nuevo disco”, aseguró el de San Juan. Otra balada, ‘Se supone’, y otra rítmica de influencias latinas, ‘Yo te propongo’, antes de plantear dos recorridos en la misma línea de alternancia. Amor y baile. Primero, de fragmentos de piezas románticas, cuando la voz de Fonsi brilla con más intensidad y por donde desfilaron temas como ‘Quisiera poder olvidarte’, ‘Qué quieres de mí’, ‘Abrazar la vida’ o ‘No dejaré de amarte’. Después, fracciones de piezas más movidas para regresar, como cierre del concierto, a la melódica ‘No me doy por vencido’, una de las más coreadas y aplaudidas de la velada junto con el primero de los dos bises de la noche, otro clásico como ‘Aquí estoy yo’. El broche fue una repetición. ¿Lo adivinan? Suave, suavecito…En esta ocasión, con menos móviles y más baile por parte del público. Baile y amor. Y viceversa.

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