Little Pepe, por otros 15 años juntos

Little Pepe, en el concierto en la Sala Trinchera./Fotos: Sebastián Arteaga.
Little Pepe, en el concierto en la Sala Trinchera. / Fotos: Sebastián Arteaga.

El león trinitario convirtió la noche del sábado en un día histórico, tanto para él y su familia como para los amantes del hip-hop y la cultura 'reggae'

SEBASTIÁN ARTEAGA

«No todos los días se cumplen 15 años», decía Dj Lion, de Wadada Sound, al dar la bienvenida al público, que llenó por completo La Trinchera alcanzando un contundente 'sold out'. Y razón no le faltaba. Little Pepe, su familia —de sangre y amigos— y sus más incondicionales seguidores celebraron por todo lo alto los más de 15 años de trayectoria musical del malagueño. Un artista que, a día de hoy, es considerado un indiscutible emblema de la cultura 'reggae' del país, e incluso embajador de las costumbres y modo de ser malagueñas. Del Abisinia a La Trinchera, 'De Málaga hacia el mundo'.

En una celebración de semejante calibre, no podían faltar a la fiesta los más íntimos del Pequeño P. Acompañados por el virtuosismo de Dj Mecks y Dj Lion, los mejores 'rappers' y 'singjays' de «la M» sonaron con una alegría, espontaneidad y frescura absolutamente reconfortantes. Pura fiesta, digna de las 'block parties' ochenteras. Así, Ras Boti fue el primer invitado de la noche. Cualquiera que haya seguido unos años la música del Sr. Hurtado, estará de acuerdo en afirmar que existen muy pocos cantantes tan honestos, humildes y pasionales como él. Desgarrador y dulce por igual, emocionó a la audiencia con la clásica 'Fariseos' y 'No importa'. Memorables de esta última las entonaciones finales a dúo y a capela.

El Peluo (Emilio Martín) puso los pelos de punta con su guitarra, al tiempo que Little Pepe dedicaba un tema a esos seres queridos que ya no están con nosotros. 'Descansen en paz'. Ni qué decir tiene que durante todo el concierto, Pepe no dejó de recordarnos que la pérdida es únicamente física. Allá donde vayamos, esas personas que amamos nos acompañarán siempre. Pero no pensemos, ni mucho menos, que cumplir 15 años de carrera ha hecho «del Jose» una persona cursi. En absoluto. Mas sí en alguien más profundo; para los momentos más nostálgicos y melancólicos, pero también para la guasa. Seguro que también ha aprendido del humorista y amigo Salvi Pérez, pues cada vez empatiza y emociona mejor al público, incluyendo la risa como herramienta.

La presencia de Nako 13 también causó gran alegría entre el público. El de Huelin, con los años, nunca deja de mejorar ni de experimentar musicalmente. «No sabéis lo que tenéis aquí, gente», decía ToteKing hace unos años refiriéndose al MC, que actuó para él de telonero. Que a nadie se nos olvide, o dicho de otro modo, 'Que no sea en vano' el esfuerzo y la constancia que «el Pepe de Huelintown» le pone a su arte.

Foto: Sebastián Arteaga.

Entre a capelas, interludios en los que Little Pepe criticaba la situación sociopolítica actual, y alguna que otra declaración de matrimonio —¿o fueron dos?— seguían cayendo los grandes éxitos del trinitario, producto del barrio. Y hablando de materia prima local, cómo olvidar la voz de Malaka Youth, Nacho Meliveo. De un liricismo y una elegancia armónica ejemplar, tan solo diremos que derretía a la audiencia cada vez que entonaba el estribillo de 'Cógete a mi mano'.

Y llegó el momento de los veteranos. Shabu, Juho, Gordo Master, Elphomega. Casi nada. Disfrutar otra vez de la esencia de Pinnacle Rockers fue un regalo absoluto. Si bien el público echaba de menos a Ijah, Shabu y Juho dejaron las cuotas de 'flow' y estilo casi al mismo nivel que el Oscar de «Los Cora». En ese momento, la sala estaba ya ardiendo. Y ante el terral musical que soplaba bien fuerte, a Gordo Master, Juho y a Pepe se les ocurrió refrescar al personal con 'Puro Style', una canción que es al verano lo que la ola del Melillero en La Misericordia: imprescindible. Juho puso toda la carne en el asador (bromas aparte), con ese tono abrasante y refrescante por partes iguales, mientras que Gordo Master fue salitre puro y olor a mar.

¿Sobre Capaz y Elpho? Poco que no sepamos ya. Capaz Killer parecía rapear de otro planeta, como si en el micro llevara el guante de Thanos, mientras que Sergi Franelli parecía venir de otro mundo. «Espiritual elemento»; ni Kandinsky se definiría mejor. Estos «encuentros en la tercera fase de la rima» activaron unas 'Vibraciones', o 'positives vibes' que jamás olvidaremos. Sobre todo si la fiesta continua con Saox, Madshak y los clásicos panameños.

En definitiva, se vivió una noche inolvidable, una de esas en las que uno sabe que pocas veces se tendrá la oportunidad de ver al mismo tiempo, y sobre el mismo escenario, a tanto talento junto. «¿Cuánto tiempo llevo en esto? No lo sé, pues todavía tengo las ganas de ayer.» Pues no se diga más: a por otros 15 años, y que nosotros lo veamos.

Sebastián Arteaga.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos