Joey Alexander: «No me considero un prodigio»

El joven pianista actúa en Málaga en formato trío. / Carol Friedman

A sus 14 años, ha sido tres veces nominado al Grammy y elogiado por grandes músicos. Mañana debuta en España en el Portón del Jazz de Alhaurín

REGINA SOTORRÍO y RACHEL HAYNES

Dice que no se siente diferente a los chicos de su edad. «Lo único es que yo hago música», puntualiza el pianista de jazz Joey Alexander (Denpasar, Bali. 2003). Sorprende cuando en su agenda para julio figuran viajes a España, Italia, Irlanda, Suiza, Francia, Alemania y Noruega. Siete países en un mes con 14 años recién cumplidos. Y llama más la atención cuando su lista de artistas favoritos la encabeza Louis Armstrong y John Coltrane.

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Lo que para cualquiera resultaría una rareza, para él es lo natural. La mitad de su aún corta vida la ha pasado detrás de un piano, aprendiendo a tocar el instrumento desde los seis años, participando en jam sessions en Indonesia con ocho y acompañando al gran Wynton Marsalis con apenas once. La misma edad con la que se convirtió en el primer músico indonesio en figurar en la Billboard 200 con su álbum debut. Porque tiene dos discos, ‘My favorite things’ y ‘Countdown’, y con ellos ha logrado nada menos que tres nominaciones a los Grammy. Mañana viernes el joven artista los presentará por primera vez en directo en España en la jornada inaugural del Portón del Jazz de Alhaurín de la Torre.

En detalle

El concierto
Joey Alexander Trío.
Lugar
Finca Municipal El Portón en Alhaurín de la Torre.
Fecha
Viernes, 7 de julio. Concierto de los teloneros a las 21.30 horas. La actuación principal comenzará a las 22.30 horas.
Entradas
15 euros

Joey Alexander atiende al teléfono a primera hora de la mañana en Nueva York, la ciudad a la que se mudó con sus padres hace tres años cuando su carrera dio un giro internacional. Bali, su lugar de nacimiento, se le quedó pronto pequeño. La vecina Yakarta fue el siguiente paso necesario para que Joey «pudiera mejorar su arte y explorar más la música». Y de ahí, impulsado por los halagos de Herbie Hancock y el propio Marsalis, a la Gran Manzana.

Cuenta el periplo su padre Denny, que le acompaña al otro lado de la línea. «Mi hijo es un regalo de Dios y estamos agradecidos todos los días por ello», asegura. No teme que el éxito a tan temprana edad cambie a su pequeño. Tener ese miedo –dice– «destruiría todo por lo que hemos luchado y sacrificado y creo que sólo tenemos que centrarnos en lo correcto». Pero para quien pueda pensar lo contrario, Denny aclara: «La fama no es lo que buscamos, se trata de que Joey crezca y disfrute de lo que está haciendo».

«Me lo tomo en serio»

Y Joey Alexander lo hace. Se divierte con la música, pero con un matiz: «Me lo tomo en serio. Nunca pensé en el jazz como un juego», asegura. El género de la improvisación es más que una afición para él desde no recuerda cuándo. «Supongo que desde que tenía 8 años. Mis padres me llevaban a clubs de jazz y siempre que había una jam sessions me pedían que tocara algo. Esos fueron mis comienzos», relata el joven.

En lugar de ir al colegio, estudia ‘on line’ y este mes visitará siete países, pero el joven pianista indonesio insiste en que él es como cualquier chico de su edad

¿Y no se sentía intimidado por los adultos?

–No, solo quería tocar.

Y, pese a todo, insiste: «No me considero un prodigio». Tampoco cree ser distinto a otros adolescentes de su generación. «Lo único que sucede es que yo que toco música, amo la música. Otros hacen otras cosas, bailan o algunos de mis amigos hacen arte», argumenta. Pero lo cierto es que no muchos chavales de catorce años dirían que entre sus artistas de cabecera están Louis Armstrong, John Coltrane y Aretha Franklin. En esa lista también se cuelan estrellas de hoy como Bruno Mars y el rey del pop Michael Jackson. Son nombres que le han influido y le inspiran, pero no sus ídolos. «No idolatro a nadie», asegura.

Joey Alexander toca más por instinto que por formación académica. Sus maestros, dice, son otros artistas con los que ha tenido el «privilegio» de compartir el escenario, como Wynton Marsalis y su orquesta. «Toco por intuición, pero entendiendo realmente la música», añade el joven.

Sabe que ha dedicado su infancia al jazz, pero no le pesa, se siente agradecido. «Tocar esta música y estar de gira por el mundo es una bendición para mí», declara. Asiste a la escuela ‘on line’ para poder compaginar el oficio con los deberes. Y cuando no toca: «Hago un poco de ejercicio, como ir al gimnasio y nadar cuando tengo tiempo,veo películas y juego».

De aquí a diez años, para cuando tenga 24, quiere seguir sentado detrás de un piano. «¡Y estar tocando también en España!», exclama. Se muestra expectante por su concierto en Alhaurín de la Torre –«No puedo esperar»– y por conocer algo más de la cultura española. De momento, sus únicas referencias del país son «que tiene un gran equipo de fútbol» (aunque él es poco aficionado a ese deporte) y que es «un hermoso lugar», según ha oído. Seguro que después de mañana Joey tendrá mucho más que decir.

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