La «hora de las mujeres» en el jazz

Cécile McLorin, vocalista.
Cécile McLorin, vocalista.

«Una banda femenina no sólo debe ser normal sino común», defienden en 'Woman to woman', hoy en el Portón del JazzPara Cécile McLorin, vocalista ganadora de un Grammy, la diferencia de este proyecto no está sobre el escenario sino detrás de él: «El ambiente es distinto»

REGINA SOTORRÍO /RACHEL HAYNES MÁLAGA.

Resulta inevitable hablar con ellas y preguntarles por el papel de la mujer en el jazz, por la génesis de un proyecto que sube al escenario a siete intérpretes femeninas y por la reivindicación que esconde 'Woman to woman'. «Pero es una pregunta que nunca se la harías a un hombre», dice Renee Rosnes, pianista y directora artística del espectáculo. Tiene razón. Pero es que pocas veces -nunca antes en Málaga- se ve un septeto de jazz integrado solo por mujeres. Y eso es precisamente lo que esta propuesta intenta cambiar: «Espero que el público piense que esto no es una cosa tan extraña ya, esto debe ser no sólo normal sino común». 'Woman to woman' supera barreras y estereotipos esta noche en el Portón del Jazz de Alhaurín de la Torre (22.30 horas, entradas agotadas). Como dice la pianista, «ha llegado la hora de las mujeres en el jazz».

Renee Rosnes coordina un equipo encabezado por la vocalista Cécile McLorin, ganadora del Grammy al Mejor Álbum de Jazz Vocal en 2016, un premio que convirtió a la promesa del género en una estrella, por más que ella insista en lo contrario. «No me considero como tal. Para un promotor tal vez cambie algo, pero no para mí. También porque no estoy interesada en ningún artículo sobre mí, no tengo curiosidad, trato de aislarme de eso», asegura la cantante. Tampoco leerá estas líneas -«Tendrás que convencerme», afirma-, pero no lo dice por falsa modestia, es «una cuestión de confianza en una misma».

El 'all star' del jazz se completa con la clarinetista Anat Cohen, la saxofonista Melissa Aldana, la trompetista Ingrid Jensen, la contrabajista Noriko Ueda y la batería Allison Miller. Insisten en que actúan con «la misma delicadeza y la misma fuerza» que un septeto formado por hombres. «Nuestra música habla por sí misma y cuando la tocamos no hace falta ninguna explicación», asegura la directora de 'Woman to woman'.

No hay distinción sobre el escenario, pero sí detrás. «Musicalmente es lo mismo, creo que lo diferente es todo lo que sucede entre bastidores. El ambiente es distinto. Hay cosas de las que puedes hablar con un grupo de mujeres de las que no necesariamente hablarías si eres la única en un grupo de hombres», reconoce Cécile McLorin. Como vocalista es consciente de que existen menos barreras de género que con una batería, pero ser mujer en este mundo «puede ser a veces desafiante, un reto, en términos de no tener que disculparte por tus opiniones y cosas por el estilo». No sólo en la música, también en la sociedad.

Ella pondrá esta noche su sello a standards de jazz. ¿Cómo lo hace para no copiar al original? «Sólo me tomo mi tiempo para averiguar cuál es su voz como músico. Se necesita escuchar mucho y probar. Pero a veces cuando tengo a un cantante en mente no me obsesiona ser original porque sé que no es posible, sé que estoy construyendo sobre cosas que ya se han hecho. Me dejo ir, es más fácil ser yo misma y sincera», detalla.

La conversación deriva hacia algo que sí le obsesiona, el flamenco. Durante un tiempo escuchaba en bucle a Lole y Manuel, ahora le ha dado por La Marelu. «¡Oh, dios mío, ahora vamos a pasar una hora hablando... ¿Tienes alguna recomendación?», pregunta. Pero entonces alguien interrumpe, tiene que empezar a vestirse para el concierto de esa noche. El arte jondo, para la próxima charla.

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