Así fue el histórico concierto de los Rolling Stones en Málaga

Tocaron en julio de 1998 ante 55.000 personas en la explanada del recinto portuario en un recital que duró más de dos horas y que contó con un escenario monumental

J. RAFAEL CORTÉSMálaga

Fue el acontecimiento musical más importante que ha vivido la capital malagueña en toda su historia. Un concierto único por el grupo protagonista de la velada, los míticos Rolling Stones, que acaban de llegar a España para tocar en Barcelona el 27 de septiembre, abrían en 1998 en la Costa del Sol su gira española; y también por el enclave elegido: la explanada de San Adrés del Puerto, junto al mar, donde se supone que algún día habrá un gran auditorio. Un espacio abierto donde los más de 55.000 asistentes disfrutaron de más de dos horas de actuación de los legendarios músicos, en la que se presumía que podía ser su última gira, aunque los incombustibles Stones siguen dando guerra todavía en la actualidad.

El concierto malagueño fue un calco de los más de cien que el grupo ofreció por todo el mundo bajo la denominación de Bridges to Babylon Tour, aunque en pocos lugares se pudo disfrutar de una noche con los Rolling al lado del mar. Más de dos horas de actuación, con un Mick Jagger pletórico sobre el escenario, más de veinte canciones de 'setlist' y con un escenario digno de los dioses. Los preparativos sobre la explanada del Puerto se prolongaron durante varios días y el montaje resultó espectacular, ya que el monumental decorado diseñado por el arquitecto Mark Fisher recordaba la escena de un monumental y elegante teatro, sobre el que colgaba una inmensa pantalla circular que garantizó una imagen en primer plano de cada uno de los músicos durante toda la actuación.

Delirio general en el comienzo

Los que pudimos vivir aquel concierto jamás podremos olvidar los primeros minutos de un concierto que abrió Keith Richards con su espigada figura y el riff de guitarra que anunciaba el '(I can't get no) Satisfaction', uno de los himnos de la banda, desatando el delirio general del respetable, que aunque estuvo entretenida con la banda irlandesa Hothouse Flowers, que ejerció dignamente de telonera, ansiaba la llegada de los míticos Rolling, cuya salida al escenario malagueño fue tan espectacular como la que recrea este videoclip rodado durante otra de las actuaciones de la gira Bridges to Babylon Tour.

Jagger, joven y en forma

Jagger se mostró joven y en forma, moviéndose por todo el escenario como un 'frontman' adolescente, cambiando de chaqueta en varias ocasiones, acompañado en el primer plano por Keith Richards -que se puso al micrófono en dos ocasiones, para interpretar el ochentero 'All About You' y el entonces reciente 'You don't Have to Mean it'- y respaldado magistralmente por Charlie Watts y el gran Ronnie Wood. Pero no fueron ellos los únicos músicos sobre el escenario, ya que se unieron a ellos Darryl Jones, sustituto de Bill Wyman, el teclista Chuck Lewell y una flamante sección de metales a cargo de los New West Horns.

'It's Only Rock'n'Roll', 'Let's Spend the Night Together', 'Flip The switch' y 'Gimme Shelter' protagonizaron un arranque de infarto para el concierto de los Stones, que tras esa trepidante sucesión de grandes temas quiso relajar el ambiente un poco con 'Anybody Seen My Baby?', el ascendente 'Saint of Me' y uno de sus temas de los 70, 'Bitch, para llegar a una nueva eclosión con 'Out of Control', uno de los temas más conocidos de su disco 'Bridges to Babylon', protagonista de su gira del 97-98.

Grandes momentos

Jagger se multiplicaba para aparecer por todas partes y solo soltó el micrófono para ceder el protagonismo a Keith Richards en los dos momentos citados, increpando al público para reclamar su atención y pidiéndole más implicación. Algo imposible, porque la audiencia estaba totalmente entregada cuando solo había transcurrido la primera mitad del concierto.

Otro de los momentos cumbre de la visita de los Rolling Stones a la Costa del Sol fue cuando se desplegó la pasarela frontal del escenario principal para habilitar un segundo espacio, más íntimo, en el que los músicos compartieron algunas canciones, rodeados de público por todas partes, como en sus momentos iniciales. Con el teclista Chuck Lewell y el bajista Darryll Jones, interpretaron en un formato minimalista 'You got me Rockin'' y 'Like a Rolling Stone', en la que pusieron de relieve que los efectos especiales y la megaproducción no les hacía falta para encandilar al público y convencer, tal y como demuestra este vídeo de una de las actuaciones de la gira de los Stones de 1998

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Explosión

Brutal fue la interpretación de 'Sympathy for the Devil' (de cuya ejecución queda testimonio en este vídeo de la gira Bridges to Babylon), como también la traca final del espectáculo, que contó, ya en el escenario principal, con temas como el más reciente 'You got me rockin' o el mítico 'Tumbling Dice' de los setenta, que el público agradeció con aplausos y cantando todos los estribillos. Estos temas dieron paso a un impresionante final de fiesta con 'Honky Tonk Women' y 'Start me Up', temas con los que desplegaron una intensa gama de efectos especiales, de luces e imágenes impactantes en la pantalla gigante de vídeo, dando paso a un segundo final todavía más espectacular. Una gran explosión anunciaba el trepidante 'Jumping Jack Flash', que los músicos aderezaron con un 'pique' de los guitarristas y la proyección de un gigantesco mapa del mundo que hacía zoom sobre Málaga. Una traca de fuegos artificiales con lluvia de confeti dorado cubrió a los espectadores, para poner con 'Brown Sugar' el broche final a una actuación memorable que, según el balance realizado posteriormente por el Patronato de Turismo de la Costa del Sol, promotor del concierto, generó un beneficio de 7.000 millones de pesetas.

Además, Jagger se paseó por algunos rincones de la provincia como Mijas e hizo un intento de viajar a Ronda tras refugiarse en el hotel Marbella Club, aunque sus planes se vieron truncados por la presencia de los medios de comunicación que lo siguieron durante su estancia. El resto de los músicos permanecieron encerrados en el hotel Byblos, aunque algunos pudieron ver a Keith Richards tomando el sol en la terraza de su habitación.

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