La historia de la música, de Mesopotamia a Roma

R. C. MADRID.

Tan antigua como la humanidad, la música ha ido perfeccionando sus códigos e instrumentos a lo largo de la historia. En especial en los tres mil años que recorre la exposición 'Músicas en la antigüedad' que recala hasta el 6 de mayo Caixafórum Barcelona. Reúne casi 400 piezas originarias de Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma, obras de arte e instrumentos procedentes en su mayoría de las soberbia colección del Louvre. Permite contemplar y comprender un paisaje sonoro y estético que el tiempo no deja de modificar y escuchar recreaciones de sonidos de instrumentos antiguos y del canto más antiguo del mundo.

Es un recorrido multisensorial que «muestra la música como un lenguaje universal que atraviesa los siglos, supera conflictos y guerras, y acerca culturas, al tiempo que desvela los aspectos específicos de cada civilización, sus influencias, intercambios e hibridaciones», según explicó Sibylle Emerit, una de los ocho comisarios. «Ofrece un enfoque inédito al ser la primera exposición que presenta la música en cuatro civilizaciones de la antigüedad y la ilustra con una gran variedad y tipología de obras», agregó.

En su viaje por la música ancestral «revela su papel como legitimadora del poder, complemento de lo sagrado y fuente de efectos mágicos más allá del placer estético de escucharla», según la comisaria. Abarca un extenso periodo histórico que vio el nacimiento del músico profesional y de una industria instrumental difundida por todo el Mediterráneo, de Oriente Próximo a la Galia.

Muchas de las 373 piezas reunidas en Barcelona nunca se habías exhibido antes debido a su fragilidad. Proceden en su mayoría de las colecciones del museo del Louvre -cede 278- y de una veintena de instituciones internacionales, incluyendo el Museo Arqueológico Nacional de Atenas y el Metropolitan de Nueva York. Piezas tan singulares como las tablillas y los sellos cilíndricos mesopotámicos, estelas y papiros egipcios, cerámicas griegas y monumentales relieves romanos, datadas todas entre el año 2900 aC y el 395 de nuestra era.

Revisa el imaginario occidental de la música antigua a través de la ópera, la novela y las artes visuales «en base a estereotipos heredados en gran parte del siglo XIX, de compositores como Verdi o Saint-Saëns y en el siglo XX a través del 'péplum' hollywoodiense, que fijará algunos como el arpa, que aparecen tanto en la corte del faraón como en un banquete griego o romano», explicó el comisario.

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