«Gracias por no dejarme solo»: El regreso soñado de Pablo Alborán

Pablo Alborán, durante el concierto de anoche en el Auditorio Municipal. /HUGO CORTÉS
Pablo Alborán, durante el concierto de anoche en el Auditorio Municipal. / HUGO CORTÉS

Arrasa en el primero de sus dos conciertos en Málaga con un brutal despliegue vocal, con constantes guiños a sus familias, la de carne y la que representa a su legión de seguidores

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Hubo una vez un chico normal que en una cálida noche de un verano cualquiera, mientras paseaba por algún espigón de Pedregalejo, soñaba con ser el artista más importante de España. Era un reto imposible, una ilusión que quizá solo tenía cabida en el marco de la imaginación más alocada. Crecía pegado a un sofá blanco mientras contaba historias con una cámara delante y un enorme infinito detrás, hasta que un día fue elevado hasta los cielos montado en una guitarra y un pie de micro.

Nunca sabremos si todo ocurrió de esta manera, pero el que escribe sabe de primera mano que Pablo Moreno tuvo una vida muy similar a la que muchos hemos tenido la suerte de disfrutar en esta maravillosa ciudad. Y como todos los seres humanos que formamos este mundo, habrá tenido unos sueños e ilusiones que en su caso ha podido cumplir.

Todo eso y algo más decía la cara de Pablo Alborán anoche cuando asomó su cuerpo en el escenario del Auditorio. Un guiño prácticamente imperceptible, una mirada a la marea humana que le rinde pleitesía como a un dios griego. El retorno del hijo pródigo que vuelve tras tres años sin girar. Prácticamente un renacimiento que llega después de demasiados años sin parar de ofrecer todo lo que tiene a los millones de fans que acumula por todas partes del mundo.

'No vaya a ser', retumbaba mientras Pablo Alborán respiraba aliviado al ver que ninguno de estos seguidores se ha cansado de esperarle. Nada más lejos de la realidad. Aguardando su retorno el mito no hecho más que crecer, y ahora tiene la capacidad de meter a 24.000 personas en dos días de conciertos. Y eso que sepamos, porque ambas citas estaban agotadas desde hace meses. Porque el hijo pródigo ha renovado los votos que pronunció cuando ansió bajo el cielo de Málaga que quería ser el más grande de todos.

Para añadir algo más a la ecuación, la producción se afanó en conseguir un sonido limpio y pulcro con el que apreciar los matices de su voz. Nada de trucos y fuegos de artificio, no había necesidad de que los instrumentos taparan la parte vocal. Es más, se podía apostar fácilmente a que si hubiera querido hubiera realizado el concierto entero 'a capella'. Como eso no era posible, la gira decide hacer unos arreglos musicales para que al final de cada canción, como un reloj, el devenir del tema le permitiera ofrecer un grito final. Una suerte de 'aquí estoy yo' que retira de un golpe seco las dudas que alguien pudiera tener sobre su nivel vocal.

Pablo Alborán siempre ha creído que sus fans son su familia. Así les ha llamado sin pudor desde el principio, aunque todo esto cambia cuando viene a Málaga. Aquí están los de carne, los de siempre. Pero también residen sus primeros seguidores, los 'alboranistas' que esperan al raso una semana entera para estar apenas unos metros más cerca. «Volver a casa es el mejor regalo que puedo tener», tarareaba sin cambiar la sinceridad de alguien que no puede ocultar su emoción. «Empezar esta gira en Málaga es lo que me hacía tener tantas ganas de vivir. Aquí di mis primeros conciertos, grabé las primeras maquetas. En Málaga están mis compañeros del colegio, mis profesores y toda mi familia», añadía entre canción y canción.

Y en ese ataque de sinceridad insistió en que era un sueño poder volver. Y se entreveía que no lo decía solo por la cuestión geográfica. Se marchó cansado hace tres años. Cansado de no poder parar a pensar, a disfrutar de lo que había conseguido.

Ni las lágrimas de sus fans mientras ondeaban a los móviles podía ser comparable a la alegría que sentía Pablo Alborán de estar de vuelta encima de un escenario. Allí pudo dedicar su concierto a todos los que estaban «y los que no están».

Se desinhibió moviendo la cintura en 'Cuerda al corazón', el mejor tema de este nuevo disco, y al cierre de esta edición seguía encadenando un éxito tras otro con la sensación de que esto no iba a acabar, de que no podía terminar esta noche. Disfrutó como nadie encima el escenario, y demostró que en este país no hay artista posible que en estos momentos pueda transmitir más que el malagueño. Por eso nadie le ha olvidado. Por eso todos ansiaban su retorno. Y él lo supo. «Gracias por no dejarme solo, familia».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos