Festival de 'autotune' en la París 15

Festival de 'autotune' en la París 15
Kiko Izquierdo

Un evento reúne a parte de lo mejor del trap patrio en una noche ya esperada en Málaga desde hace tiempo

KIKO IZQUIERDO

El trayecto hasta la París 15 en el mejor Cabify en que me voy a subir en toda mi vida escuchando ‘Fiebre’ de Bad Gyal es lo más parecido a una entrada triunfal clásica. Sobre todo teniendo en cuenta que nos deja justo en la puerta de la sala, frente a la larga cola de jóvenes que esperan para entrar. Según nos asegura el conductor, se trata del único Tesla eléctrico en servicio público en Andalucía. Y nosotros nos lo creemos. ¿Cómo no vamos a hacerlo?

A la organización le cuesta un poco arrancar, como es habitual, pero pronto consigo acreditarme y el resto de la noche transcurre sin un solo incidente desagradable. Además, mientras espero fuera puedo dedicar tiempo a escrutar los estilismos y las edades de los asistentes. Y merece la pena. La pregunta es obligada: ¿dónde está toda esta gente el resto del tiempo en Málaga? La respuesta, imposible, pues hablamos de una generación contradictoria y maravillosa que a veces parece que se suma al argumento del disfraz, desde el momento en que es imposible ver estos mismos estilismos fantásticos el resto del tiempo. Quizá sea por el clima. Quién sabe.

Entramos con los primeros teloneros, Huelin Flama, terminando, y en seguida aparece La Dani, conato de estrella local que si se lo monta bien y tiene suerte puede incluso llegarle su momento de éxito, pues cuenta con todos los ingredientes para conseguirlo: contemporaneidad y actitud, naturalidad. Y aunque ya empieza a tener principios de fenómeno fan (al menos local), aún le faltan tablas en el escenario. Lo cual simplemente se soluciona… actuando más.

Tras un breve parón y pequeños problemas técnicos, aparece Jedet con su habitual desparpajo que, está claro, fascina a los fans. Su brevísima carrera es tan heterogénea como su aspecto, por lo que su DJ set se convierte también en un pseudoconcierto cuando interpreta sus propios temas, que integra con sus ya habituales lecciones de reggaeton clásico para principiantes, además de con hits actuales como ‘Mayores’ y con básicos del trap de La Zowi, Tania Chanel y compañía. Me resulta curioso que gente como yo, que siempre ha rechazado las discotecas huyendo de la pesadilla que supone tener que bailar hits como ese de ‘Mayores’, ahora pague por eventos en que cuando suena esto parece un momentazo.

La intervención de Jedet se nos hace un poco larga, aunque quizá fueran sólo las ganas de ver a MS Nina y Bad Gyal en directo. Sobre todo ganas ya de la segunda, principalmente porque se trata de su primera vez en la ciudad. La cosa es que por fin empieza MS Nina, irradiando como siempre encanto y buen rollo. Ella nos gusta a todas, no hace falta decirlo, pero percibo que tiene especial devoción por parte del público femenino, y no es para menos, pues lo suyo sí que es un arma de empoderamiento. Y no de un empoderamiento sólo de los sexos o de las identidades, sino también de las formas: una liberación total de los traseros, incluidos los masculinos.

Ya cerca de las 3 de la mañana es el turno, al fin, de la cabeza de cartel: Alba, aka Bad Gyal, la panadera de Vilassar de Mar fan de Rihanna. Su comienzo es comedido, agarrada al micro y con tempo lento, ideal para ser catado con gusto, pero no tarda mucho en empezar a moverse por todo el escenario, que parece que ha sido suyo siempre. Aunque en poco tiempo ha hecho muchas tablas (ha actuado ya por media Europa e incluso en Estados Unidos), lo de esta chica es profesionalidad y humildad puras, algo no tan nato como trabajado con horas y horas de querer ver cumplido su sueño.

Así lo aseguraba al dirigirse al público: “Gracias, me habéis cambiado la vida, en serio”. Y este, un poco famélico en número para mi gusto y teniendo en cuenta la repercusión del evento, le responde llamándola por su nombre propio, Alba, tal es el grado de cercanía que sienten sus fans con ella. Y no es de extrañar, pues su Instagram es la definición visual de autenticidad y naturalidad de las formas.

La cosa termina con un último DJ set, en este caso de Beauty Brain. Lo suyo me parece de club barato, aunque sus bases me flipan. Perdonadme porque a lo mejor peco de viejo y es simplemente porque estaba cansado y con ganas de irme a casa, pero no me resultó más que un batiburrillo de cosas que, bien ejecutadas, tienen el funcionamiento asegurado pero que, de esta forma, sólo difuminaban el concepto.

Durante la mayor parte del evento, todos participan en las actuaciones de todos, en lo que para mí es lo mejor del formato: traerlos a todos juntos, como un pack. Entre ellos son habituales las colaboraciones, algo que en sus directos individuales deben incluir con la música pregrabada, que hace que pierda parte de la esencia de esta generación paradójica, tan digital y tan física.

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