Entre la estética y el mensaje

Antonna, el guitarrista de Los Punsetes, observa a la cantante, Ariadna. /F. G.
Antonna, el guitarrista de Los Punsetes, observa a la cantante, Ariadna. / F. G.

Fue un concierto sin pausas en el que los madrileños levantaron de sus asientos al público con un repertorio de auténticos himnos 'indies'

FERNANDO MORGADO MÁLAGA.

Llega el invierno y con él se empiezan a acumular las citas interesantes para los amantes del 'indie' en Málaga. Ayer más de uno tuvo que decidir entre ver a los noruegos Kakkmaddafakka en la sala Trinchera o apostar por el producto nacional y acercarse a calle Ollerías a presenciar el concierto de Los Punsetes. Al final hubo público para todos, y el Centro Cultural Provincial María Victoria Atencia se llenó para ver a los madrileños. Quizá tuvo algo que ver que la entrada era gratis, pero también que la banda lleva varios años situada entre lo mejor del panorama nacional.

Para los que vieran a Los Punsetes por primera vez, la puesta en escena podía parecer extraña: cuatro músicos con pintas de eso, de músicos, y una mujer en el centro vestida con una extraña chaqueta y una falda grises. Esa mujer es Ariadna, la líder de Los Punsetes, que no movió un músculo desde que sonaron las primeras notas de 'Matadero'.

En directo el grupo es eso, directo, y no para ni para tomarse un respiro. Es como ver a Los Ramones, pero en lugar de estar liderados por Joey, se trata de una mujer venida del futuro no a ofrecerte lejía, sino a echarte en cara todas tus miserias. La música siguió con 'Humanizando los polígonos' y 'Mabuse', de su último trabajo, 'Viva'. El concierto comenzaba a acelerar gracias en parte a 'Alférez provisional', uno de los temas que más se corearon en la velada.

'Opinión de mierda' y 'Tu puto grupo' fueron los temas que más animaron a la audiencia

Quizá sean Los Punsetes uno de los grupos que más dejen notar sus influencias de Los Planetas, aunque tienen también ocasión de mostrar otros registros, como el rollo surfero de 'Alphaville', también de las nuevas. Pero lo que ha llevado al grupo madrileño a tener el favor de la crítica y el público son sin duda sus letras ácidas, en las que diseccionan todos los defectos propios de la condición humana. Tras una fase más relajada llegaron los grandes himnos 'indies' que han firmado en sus cinco álbumes de estudio.

El público comenzó a ponerse de pie -cosa que Ariadna agradeció, dejando a un lado su personaje- al sonar 'Opinión de mierda', una crítica mordaz al vertido de opiniones en las redes sociales, y se terminó de calentar con 'Tu puto grupo' y 'Me gusta que me peguen'.

Para el final dejaron la canción que da título a su último trabajo, 'Viva', y se marcharon sin dar oportunidad a los bises. El público reconoció el esfuerzo -tocaron casi veinte canciones en una hora y media- y se marchó satisfecho.

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