Elton John, reina de corazones en Starlite Marbella

El músico británico Elton John / JORGE REY

La estrella del pop británico ofreció anoche en la cantera de Nagüeles un concierto de rock clásico con el amor como protagonista

Txema Martín
TXEMA MARTÍNMarbella

A punto estuvo de llenarse por completo el aforo disponible para ver en directo a una de las grandes estrellas más brillantes de la música popular del siglo XX. Una hora antes del comienzo habitual de los recitales de este festival de música y lujo, pasados unos minutos de las nueve de la noche, el Sir Elton John salió al escenario con una sonrisa que canceló las sospechas de que hiciera gala de su famoso mal carácter. Todo lo contrario, el músico se mostró en todo momento feliz de encontrarse en Marbella y siguió el repertorio de su gira ‘Wonderful crazy night’, en el que dedica una buena parte a promover el cariño y el buen rollo entre las diferentes criaturas que pueblan el planeta porque este Sir británico nos convenció con sus canciones de que el amor puede vencer al odio.

En el concierto de anoche fue difícil no dejarse llevar por algo de ternura y melancolía. Con sus inseparables gafas de sol, una capa con brillos y lentejuelas y camisa y zapatos de un poderoso color fucsia, Elton John acudió al enorme piano de cola que presidía el escenario. Lo hizo acompañado por cinco músicos que hace tiempo que atravesaron la cincuentena: batería, percusiones, teclados, guitarra y bajo, todos ellos vestidos de una manera impecable; hasta el baterista llevaba chaqueta y corbata.

Su repertorio comenzó con la mítica ‘The bitch is back’ cuando todavía brillaba el sol en la cantera. En la segunda canción, que incluyó un buen solo de piano que alargaría muchos de los temas que sonaron en este concierto, dio las buenas noches y recordó que este era su última fecha en España, «así que vamos a hacer algo especial». En el público se mezclaban algunos genuinos admiradores del músico con otros que pasaban por allí y decidieron comprar una de las entradas a este concierto, y que de hecho estuvieron a punto de agotarse con un precio que oscilaba entre los 180 y los 1.300 euros, uno de los números más altos de esta edición. Quizá consciente de ello, dio las gracias al público por la generosidad al haber comprado las entradas para ir a verle. «Lo mejor que hay en el mundo es tocar para vosotros», dijo un Elton John, que estaba ante sus iguales ya que su trayectoria le ha dejado una fortuna valorada en más de 250 millones de dólares.

Con sorbos de gintonic que daba en todos y cada uno de los entreactos, Elton John interpretaba sentado frente al piano algunas de sus canciones más míticas como ‘I guess that’s why they call it blues’, ‘Sorry seems the hardest word’, ‘Tiny dancer’ seguida por ‘Levon’, con una nueva extensión instrumental para lucimiento de su guitarrista.

Los momentos más significativos llegaron con una hermosa ‘I want love’ que dedicó a las víctimas de los últimos atentados terroristas y que vino precedida por un entrañable discurso: «La música cura el dolor, eso es lo que siempre he pretendido hacer. Crecí en los años 60, la época del ‘flower power’, y estoy convencido de que el amor vence al odio y el alma humana es buena».

En las pantallas podía leerse ‘We love you’, seguido de las iniciales de las ciudades que han sufrido los últimos actos terroristas. Además, casi al final del espectáculo hubo un momento especial para recordar a uno de sus grandes amigos, el desaparecido George Michael, al que dedicó ‘Don’t let the sun go down on me’, provocando otra nueva y sentida ovación de los asistentes.

En el repertorio, de un total de 22 canciones durante algo más de una hora y media, sus grandes baladas como ‘Your song’ fueron dejando paso a temas más animados como como ‘Cocodrile rock’, ‘Rocket man’ introducida por un extenso solo de piano o ‘Sad song’, ya con todo el público de pie. Este concierto resplandeciente terminó con ‘Candle in the wind’, otro de los grandes y sentidos éxitos de un Sir que sigue teniendo alma de reina; reina de corazones.

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