La discoteca interrumpida de David Bisbal

David Bisbal, durante el concierto de anoche en Málaga.
David Bisbal, durante el concierto de anoche en Málaga. / Hugo Cortés

El almeriense desgrana las canciones de su último disco, ‘Hijos del mar’, en un concierto que padeció graves problemas de sonido

Txema Martín
TXEMA MARTÍN

David Bisbal celebró anoche la parada en Málaga de la gira de presentación de su último disco, el sexto álbum de estudio, ‘Hijos del mar’, en el que el cantante almeriense ha realizado un acercamiento a la música electrónica alejándose de los ritmos latinos que han configurado buena parte de su carrera, o al menos la de sus mayores éxitos comerciales hasta la fecha. El concierto, que sufrió un parón de unos 15 minutos de duración y ya no volvió a sonar igual, forma parte de una enorme gira que supone un punto de inflexión en su carrera, una búsqueda por dar a su música un estilo más anglosajón y alejarse de los sonidos latinos que han ido empapando su discografía. Que Bisbal haya cambiado las viejunas producciones de Kike Santander por las de productores que han trabajado con Bruno Mars, Giorgio Moroder o Britney Spears es algo que se agradece. Efectivamente el toque ‘tropical-house’ está por ahí de alguna manera, como si su música hubiera vivido un proceso de estilización pero no nos engañemos: decir que David Bisbal está haciendo música electrónica sería lo mismo que calificar como flamenco lo que canta Pitingo. Todo pasa inevitablemente por el pasapuré de la música para masas.

Desde el principio de este concierto en el Auditorio Municipal de Málaga, que no agotó entradas por muy pocos billetes, esa pretensión anglosajona podía notarse en una escenografía propia de cualquier artista norteamericano de moda, matizado por las costas del Caribe y Cabo de Gata. Se acabó la época más bien hortera en la que sus conciertos hacía coreografías con micrófono de diadema, se acabaron los rizos y las patadas voladoras. El sonido era impecable, y tras quince minutos de retraso protocolario, comenzó a entonar ‘Mi norte es tu sur’ con ese puntito ‘Daft Punk meets Moroder’ y en segundo lugar su single ‘Antes que no’, bastante coreado por la audiencia. Después sonaría ‘Esclavo de sus besos’, y veríamos a Bisbal dando saltitos por el escenario, Bisbal abriendo los brazos, Bisbal colgándose de las esquinas y Bisbal diciendo «te quiero Málaga» a la mínima oportunidad. Fue en este punto cuando el almeriense nos saludó oficialmente al público y a «los amigos de la prensa» (gracias) para seguir desgranando sus nuevas canciones.

Lo más significativoes que Bisbal está empezando a hacer la música que le da la gana

Claro que no todo iba a ser nuevo ni bailable en este concierto. También hubo espacio para sus baladones acústicos, versiones extraídas de sus dos álbumes en directo grabados en el Teatro Real de Madrid o en el Royal Albert Hall de Londres. Cayeron en este tramo ‘Esta ausencia’ o ‘24 horas’, y los medios tiempos continuaron con ‘Duele demasiado’, una canción comprometida sobre la inmigración y los refugiados que ha hecho Bisbal para Unicef demostrando que no sólo es un artista cercano y sin demasiadas estridencias, sino que además es un músico comprometido.

El cantante almeriense se acerca a lamúsica electrónica alejándose de losritmos latinos

Después, cuando sonaba ‘No amanece’ el sonido reventó, se encendieron las luces y todos los músicos desaparecieron del escenario. Quince minutos después volvieron a retomar el concierto y Bisbal dio las gracias al público malagueño por su paciencia y a su equipo técnico por su profesionalidad. Todavía no había llegado el esperado ‘revival’ de su pasado con canciones como ‘Ave María’ o ‘Lloraré las penas’. Lo más significativo aquí es que David Bisbal está empezando a hacer lo que le da la gana y a preocuparse más por la repercusión de la música que produce, con letras algo más curradas. Y eso es una buena noticia para el ‘mainstream’.

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