El despliegue de Rosana en Málaga

Rosana, anoche sobre el escenario del Alameda. /Álvaro Cabrera
Rosana, anoche sobre el escenario del Alameda. / Álvaro Cabrera

La artista canaria demuestra sus dotes musicales con un derroche de protagonismo anoche en el Teatro Alameda

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Hace 20 años Rosana pisó Málaga por primera vez en su vida como artista. El escenario era la Plaza de Toros de la Malagueta,un enorme espacio que en ese momento no le resultó fácil llenar tras publicar su álbum de debut, ‘Lunas rotas’, del que vendió millones de discos. Eran entonces, momentos bien distintos a los de ahora. La globalización de la música no era tan grande como en estos tiempos, y los cantautores tenían en España más posibilidades que ahora, en los que las canciones híperproducidas dejan menos espacio al sentimiento.

La canaria sigue en la carretera, y ayer volvía a la capital de la Costa del Sol tras cuatro lustros en los que su carrera ha estado llena de altibajos. Aún así, Rosana ha vendido hasta la fecha más de 10 millones de copias, un extremo que no le ha hecho seguir mostrando la espontaneidad del primer día. Hace 20 años ya paró una canción dos minutos después de haberla comenzado porque le entró humo en la garganta. Ayer parecía que hacía lo mismo, aunque en realidad se trataba más bien de una estrategia para que el público entrara en calor y coreara sus temas.

Localidades agotadas

En realidad no hacía falta, porque pese a que el Teatro Alameda no es de los más grandes, las localidades estaban prácticamente agotadas por fans incondicionales que se sabían cada uno de sus coros, acordes y sonrisas. Rejuvenecida –parece que los años no pasan por ella– la cantautora no defraudó en la propuesta de temas, en la que si bien es cierto que hizo un recorrido por todos sus trabajos, no faltaron las de toda la vida, como ‘El talismán’ o ‘Si tú no estás aqui’. Tras recorrer varios países de latinoamérica, Rosana Arbelo comenzaba en Málaga una pequeña gira andaluza que le llevará por varias ciudades. Aunque dependerá el espacio escogido, la fórmula de entrada fue soberbia. Las luces apagadas se fueron encendiendo para que ella y su banda entraran por la puerta principal, recorriendo el pasillo de la platea saludando a todos y cada uno que lo pedían.

Pero aún mejor que eso fue lo que hizo tras subirse al escenario. Es una superdotada musical y quería demostrarlo, así que, uno a uno, fue tomando la guitarra acústica; la eléctrica; la batería; el bajo; el teclado; y por último el micrófono de las voces. Fue grabando todos y cada uno de los sonidos tocados por ella misma para dar comienzo a un primer tema eléctrico que levantó de los asientos a la gente nada más empezar. Lleva muchos años Rosana sobre el escenario, pero parece que se subiera por primera vez. 20 años después de ese recital en la Malagueta, y en un escenario bien distinto, la canaria volvió a demostrar un despliegue que va desde su virtuosismo con la guitarra hasta una voz preciosa que la usa sin contemplaciones. Habrá perdido la capacidad de llenar plazas de toros, pero su música sigue igual de genuina que siempre.

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