Un concierto de Año Nuevo con media etiqueta

Patio de butacas. La OFM, dirigida por Hernández Silva, anoche sobre las tablas del Cervantes. / Foto: ÑIto Salas Vídeo: Pedro J. Quero

Los malagueños respondieron tímidamente a la invitación de asistir con esmoquin y traje largo al Cervantes

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Londres, Berlín, Madrid… los primeros días de enero suelen llenar de elegancia los espacios escénicos de las principales capitales europeas en su bienvenida al año que comienza. La Sala Dorada del Musikverein de Viena acogió el pasado lunes, como es tradición por estas fechas, una de las citas más prestigiosas de la temporada musical: el concierto de Año Nuevo de la filarmónica de la capital austriaca. Los esmóquines y trajes largos son la tónica en este tipo de eventos, tanto en los músicos como en el público. La organización del Teatro Cervantes quiso que anoche Málaga hiciera lo propio e invitó a los asistentes a acudir de etiqueta para festejar la llegada del 2018 en el tradicional concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM). ‘Viste de gala para recibir el año’, rezaba el cartel anunciador. Sin embargo, pocos malagueños se atrevieron a cumplir con la arriesgada propuesta.

El teatro celebra la llegada de 2018 con la tradicional actuación de la Orquesta Filarmónica de Málaga

Un simple vistazo al patio de butacas bastaba para ver la escasez de chaqués, esmóquines o similares. Sí se vieron pieles, algunas estolas y varios vestidos de noche. Sin embargo, entre los más arreglados, aunque sin pajaritas, hubo bastantes trajes, muchos de ellos con corbata y acompañados de sus correspondientes abrigos de tres cuartos. Pocos asistentes se lo tomaron en serio, aunque varias parejas sí cumplieron con la invitación –que no exigencia– de acudir de etiqueta. En el acceso al teatro, Ernesto y Olga portaban su entrada cumpliendo con la invitación de la organización –de los pocos que lo hicieron–. «Hay que empezar el año de etiqueta, seguro que da buena suerte», bromeaban.

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Antes de comenzar el espectáculo, el director musical titular de la OFM, Manuel Hernández Silva, deseó a los asistentes un «feliz y saludable 2018». Ya con la batuta en la mano, explicó que la Orquesta está de acuerdo con la construcción del Auditorio de Málaga, el proyecto millonario enterrado entre papeleo pese a estar ya diseñado. «No teman, cuando esté construido pasará como en el resto de ciudades europeas: será un gran generador de cultura y de movimiento económico», dijo para contestar a aquellas voces que han cuestionado la necesidad del nuevo espacio escénico. Hernández Silva le pidió «a los Reyes Magos» una nueva sede para su formación, ya que la actual tiene problemas en la acústica. «Hay que pedir de todo, que nunca se sabe», bromeó.

Con la lista de deseos enumerada, el conjunto dio paso a ‘Poeta y aldeano’, del austriaco Franz von Suppé. Al término de la pieza, el director abrazó a su primer chelista, encargado de ejecutar varios solos de compleja ejecución. Acto seguido abandonó el escenario para acompañar en su llegada a las tablas a la soprano malagueña –y gran protagonista vocal de la noche–, Berna Perlés. ‘El murciélago’, de Johann Strauss II, sirvió para mostrar la fructífera conexión entre Hernández Silva y la intérprete a base de miradas en las notas más elevadas.

Rosas del sur’, del mismo autor –primer vals de la noche–, arrancó los aplausos de los asistentes, recibidos en pie por la orquesta. Llegó la archiconocida ‘Polca del chisme’, penúltima obra en el programa del segundo de los Strauss, que ya dejó ver el carácter festivo y alegre de las piezas elegidas por la filarmónica para comenzar el año. ‘Oro y plata’, el vals para baile de salón de Franz Lehár, cerró el primer bloque del concierto tras el cual los asistentes fueron invitados a una copa de cava para brindar por el 2018. Mientras los asistentes chocaban sus copas en el hall, el alcalde, Francisco de la Torre acudió a los camerinos para brindar con los músicos y el resto de autoridades, entre ellos el director del teatro, Juan Antonio Vigar. La noche siguió con piezas de Manuel Fernández Caballero, Tomás Bretón, Ruperto Chapí y Amadeo Vives.

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