Claudia da con la tecla

Claudia Fernández de Cañete, en el Conservatorio Manuel Carra, donde cursó sus estudios superiores./Migue Fernández
Claudia Fernández de Cañete, en el Conservatorio Manuel Carra, donde cursó sus estudios superiores. / Migue Fernández

El conservatorio más importante de Europa, el Royal College of Music de Londres, espera a la pianista malagueña tras ganar la beca de la Fundación Musical

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Ha sido una carrera de obstáculos. Y es que conseguir plaza en el mejor conservatorio de Europa, el Royal College of Music de Londres, deja en un juego de niños los casting de 'Operación Triunfo'. «Allí van los mejores, los que han pasado por los centros más importantes del mundo, por lo que está fuera del alcance de los que estudiamos en Málaga», señala Claudia Fernández de Cañete García, que se propuso romper esa barrera. Mandó su solicitud y pasó una dura preselección, a la que siguió una entrevista personal. Cuarenta minutos ante un tribunal que no se lo puso fácil y al que además tuvo que convencer con una exposición en inglés. Cuando le dijeron que una de las plazas era suya, no se lo podía creer. Aunque todavía no las tenía todas consigo. «Lo había conseguido pero no tenía ni idea de como pagarlo», explica esta pianista a la que se le dibuja la sonrisa cuando habla de la última nota que ha hecho que su partitura suene más que bien al ganar el XII Premio Fundación Musical de Málaga para jóvenes talentos.

«Cuando empecé esta aventura parecía imposible, pero todo se ha conjurado para que se haga realidad», admite con cara de feliz sorpresa Claudia Fernández de Cañete (Málaga, 1995), que cursará el master 'Performance Science' gracias a los 30.000 euros de esta beca –la de mayor dotación para perfeccionamiento musical en España–, que premia al mejor expediente académico del Conservatorio Superior de Música de Málaga. Toda una proeza para esta pianista que siente pasión por la enseñanza y que estuvo a punto de dejar plantados a Beethoven, Mozart y cía. «Tuve mala suerte porque un profesor es fundamental para despertar tus capacidades y los tres primeros años no me fueron bien», recuerda la pianista que elige su conservatorio, el Manuel Carra, para esta entrevista.

Claudia Fernández de Cañete no solo destaca por su destreza con el piano, sino que también investiga en la aplicación de la música para mejorar la formación de escolares

Y como si este relato lo marcara el destino aparece la profesora María del Mar Martínez, que se emociona cuando Claudia le cuenta que se va a Londres dos años gracias al Premio de la Fundación Musical de Málaga. «Ella fue la que me recuperó y por lo que me pude presentar a la prueba de acceso del grado profesional, porque ella decidió no tirar la toalla conmigo», señala la joven intérprete, una vez que su mentora nos vuelve a dejar solos. «Entonces saqué una nota aceptable, aunque no fue 'top' en absoluto, un 7,5», explica Fernández Cañete, cuya evolución hacía el mejor expediente del conservatorio superior ha sido espectacular.

Aunque esta alumna aplicada se quita mérito. Dice que fue su profesora de piano, Rocío Davó, la que le transmitió la «pasión por la música», mientras que en el grado superior el catedrático Ignacio Fernández «tuvo el carácter perfecto para enseñar sin agobiar». «Supieron sacar lo mejor de mí y gracias a ellos estoy donde estoy», reconoce esta pianista que, a sus 23 años, ya ejerce como profesora en la escuela de música Hayarte.

La música, un arte menor

Para Claudia Fernández de Cañete, sus maestros son los responsables de que haya acabado logrando un plaza en la misma escuela londinense en la que se formó el mítico pianista David Helfgott, cuya vida fue llevada a la pantalla en la película 'Shine'. En el caso de la malagueña, un pasaporte a la formación de primer nivel que ha logrado por sólo cuatro décimas. «Eso es lo que me ha diferenciado de Laura Romero, una violinista extraordinaria y que merece tanto el premio como yo, ya que también ha sido aceptada en tres masters de EE UU», señala la pianista que anima a que entidades privadas o mecenas a que «inviertan» en el talento de los jóvenes intérpretes de Málaga como ha hecho la Fundación Musical, «ya que eso después revertirá en la ciudad».

«También he hecho una carrera universitaria porque, a nivel social, el grado de música no tiene el mismo reconocimiento» sobre el Déficit musical en España

Y en este punto de la conversación, Fernández de Cañete saca su espíritu más crítico para exponer el déficit musical de España con respecto al resto de países de Europa. «No solo se quiere eliminar la música como asignatura en las escuelas, sino que muchos de los que estudiamos en el conservatorio también hacemos una carrera universitaria porque, a nivel social, el grado de música no tiene el mismo reconocimiento», denuncia la pianista, que también tiene el título de Filología inglesa.

La Fundación Musical de Málaga combate precisamente esa deuda con sus actividades y con este premio, que Claudia Fernández de Cañete utilizará para el master 'Performance Science', que busca el rendimiento máximo del instrumentista, pero no solo en la destreza, sino a través de la vinculación de su desarrollo musical con su salud y su bienestar. «Le agradezco a la fundación que me haya apoyado con este curso que no es estrictamente de perfeccionamiento, sino que tiene un claro enfoque a su aplicación en la formación», señala la pianista que también ha emprendido una línea de investigación sobre relación directa de la música con un mayor desarrollo del aprendizaje escolar y, particularmente, de los idiomas.

«Mis profesores supieron sacar lo mejor de mí y gracias a ellos estoy donde estoy» sobre la formación

«Enseñar es una de las mejores experiencias que he tenido porque sacas lo mejor de una persona», afirma la intérprete, que tocará piezas de Schumann y Ravel en el concierto del próximo 7 de mayo en la Sala Falla del Conservatorio Superior de Música en el que recibirá el premio de la Fundación Musical. Dos autores que no ha elegido al azar. «Ravel es muy difícil de interpretar pero me encanta ese carácter juguetón, mientras que en la otra partitura siento que puedo poner mi alma aunque la haya escrito Schumann», confiesa esta joven pianista que, pese a que dice que le queda mucho por aprender, también tiene ya mucho que enseñar.

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