Antonio Orozco: el éxito lejos del flamenco

Antonio Orozco: el éxito lejos del flamenco
Hugo Cortés

El artista reúne a 5.000 personas en Málaga con una música popera que se olvida de sus inicios. El malagueño Pablo López salió al escenario por sorpresa para interpretar juntos varias canciones

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Hace ya muchos años que Antonio Orozco dejó a un lado su melena y sus aires flamencos. Fue, quizá, cuando el éxito comercial llamó a sus puertas; un instante era un cantautor con éxito, y al siguiente un 'coach' de La Voz, el paradigma de la música 'mainstream'. Entre medias, varios discos que le consolidaron como una referencia del ¿pop? habitual de radiofórmulas que encantó a miles y seguramente decepcionó a unos pocos. Aún así, su carrera ya roza la veintena de años sin dar muestra alguna de flaqueza.

La prueba más clara, la de esta pasada noche. Fuera de la temporada de conciertos estivales y encima en el Martín Carpena; un espacio idóneo para la práctica del deporte, pero harto desaconsejable para el disfrute de la música. Aún así, las más de 5.000 personas que acudieron al Pabellón pueden sentirse afortunadas: el sonido no fue tan malo como en otras ocasiones; en parte porque cantar, canta muy bien; pero también por una excelente cuadrilla de técnicos de sonido que seguramente habrían hecho lo indecible para evitar que aquello más que sonar, atronara.

Al inicio de esta crónica se hablaba de la estética y de su estilo musical. En lo primero, Orozco pretende ahora combinar un 'outfit' de rockero moderado; de sí pero no; de mezclo cosas pero no me identifico del todo. Una cosa parecida a lo que vestía Manuel Carrasco dos giras atrás -la que le llevó al Olimpo en el que está en este momento-, pero que en el caso del catalán ya es algo habitual. Algo así pasa con su música: arrancó a golpe de rasgueos de guitarra eléctrica y batería con potencia; las tres primeras canciones ('Llegará' tuvo una energía desbordante) fueron un despliegue de saltos, palmas y continuas apelaciones al público ("Mírame Málaga; canta Málaga).

A partir de ahí, el concierto fue haciendo una retrospectiva de todo su haber. 'Estoy hecho de pedacitos de ti', o 'Quiero ser' fueron coreadas de principio a fin por un público más que fiel. El artista reeditó este año su disco 'Destino' y organizó esta gira de 'Destino: Última llamada' con la que ha visitado distintos puntos de la provincia hasta en cinco ocasiones en el último año y pico. Aún así, y pese a que la competencia de propuestas es cada vez mayor, Orozco reunió un número de seguidores por encima de lo que cualquiera pudiera imaginar.

Y por si fuera poco, el cantante regaló un gran momento a sus fans locales en el momento de los bises. Málaga es una provincia de 'pablos', y en esta ocasión fue el fuengiroleño, Pablo López, el que saltó al escenario para cantar -ante la locura de las primeras filas- 'Devuélveme la vida'; una de las canciones que forman parte de la historia de Orozco. Después de aquello, ambos interpretaron ‘Lo saben mis zapatos’, de Pablo López, y ‘Mi héroe’, del catalán.

Sin embargo, pese a que Antonio Orozco ya es uno de esos artistas que estarán ahí para los próximos 20 años, algunos añoran aquel que emocionaba con sus primeros trabajos: 'Semilla del silencio' y 'Un reloj y una vela'. No estaría mal que alguna vez, y aunque sea solo por un disco, volvamos a escuchar su voz más cerca del flamenco que de un rock impostado. Que no se olvide que así fue como le conocimos.

Fotos

Vídeos