La otra historia de Los Íberos

La orquesta malagueña Los Íberos.
La orquesta malagueña Los Íberos. / SUR
  • Hace justo 50 años la banda de pop lanzó el sencillo que les abrió las puertas de la fama. Pero antes de eso hubo una orquesta que ya había logrado el éxito internacional: fue la primera malagueña en salir al extranjero en los años 60

Aparecieron para el gran público hace justo 50 años cantando en inglés, con melenas más largas de lo aconsejado en la época y con un estilo beat pop muy de moda más allá de las fronteras. Pero ellos no eran de muy lejos, de Torremolinos, y su nombre no dejaba lugar a dudas sobre su origen: Los Íberos. La banda malagueña, una de las más exitosas de finales de los 60 y principios de los 70, cumple medio siglo del lanzamiento de su primer sencillo ‘Summertime Girl / Hiding Behind My Smile’ (1967), el que le abrió las puertas de todas las salas del país, de la televisión y hasta del cine.

Pero la evolución de este pionero grupo malagueño no se entiende sin mirar un poco más atrás, a sus principios, a cuando en lugar de banda eran orquesta. Y en eso mucho tuvo que ver el pianista malagueño Antonio Martín, recientemente fallecido a los 79 años. La historia daría para un libro, incluso para una película: un grupo de amigos del sur de España, músicos de hoteles y con formación clásica, triunfan en Londres para después formar uno de los grupos más interesantes de la primigenia escena pop española.

Todo empieza en el Conservatorio de Música María Cristina donde estudiaban diferentes instrumentos. “Y nos dio por hacer un grupo de música moderno”, recuerda el batería Juan José Castillo, Pepe Castillo para todos. Los primeros Íberos eran él, el guitarrista Enrique Lozano (fallecido el 3 de enero de este año), Juan Manuel Luengo (saxofón, percusión, vibráfono y flauta travesera), Pedro Ramírez (clarinete y bajo, ya fallecido) y Gabriel Robles Ojeda (piano). Al irse este último al servicio militar, entró el pianista Antonio Martín. Todos tocaban y cantaban.

A principios de los 60, la orquesta animaba las noches del Carihuela Palace con versiones de las canciones extranjeras “que se podían oír aquí, que eran muy pocas”, como Frank Sinatra, y éxitos españoles de grupos como el Dúo Dinámico. Además de boleros, tangos, chachachá… Una noche, entre los clientes del hotel, había un representante de varias salas de fiesta de Inglaterra. “Y nos dijo que nos quería contratar para actuar allí. Creíamos que era una broma porque nos lo dijo el día de los Santos Inocentes. Pero nos hizo una propuesta que no podíamos rechazar”, recuerda Castillo.

Superados los primeros miedos y las reticencia familiares (“¡Quedaba tan lejos entonces!”), cogieron un tren con destino a Londres. “Y sin saber nada de inglés, solo ‘thank you’. Fue una gran aventura”, asegura. No volverían hasta casi tres años después. Encadenaban un concierto tras otro, no solo en Inglaterra, también en Alemania, Suiza, Austria, Irlanda… Ampliaron el repertorio incluyendo un show de ‘West Side Story’, versiones de Duke Ellington, canciones españolas muy demandadas, piezas italianas de moda y esos temas que empezaban a escuchar de las bandas del momento. “Descubrimos a Los Beatles, a Rolling Stones y a Pink Floyd. Y nos influyó muchísimo”, cuenta.

Todo aquello se recogía en la prensa local. El 19 de enero de 1964 SUR publicaba ‘Primera orquesta malagueña que sale al exterior. Los Íberos han sido contratados para Manchester, Londres y París’. Más tarde, cuando ya eran una formación internacional, Antonio Marín concede una entrevista a SUR que retrata el momento que vivían.

-¿También os dejáis melenas? ¿Es que es preciso tener mucho pelo para tocar en una orquesta de esas?

-Yo creo que no hace falta. Se podría tener una buena orquesta aun pelados como Yul Brynner. Pero ahora es lo que priva y lo que le gusta a la gente. Resulta muy comercial.

-¿Se desmayan las fans cuando os escuchan tocar?

-En Irlanda sí se desmayaron todas. Había que ver cómo gritaban, y se quisieron llevar pedazos de uniforme, que nos rompieron. Salimos vestidos de flamencos.

-Finalmente, ¿qué aspiraciones tenéis?

-Llegar a cobrar como Los Beatles, o un poco más, si puede ser.

A mediados de 1966, la orquesta se divide. Todos deciden continuar un tiempo más en Londres mientras que Enrique Lozano opta por regresar a España y liderar la segunda parte de Los Íberos, ahora una banda de pop rock con temas propios en inglés y castellano que todavía hoy alaban los melómanos. A él se unen Adolfo Rodríguez, Diego Cascado y Cristóbal de Haro. Tiempo después volvería a España Pepe Castillo, que se incorporó de nuevo a Los Íberos cuando Diego y Cristo se marcharon al servicio militar (también entró entonces Enrique Pérez). Antonio Martín también se instaló en Málaga de nuevo, pero apartado de la música profesional. “Hablaba cinco idiomas y dedicó buena parte de su vida al turismo. El piano nunca lo dejó pero ya de forma privada, no tocó en directo nunca más”, relata Castillo. Juan Manuel Luengo aún vive en Reino Unido.

La otra historia de Los Íberos

La historia de esta segunda parte de Los Íberos ya es más conocida. Lanzaron nueve sencillos y solo un LP, y entre 1968 y 1973 fueron uno de los grupos más conocidos del panorama nacional por sus apariciones en la televisión y en la gran pantalla. Rodaron dos películas: ‘Un, dos, tres, al escondite inglés’ de Iván Zulueta y ‘Topical Spanish’ de Ramón Masats con guión de Chumy Chúmez. Pero los gustos musicales cambian, a principios de los 70 se impone el rock progresivo, y un fatal accidente acaba por deshacer la banda. La furgoneta en la que viajaban se estrelló provocando la muerte de su conductor y serias heridas a Enrique Lozano. Un golpe decisivo al grupo, que se disuelve en 1973.

“Pero esos años nunca se olvidan, claro que no, están siempre presentes. Imagínate: llegamos de una pequeña ciudad de Málaga directamente a Londres, fue un cambio tremendo. Y escuchar allí a Los Beatles, a Mick Jagger… Fue una época dorada de la música”, concluye Pepe Castillo.

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