Tabletom: algo así como un clásico

Pepillo Ramírez y Salva Marina, acompañados por la Orquesta del Martín Tenllado.
Pepillo Ramírez y Salva Marina, acompañados por la Orquesta del Martín Tenllado. / Fernando González
  • La banda se sube al escenario con la Orquesta del Conservatorio Martín Tenllado

  • El recital sinfónico del mítico grupo malagueño agota las localidades en un estreno con grandes éxitos y nuevas composiciones

Doña Concha Maestre tiene 86 años y casi nunca va a los conciertos de sus hijos porque suelen tocar en «antros del mal vivir». Lo admitía ayer uno de ellos, Perico, subido a un lugar más adecuado, las tablas del escenario del salón de actos del Conservatorio Gonzalo Martín Tenllado donde él mismo imparte clases de guitarra.

Perico y su hermano Pepillo, enfilando el solo que abre, justo, ‘Homenaje a doña Concha Maestre’, la pieza que marcaba el ecuador musical de Tabletom Sinfónico, el proyecto que lleva los temas del mítico grupo malagueño a un territorio más clásico, de la mano de la orquesta del Conservatorio Martín Tenllado, compuesta por profesores y alumnos del centro.

Un centro que ayer veía cómo al caer la tarde la cola de espectadores para disfrutar ese Tabletom Sinfónico se perdía a la vuelta de la esquina. Dentro, los alumnos afinaban sus instrumentos y empezaban a ocuparse las butacas hasta completar las 297 localidades. El vicedirector Miguel Labay se multiplicaba para que todo estuviera a punto y, puntuales, la orquesta y Tabletom comparecían bajo la batuta de María del Mar Muñoz, directora del Martín Tenllado.

Maduros en camiseta y familias con niños pequeños, nostálgicos y recién llegados al mundo de Tabletom se reunían para escuchar clásicos y nuevos temas de la banda con los arreglos para orquesta a cargo de Santiago García Cuba. La guitarra de Perico y el saxofón de Pepillo protagonizaban los primeros acordes de ‘El sueño (de la cabra de Álora)’ que abría el recital.

«Esta canción se la vamos a dedicar a todas las locas de España», anunciaba Salva Marina, vocalista de Tabletom que toma el testigo del desaparecido y recordado Rockberto, antes de acometer ‘Colocando a Lola’. Caían los aires aflamencados de ‘Me rebelo contra el mal’. El inicio de ‘Luna de mayo’ con la guitarra de Perico y el chelo de Sandra Ruiz dejaba uno de los momentos más felices de la cita. ‘En la parte chunga’, himno de la banda, llevaba las palmas al patio de butacas.

San Rockberto

Un recuerdo a Rockberto en ‘San Roberto’, tema también incluido en el nuevo disco del grupo, como ‘Asomándome’, que marcaba la recta final del recital con ‘Alemanita’, otro clásico en el repertorio de Tabletom, que brindaba con ese mismo tema un bis a ritmo de reggae.

Una grupo que ayer cambiaba los antros por la academia, que suena en la banda sonora sentimental de varias generaciones de malagueños que ayer, sentados junto a doña Concha Maestre, tarareaban la última estrofa de ‘Algo así como un tango’: ‘Me voy acabando este cuarteto,/ pues llega la mañana./ Nos vemos – a mí ponme un cateto–/ muy pronto en La Campana’. Porque Tabletom es algo así como un clásico.

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