Diario Sur

Elphomega: «Siempre me he sentido un bicho raro del rap»

Elphomega actúa mañana en la Cochera Cabaret.
Elphomega actúa mañana en la Cochera Cabaret. / Álvaro Cabrera
  • Este rapero envuelve de melodías atmosféricas rimas donde no hay agresividad ni crítica social. El MC rompe una vez más los dogmas del género en el disco que mañana presenta

Deja claro que por más rimas que haga, él no es un poeta. «Hago música, soy rapero», advierte a quienes le califican como poeta del hip hop. El malagueño Sergio Albarracín, Elphomega, se quita etiquetas con la misma naturalidad con la que se desprende de prejuicios. Hace cinco años abrió el camino con ‘Phantom Pop’ y ahora con ‘Nebuloso’ se ha «tirado al barro» de un rap que supera dogmas inamovibles. Aquí no hay violencia, ni drogas, ni insultos, ni una dura crítica social. Habla en versos de la vida, de lo que le preocupa y siente un tipo de 40 años. Porque quien no evoluciona se queda en el camino. El veterano MC, pionero de la escena andaluza con Nazion Sur en los 90, presenta mañana su nuevo trabajo en la Cochera Cabaret (22.00 horas, 10 euros anticipada).

–De ‘Phantom Pop’ dijo que era su disco más sincero. ¿Qué tiene que decir de ‘Nebuloso’?

–La gente dice que es mi disco más romántico, más sentimental. Puede ser igual de sincero que ‘Phantom Pop’ pero a otros niveles más íntimos. Hablamos de relaciones humanas, de cuestiones sentimentales.

–‘Nebuloso’ implica estar envuelto en nieblas.

–Sí, porque corremos tiempos así, vivimos con incertidumbre en todo, en el plano político y en el humano. Es un disco que trata la duda existencial, a dónde vamos y qué va a pasar.

–¿Se siente un rapero a contracorriente? Ni las melodías ni sus letras son típicas del género.

–Hace unos años era mucho más evidente porque el rap era más hermético. El rapero tenía que hacer cosas con raperos y sonar a rap. Hoy vivimos en un tiempo en el que todo está tan confuso y tan mezclado que se han superado muchos prejuicios, criterios establecidos y dogmas inamovibles. Yo siempre me he sentido un bicho rarillo dentro del rap, el personaje.Pero como siempre ha sido así, no es nada nuevo entrar ahora en otros terrenos, como en lo electrónico y en lo atmosférico. Me siento más cómodo en las escena que hay ahora que en la que había hace cinco años cuando salió ‘Phantom Pop’ y la gente se preguntaba ¿qué está haciendo este?

–De esa forma ha conseguido gustar al público habitual del rap y al que no escucha el género.

–Con ‘Phantom Pop’ era mi intención. En los discos anteriores me sentía más inseguro a la hora de dar ese paso. Quería traspasar el concepto que tiene la gente de rap violento, agresivo, de crítica social, comprometido... Quizás ese disco ayudó a que el rap no sea ahora tan hermético. Y con este último me he tirado al barro, he seguido mi instinto sin preocuparme por lo que va a pensar la gente.

–Habrá puristas a quienes no les guste que alguien se salga de la norma.

–Claro, hay gente que me ha dicho que le gustaba más cuando hacía las maquetas hace diez años. Hay gente muy estricta para las que esto es sacar los pies del tiesto. Y yo creo que en este disco hay temas de rap contundentes, pero cuando metes un poco de electrónica o de melodía... La gente piensa que ya no eres rapero y dicen «este ya se ha vuelto artista». Pero yo no puedo estar haciendo lo mismo que hace 15 años, la gente es muy egoísta en ese aspecto. No puedes pedir a los artistas que no evolucionen y hagan 20 canciones iguales. Es como si yo te pidiera que te pusieras una chaqueta de hace quince años, a ver cómo te queda.

–¿Qué papel juega el ego?

–Esto es como un deporte, tienes que estar al día, mantenerte en forma de agilidad, de creatividad...

–Y creer que uno es el mejor...

–Claro, es competición. Pero yo no hago canciones enteras diciendo que soy el mejor. A mí me gusta transmitir que soy el mejor no diciéndolo, sino haciéndolo. Por decirlo todo el rato no vas a serlo, dímelo de forma creativa. Tampoco me gusta hacer canciones enteras hablando de mí.

–Porque dime de qué presumes...

–Es que hay mucho rapero inseguro, esa es la verdad. En este mundo tan competitivo y con tanto ego la mayoría son unos ‘cagaos’. Yla única herramienta que tienen es decir que son los mejores como un mantra. Más de uno necesitaría un terapeuta más que sacar un disco.

–Lo que está claro es que el rap no es solo hacer rimas.

–Rimar lo puede hacer casi todo el mundo. Necesitas actitud, bagaje, una forma de pensar interesante y cosas que contar. Porque yo puedo rimar el bote de champú si me lo propongo, pero tienes que tener algo que contar, una forma creativa de hacerlo, una técnica propia, versatilidad, imaginación... Por eso este rollo de la gente que quiere ver el rap como poesía, me toca un poco la moral. El rap es una cosa y la poesía es otra. Comparar a raperos con poetas... si Lorca levantara la cabeza se pegaría un tiro. Yo hago música, soy rapero.

–¿El rap le ha ganado la partida al rock entre la juventud por su carácter contestatario?

–Hace años el rap era como el nuevo punk. Pero ahora el trap es lo que mueve a los chavales y eso vende otras cosas, no es este rollo social, es algo mucho más hedonista. Es como la versión 2.0. del rap criminal y callejero de los 90. El rap con conciencia ha quedado en un plano muy underground, los chavales ahora están en otra cosa. Nos hacemos mayores...

–Su público también.

–Claro, por eso la competición está ahora en adaptarte.