Diario Sur

«La vida es de los que saben esperar con elegancia»

La pianista Judith Jáuregui. :: Pedro Walter
La pianista Judith Jáuregui. :: Pedro Walter
  • 'X' es el título del nuevo disco de la pianista Judith Jáuregui, que hoy presenta en la Sala María Cristina de la mano de la Sociedad Filarmónica de Málaga

Jáuregui se hasumergido en el misterio, la sensualidad y la pasión de la música de Scriabin. La pianista donostiarra ha publicado 'X', su cuarto álbum en solitario, que se articula en torno a la obra pianística del autor de 'El poema del éxtasis', con el acompañamiento de otros dos compositores con los que el ruso está muy emparentado: Chopin y Szymanowski. El CD, publicado en su propio sello (Berli) y con la colaboración de la Fundación BBVA, se completa con una gira por España que hoy la trae a Málaga (Sala María Crisitina, 20 horas), mientras se prepara para un concierto muy especial: el que dará el próximo abril con la Orquesta Simón Bolívar y Gustavo Dudamel, el director de moda, a la batuta.

¿Por qué 'X'?

Viene de éxtasis, y eso es Scriabin. Es misterio, es una incógnita. La suya es una música muy sensual, en la que todo se insinúa, y la X simboliza todo eso. Después de darle muchas vueltas le puse ese título. La obra de Scriabin, que es quien articula el disco, está llena de anotaciones y yo he querido dejar abierta esa interrogante.

¿Por qué Scriabin como eje del disco? Su centenario fue el año pasado y en ese momento salieron unos cuantos discos, pero ahora ya no es objeto de tanta atención.

Porque me fascina. No hay más ni mejor razón para mí. Además, en Múnich, en mis años de formación, trabajé mucho su obra con mi profesor ruso. En aquel momento, fuemuy importante. Scriabin es un volcán, con un mundo sonoro muy espiritual. Y el piano brilla desde lo más sutil, como el filo de un cristal.

Chopin y Szymanowski completan el álbum. ¿Cómo se vinculan a Scriabin?

Chopin y su lirismo son una de las grandes inspiraciones de Scriabin. La Balada Nº 1, que está en este álbum, es una de sus obras más intensas y dramáticas y fue siempre una referencia para él, y el Nocturno op. póstumo, una pieza muy conocida, cierra el disco a modo de una obra fuera de programa. En cuanto a Szymanowski, los Preludios op. 1 que he incluido me recuerdan mucho a Mompou, que estaba en mi anterior álbum. El suyo es un éxtasis contenido.

Una historia que contar

¿A qué responde un disco así? ¿A un momento especial de la vida o de la carrera o no hay una motivación concreta?

Responde a un momento vital o a una necesidad, no lo sé muy bien. Son obras que crean un universo. Aquí hay un mundo, una historia por contar.

Su primer álbum estaba enteramente dedicado a Schumann. Desde entonces, los discos han incluido obras de varios compositores. ¿Quiere mantener la estructura de un recital también en los álbumes?

No descarto volver a grabar un monográfico con las sonatas, los preludios o las baladas de un solo compositor. Pero es cierto que, con un disco como este y como los dos anteriores, puedes crear una gira tras el lanzamiento. Así no se trata de grabar y ya está, sino que desarrollas una idea.

Hay quien prefiere hacer primero la gira con las obras y grabar luego.

Sí, es cierto. De todas formas, en este caso hay una parte del contenido del álbum que llevo mucho tiempo trabajándola.

El CD está de nuevo muy cuidado en los aspectos formales. ¿Participa en esa parte del diseño?

Parto de una idea, la del misticismo y el éxtasis. En esta música hay movimiento, un ritmo que lleva a la locura. Para desarrollar el concepto tengo un equipo maravilloso. Estuvimos dos meses leyendo, escuchando, viendo cosas sobre Scriabin, que era un artista inmenso. Les di la primera idea y luego elegí sobre sus propuestas.

Que incluyen una portada que refleja un movimiento acelerado con los colores azul...

La portada da idea de un todo. El disco arraca con una sonata de Scriabin en un solo movimiento que refleja el mundo masculino y el femenino. Los colores rojo y azul son muy importantes para Scriabin, que asociaba su música a tonalidades distintas de color, en un ejercicio de sinestesia.

El álbum lo edita su propio sello discográfico, Berli. ¿Cómo le va esa aventura?

'Aura', el trabajo anterior, fue muy bien. La producción fue más importante que en 'Para Alicia, inspiración española', y para mí resultó un paso muy grande. Además, la colaboración de la Fundación BBVA ha sido funtamental, como lo fue en 'Aura'.

Como entonces, ha grabado en la Beethoven Saal de Hannover con el productor Christopher Alder. ¿No hay posibilidad de hacerlo aquí?

No es necesario ir hasta allí, pero me apetecía grabar con Alder de nuevo. Tiene que haber iempre una persona con la que tengas una gran empatía, porque eso te permite trabajar mejor. Fueron cuatro días de grabación, con sesiones que no superaron las cinco horas. Es agotador, porque además tienes que imaginar que tocas para un público, para dotar la interpretación de más vida.

¿No se ha planteado grabar en directo?

No ha surgido la posibilidad. Hay algunas grabaciones radiofónicas y algunos vídeos míos que sí son en directo, pero no discos.

Trabajar con su propio sello, como me está contando, da más libertad pero hacerlo con un sello grande significa incluir su nombre en una relación de artistas importantes. ¿Le compensa?

Tampoco lo he sopesado mucho. Esta ha sido mi oportunidad y mi opción. De positivo tiene que me ha dado libertad, he aprendido, he conocido a gente que me ha aportado mucho y los resultados han sido buenos porque la distribución también lo ha sido. El futuro nadie lo sabe. No me cerraré puertas. Si surge la posibilidad de grabar con un sello importante, lo haré. Pero de momento ya tengo la base para proyectos más complejos.

¿Eso incluye grabaciones con orquesta?

Lo estamos viendo. Es uno de mis deseos y ojalá podamos hacerlo realidad pronto. Pero la producción será más compleja, claro está.

Y hablando de proyectos, ya hace años habló de Beethoven como uno de los compositores que más le interesan. ¿Por qué no lo ha incluido en ninguno de sus discos?

Sinceramente, porque no estoy preparada aún. Beethoven requiere más edad, maceración... siento que necesito más tiempo. Hay que saber esperar. La vida es de los que saben esperar con elegancia. Me gustaría mucho grabar obras de Beethoven, Brahms, Bach... pero tengo que esperar.

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