Diario Sur

Vanesa Martín: «Ahora soy más disfrutona»

La malagueña presenta ‘Munay’ el 23 de noviembre en Fnac Málaga.
La malagueña presenta ‘Munay’ el 23 de noviembre en Fnac Málaga. / Marta Jara
  • Cantante y compositora. Con muchas ganas, «pero muy nerviosa». Así vive la malagueña el lanzamiento hoy de su quinto álbum, ‘Munay’, donde se desnuda «más que nunca»

La primera vez que la industria musical supo de ella fue hace justo diez años. Una joven malagueña, desconocida, se abría paso con poco más que su guitarra y un repertorio de canciones cargadas de sentimientos. Hoy sigue con el instrumento a cuestas y poniendo la piel en cada proyecto, pero por momentos tiene que interrumpir la entrevista para atender a aquellos que le saludan por la calle. Vanesa Martín es ya un nombre indiscutible de la música española. Una década después ha ganado seguridad en lo musical y capacidad de disfrutar en lo personal. ‘Munay’, su quinto disco, no es más que el resultado de esa evolución profesional y vital. Hoy sale a la venta y el 23 de noviembre lo presentará en Fnac Málaga (18.00 horas).

¿Cómo se viven los momentos previos al lanzamiento?

Con muchas ganas, pero muy nerviosa. Como las embarazadas (ríe).

Se suele decir que el último disco es el mejor. ¿Lo siente así?

Siento que me he desnudado más que nunca, que lo he disfrutado muchísimo en el estudio y que he hecho el disco que cada rincón de mi cuerpo y de mi raciocinio quería hacer. He intentado superar ‘Crónica de un baile’, que para mí es el que más me ha proyectado profesionalmente. Nunca sabes realmente si lo has conseguido, pero sí te digo que me he dejado la piel y lo he hecho de la manera más honesta posible.

Desde aquel primer disco hace ya diez años, ¿qué ha cambiado más: la música o la persona?

Tengo más claro hacia donde quiero dirigirme y como quiero sonar, pero es que en mí, a nivel personal, también ha habido una evolución. Ahora estoy más segura y soy más disfrutona también. Hay nervios, pero no me impiden disfrutar.

Antes sufría más.

Sí. Antes tenía muchas más incertidumbres. Pero por suerte sigo conservando aquella inocencia y ese no saber qué va a pasar. Realmente todo va cambiando y nunca te puedes confiar. El día que lo hagas estás muerto.

¿Pero se puede mantener la inocencia en un entorno tan competitivo como la música?

Yo voy a lo mío, yo tengo mi calle y en ella intento avanzar lo máximo que pueda. Y me ilusiono con todo. El día de mi cumpleaños me dieron por primera vez el CD y estaba emocionada. Sí sigo conservando la inocencia y espero que siga así, porque si no... ¡qué aburrimiento!

Ha dicho en alguna ocasión que es una mujer que no se conforma con absolutamente nada. ¿Eso no crea muchas frustraciones?

Sí, sí, te las crea, porque es una guerra constante contigo misma. Cuando estaba en los Ángeles grabando llegó un momento en el que, dentro de esas conversaciones que suelo tener conmigo misma, me dije: o me relajo y me limito a disfrutar o voy a estar sufriendo con esa necesidad constante de superación. Además, ¿qué es superación? Eso es muy relativo. Aún así, sí que creo que nunca hay que quedarse en la zona de confort. Y cuando el cuerpo no me habla ante algo, no me conformo nunca.

Se define también como una mujer visceral, que antepone la pasión a la razón. ¿Eso es un problema en un mundo tan cerebral?

Con los años he ido desarrollando muchísimo mi mano izquierda y aprendiendo a respirar antes de hablar. Pero he de decirte que soy la gran metepatas. Me suelo saltar a veces a mí misma, a la razón, y soy muy impulsiva. Y eso lo llevo a cabo en todo. Pero con los años te vas calmando y la mano izquierda la tengo muy desarrollada, aunque ahora quien tengo a mi lado se está riendo. ¡Pues más margen no tengo! (le dice riendo).

Eligió a Eric Rosse como productor porque tenía claro que quería cambiar. ¿Por qué? ¿Hacia dónde?

A Eric lo conocí musicalmente a través de un disco de Sara Bareilles que es una maravilla. Después desembarcó en España con Pablo Alborán y ‘Terral’. Me gustó mucho su sonido, es un tipo que transmite su energía en la producción pero que al mismo tiempo le da a cada artista lo suyo, no intenta que lo de él prevalezca. Es camaleónico. Y a mí la gente así me parece muy interesante. Cuando lo conocí en persona conectamos muy bien, yo creo que he encontrado a alguien de mi familia en él. Nos despedimos los dos llorando. Ha sido el disco que más lágrimas me ha hecho saltar, pero de emoción.

Pero si ‘Crónica de un baile’ resultó tan bien, ¿por qué esa necesidad de buscar otro sonido?

Porque necesito probar cosas nuevas, equipos diferentes, maneras de hacer distintas... El sonido de Eric me parece muy americano pero con mucha alma, y yo camino hacia eso, hacia la esencia y lo puro.

¿Y sigue en la línea del ‘indie’ que experimentó en el disco anterior?

No. Te das cuenta de que todo es música y que cualquier canción hay que hacerla con el arreglo que le corresponda, sea del estilo que sea.

Su padre no se creía que le fuera a componer una canción a Raphael para su último disco ‘Infinitos bailes’. ¿En casa no se creen todavía lo que le está pasando?

Sí, pero hay ciertos nombres que.... Raphael en mi casa ha sido un artista muy admirado que hemos escuchado siempre. Un día le digo a mi padre que le iba a hacer un tema y se me queda mirando y me dice: «Tú... ¡Anda ya niña! ¡A ti te va a coger Raphael un tema!». Y al final mira. Escuchar a ese hombre cantar mi canción es uno de los hitos de mi vida.

En cualquier caso, imagino que en casa no es Vanesa Martín...

No, en casa soy Vane.

La palabra de origen indio ‘Munay’ significa amor al prójimo, a uno mismo y también a la naturaleza. ¿Necesita esa desconexión del ruido?

Sí. Soy una enamorada de la naturaleza. Soy madrina de la Protectora de Animales de Málaga y además, de un tiempo a esta parte, tengo muchísima necesidad de naturaleza, de las esencias, de las cosas más básicas.

Y de retiro.

Completamente. Y todo eso está presente en estas canciones.

Hay una canción del disco que nació como poema. ¿Qué le ha aportado el libro de poesía ‘Mujer océano’?

He aprendido un hábito. Yo creía que el hábito te frenaba un poco, pero no. Aunque sigo componiendo de manera impulsiva, en algunos temas el hábito me ha hecho pararme a pensar en lo que quería hacer y en cómo lo quería hacer.

Creo que está reformando una casa en Málaga, ¿significa eso que le veremos más por aquí?

Siempre que puedo me escapo a Málaga y estoy reformando una casita enfrente del mar. Estoy feliz y disfrutándolo como una enana.