Diario Sur

Dos décadas de feliz esquizofrenia

Los cinco componentes de'La Oreja de Van Gogh', ayer en la sede de su casa discográfica. :: Óscar del Pozo
Los cinco componentes de'La Oreja de Van Gogh', ayer en la sede de su casa discográfica. :: Óscar del Pozo
  • «Haríamos música aunque no vendiéramos un miserable disco» dicen los cinco habitantes de 'El planeta imaginario'

  • 'La oreja de Van Gog' celebra 20 años en la carretera con su disco «más comprometido»

Madrid. «Somos gente corriente que gracias a la música vive cosas extraordinarias que nos llevan a un planeta imaginario». Así se presentan los miembros de 'La oreja de Van Gogh', el grupo donostiarra que celebra veinte años en la carretera con su séptimo disco de estudio. 'El planeta imaginario (Sony) se ha cocinado a fuego lento y es su propuesta «más exigente y comprometida». «Profundo, diferente y lleno de matices», llega cinco años después de 'Cometas por el cielo'.

«Le hemos dedicado mucho trabajo y hemos sido muy exigentes» explica Pablo Benegas, guitarra del quinteto que conforman Leire Martínez (voz), Xabier San Martín (teclados), Haritz Garde (batería ) y Álvaro Fuentes (bajo). «Hemos hecho una foto del momento emocional del grupo, de las cosas que nos importan y preocupan ahora», explica. «Inevitablemente perdemos frescura, quizá espontaneidad y naturalidad, pero ganamos profesionalidad. Podemos elegir cada palabra con más seguridad y abordar temas que antes no habíamos tratado» dice de un disco que en sus doce temas aborda asuntos como el alzhéimer -'Estoy contigo'-, la violencia de género -'No vales más que yo'-, la inmigración -'Camino de tu corazón'-, o la fugacidad del éxito -'Esa chica'-.

«Atrevernos con temas más sensibles desde la experiencia te da un manejo mejor y más nitidez. Más precisión a la hora de pensar la música. Sentirte más seguro te permite atreverte a más. Cantarle a algo más que al amor, que también es importante. Las fotos de ahora tienen más resolución» resume Xabi San Martín.

En estas dos décadas han vendido ocho millones de discos y han pasado de ser adolescentes a adultos, padres con otras preocupaciones e intereses. «La mirada es otra. Hemos hablado de terrorismo, de las drogas y de nacionalismos en toda nuestra discografía. Siempre vamos a cosas que nos preocupan y nos implican» acota Pablo.

Insisten en su condición de gente corriente en mundos extraordinarios. ¿Estar bajo los focos supone vivir una esquizofrenia feliz?. «Puede decirse así. Los cinco solos estamos en 'El planeta imaginario'. Juntos, todo es extraordinario y vivimos algo mágico y formidable. Viajamos por el mundo, tocamos y se desata la magia de ese planeta imaginario. Y sí, vivimos esa esquizofrenia feliz, si se quiere decir así». «Pero estamos muy conectados por la vida real con el día a día» destaca Álvaro Fuentes.

Marcar los tiempos

Siete discos en veinte años no son demasiados. Pero dan por buena la cifra. «Como Mecano» ironiza Pablo. «Por fortuna, son de larga vida comercial y las giras llegan casi a los dos años» lo que distancia sus discos de estudio. «Sacamos disco cuando nos emociona. Es un lujo el poder marcar los tiempos, y nos lo podemos permitir» se felicitan. «Si hubiéramos sacado diez discos, quizá tres hubieran sido mediocres. Menos es más» remacha Xabi.

Leire Martínez lleva ya nueve años como voz del grupo, tras el traumático abandono de Amaia Montero en 2007. Fue el momento más duro y difícil de la historia del quinteto, pero salieron reforzados. ¿Se pudo romper el grupo? «No. Eso seguro. Pero podíamos estar tocando para 200 personas en el San Sebastián y alrededores. Hacer música, crear canciones, era nuestro hobby en la universidad y hoy es nuestro trabajo. El día que no vendamos ni un miserable disco seguiremos haciendo música en el ordenador en casa» dice Xabi.

«La marcha de Amaia fue un palo, pero nos unió más» asegura Pablo. «Es la única gran mala noticia de estos años, pero generó algo bueno. Nos reseteamos y nos reencontramos con nuestra esencia. Resurgimos de nada con todo en contra. Y eso es una satisfacción», tercia Xabi. Un trauma que no lo fue para Leire, que nunca se sintió bajo la alargada sombra de su predecesora. «Amaia forma parte de este grupo y de su historia. No queremos borrar el pasado. Las cosas son lo que son. Había que continuar y quise hacerlo. Me subí al tren y hasta aquí hemos llegado» dice una sonriente Leire.

«Nos ha salvado ser un grupo. Es muy fácil perder la perspectiva. Ser un grupo minimiza las probabilidades de que se nos vaya la pelota. Cualquiera puede equivocarse, pero es muy improbable que nos equivoquemos los cinco a la vez» concluye Xabi.