Diario Sur

ÉXITO DE 'LA CALESERA'

La vigencia del género lírico en nuestra capital tiene un nombre y éste es el del Teatro Lírico Andaluz, con su creador y director escénico -también cantante- Pablo Prados. En el Teatro Cervantes arrancaba el viernes el XI Ciclo Malagueño de Zarzuela del TLA, representándose la zarzuela en tres actos 'La calesera', cuyo libreto es de Emilio González del Castillo y Luis Martínez Román, con música del maestro Francisco Alonso. La historia de un amor imposible entre Maravillas la calesera y el liberal revolucionario Rafael Sanabria, quien está enamorado a su vez de la joven Elena, marquesa de Albar.

El éxito de la obra y a muchos años del estreno -diciembre de 1925- se mantiene en repertorio con una partitura con el buen hacer de Francisco Alonso, donde se suceden números inspirados -romanzas, dúos, tercetos, conoertantes- emotivos, serios, graciosos y de gran eficacia, dotados de una estupenda instrumentación.

Los personajes que intervienen en 'La calesera', allá por la veintena, más coro, ballet, orquesta, etcétera, la variedad de escenarios y otros elementos (el vestuario primordialmente) no hacen de esta zarzuela un plato fácil. El Teatro Lírico Andaluz la presentó en el Cervantes con dignidad y muy estimables resultados. En las voces principales sobresalieron Carmen Serrano, con bueno agudos, y Lourdes Martín, muy centrada vocalmente, en el capítulo de sopranos. El barítono Andrés del Pino, seguro y expresivo; la pareja cómica formada por Adelaida Galán y Pablo Prados, tiple y tenor cómicos bien centrados y eficaces. El reparto, extenso, lo completaban otros cantantes y actores, Miguel Guardiola, Juan Antonio Sánchez, Luis Pacetti, etcétera. El Coro de la TLA tuvo buenas intervenciones, muy suelto, como el ballet -un cuarteto femenino- y la conjuntada orquesta, que llevó con su habitual maestría Arturo Díez Boscovich, al igual que en lo escénico Pablo Prados.

Se aplaudieron todos los números musicales, con mayor insistencia en los más conocidos. Tras los numerosos saludos al término de la representación se repitió el popular pasacalles de los chisperos del acto segundo redondeando el éxito final.