Diario Sur

Diana Navarro y su canción para Málaga

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Navarro alcanzó anoche el éxito en su propia casa. / Álvaro Cabrera

  • La artista malagueña ofrece un espectacular recital en un Teatro Cervantes lleno, demostrando que en estos tiempos pocos pueden igualarla

Resulta complicado describir algunas de las sensaciones que se vivieron anoche en el Teatro Cervantes. No era sólo una cuestión de gusto musical o de un grupo de enfervorecidos fans de una cantante. Quienes estuvieron presentes en las plateas del escenario más importante de la provincia entendieron por qué Diana Navarro no es sólo una estrella fugaz de panorama patrio; que la cantante local es la referencia absoluta de nuestra auténtica música; un ejemplo paradigmático del buen gusto;y una herramienta imprescindible para encontrar la ejecución perfecta.

«Málaga, y vosotros, es mi principio, mi presente y mi final. Y por eso he venido aquí a presentar el trabajo más importante de mi carrera, la mejor versión de mí». Así introdujo Diana Navarro –entre sollozos de emoción– el que ella misma presentó como el recital de su carrera. Una representación de un disco, ‘Resiliencia’, que está teniendo un recorrido lleno de buenas críticas y grandes ventas. Una a una, sus últimas canciones fueron sonando en medio de una escenografía tan fina como acertada; aceptando un cambio de vestido tras otro, unos momentos de impasse que los tres músicos que la acompañaban exprimían al máximo para mostrar todo su potencial.

El primer punto de inflexión del concierto ocurrió cuando sonó ‘El perdón’, perteneciente a este último trabajo. Ni la letra –sobrecogedora–, ni tan siquiera unos lustrosos arreglos musicales, pudieron eclipsar a una Diana Navarro que sacó todo el torrente de voz hasta levantar de la butaca hasta el último espectador en la sala. La canción, con mucha diferencia la más completa del álbum ‘Resiliencia’, está llamada a convertirse en una de sus propias referencias, pero también en un sonido que debería estar en la memoria de aquellos que son capaces de discernir que esta música hay que elevarla a un pedestal.

Los minutos siguientes a ‘El perdón’ fueron para asumir lo que acababa de ocurrir. Sólo pudieron compararse esos instantes a la presentación de ‘Los niños, no’, un tema escrito por ella misma y por el periodista malagueño Domi del Postigo. Aplicable a demasiados momentos desgraciados de este mundo, la canción es una petición, un ruego a salvar a los niños y a las niñas, especialmente para que no pierdan el derecho «a tener un papá y una mamá, o un papá y un papá, o una mamá y una mamá».

Terminada esta fase del concierto, Diana Navarro se imbuía en el negro para acercarse a la música de luto. En este capítulo estaba el mayor homenaje a Marifé de Triana, porque nadie es capaz de versionar ‘La loba’ como la malagueña; un copla que no siempre quiere cantar cuando se le pide. Después llegó el tiempo de las versiones: primero a Lana del Rey y su ‘Dark Paradise’, y luego a Mecano con ‘Mujer contra mujer’. Y cuando ya no había una lágrima que soltar –ni ella, ni el público–, se puso la mantilla para hablar de María Santísima de la Trinidad Coronada. Ella era la reina de las saetas, pero desde ayer es la más grande de Málaga.