Diario Sur

«Los políticos dan un espectáculo penoso, olvidan que trabajan para nosotros»

  • El cantante catalán encabeza el cartel del primer festival Chanquete World Music, que se celebra el próximo sábado en Nerja

  • Daniel Carbonell Heras 'Macaco' Músico, cantante y compositor

Daniel Carbonell Heras (Barcelona, 6 de agosto de 1972), conocido artísticamente como 'Macaco', encabeza el cartel de figuras del primer Festival Chanquete World Music, que tendrá lugar este próximo sábado día 17 de septiembre en la nerjeña playa de El Playazo. El artista catalán actuará por primera vez en el municipio más oriental de la Axarquía, compartiendo escenario con «grandes amigos y hermanitos» como La Mari de Chambao o El Canijo de Jerez, además de La Mala Rodríguez, Miguel Campello, Tote King & Shota, Proyecto Mandarina, Morodo & Okoume Lions, Holy Boyz y Shabu One Shant. Aún hay entradas disponibles para un evento al que se espera que asistan más de diez mil personas.

-En 2009 actuó en Frigiliana, en el Festival 3 Culturas, ¿qué recuerdos tiene del público malagueño?

-Fue una pasada, el público del sur es muy caliente, con mucho 'feed-back', va a ser un concierto muy bonito, con grandes hermanitos, como La Mari o El Canijo de Jerez. En el sur siempre hay una súper buena onda, muy buenas vibraciones en el directo.

-¿Disfruta especialmente en los conciertos en festivales?

-Sí, es cuando ves que la música te permite viajar por todo el mundo, formar parte de tu vida. También me gusta meterme en el estudio a grabar, pero en un escenario, lo que hay es lo que hay. Luego me gusta colgar vídeos en las redes sociales. Mis conciertos son muy dinámicos, tengo una banda super apretada, hay fiesta asegurada, momentos para correr... Pero también están mis letras, los temas sociales son losque me preocupan, la sanidad, el medio ambiente... En los directos somos muy felices.

-Su último trabajo es 'Historias Tatooadas', ¿en qué está ahora inmerso, prepara nuevo disco?

-Suelo hacer dos temporadas de gira con cada trabajo y éste es del año pasado, por lo que se supone que estaremos todavía unos meses más en la carretera. Aún nos espera un nuevo viaje a Chile, allá por febrero. Pero cada día me gusta escribir algo, buscar una nueva melodía. Estoy con muchos proyectos, un tema para un documental sobre los refugiados y con varios 'singles' que cuentan diferentes historias. Me gusta experimentar.

-Empezó tocando en Las Ramblas de Barcelona, ¿qué queda de aquel al que llamaban el 'Mono Loco'?

-El motor sigue siendo el mismo, la ilusión por cantar, componer, hacer música... Estuve cinco años tocando en la calle, pero todavía me pone hacerlo de vez en cuando. Hace poco estando en Formentera me sumé a una 'jam session'. La emoción es la misma, te expones con canciones, ritmos, las ganas de conectar con el público.

-De hecho, su música es pura fusión, canta en inglés, español, catalán, francés, italiano y portugués. ¿En alguna se siente más cómodo?

-Cada lengua es un viaje, aunque evidentemente mi lengua materna, el castellano o español, es en la que me siento más cómodo. Eso sí, hay palabras, expresiones, por ejemplo, en inglés, que me salen solas. Italiano, inglés, portugués... cualquier idioma es válido para cantar, aunque a veces haga un poco el ridículo, pero siempre hay buenos amigos míos que lo dominan y me ayudan. La fusión es mi esencia, me gusta jugar con colorines, y volverme un poco loco componiendo, cantando. Quiero seguir probando muchas cosas, fusionar, mezclar estilos, aunque en el fondo tiene que haber siempre una canción, una letra que te diga algo. Mi traje puede ser la rumba catalana, pero amo también el 'reggae' y el funky.

-Sus letras son muy comprometidas con las causas sociales...

-Sí, llámalo como quieras, pero mis canciones lo que buscan es ser positivas, levantar el ánimo de la gente. Canto al amor, al medio ambiente, a la paz, a los derechos sociales... Es como si tuviera que justificarme continuamente y eso no me gusta. Hago lo que hago y digo lo que digo porque lo hago y lo digo de corazón, me puedo equivocar, pero me gusta decir lo que digo. Si hablo de las semillas naturales y ecológicas, es porque me gusta vivir de una forma lo más natural posible. Es imprescindible tener una información adecuada. No se puede gustar a todo el mundo, pero tampoco quiero ni puedo hacerlo.

-¿Cómo ve la situación política en España?

-Es un verdadero circo. Me parece penoso el espectáculo que están dando los políticos, que se vayan todos. Parece que olvidan que trabajan para nosotros. Me da mucha pereza, más que nunca, el tema de Cataluña y las banderas. Mi madre es maña, soy hijo de emigrantes, todos somos hijos de la mezcla. Como diría mi amigo Jorge Drexler, prefiero cualquier quimera que un trozo de tela triste.

-Y el conflicto en Cataluña por la independencia, ¿qué le parece?

-Me da igual, son todos iguales, los políticos catalanes, madrileños o ingleses, la mayoría viven en una farsa, pensando nada más que en su ombligo. Por supuesto que voté, aunque no me creo a ninguno. Soy súper escéptico, porque todos están pensando nada más que en su silla. Sólo hay un político al que admiro, el expresidente de Uruguay José Mújica. Ojalá hubiera más gente como él. Los políticos sólo piensan en su ego, todo es una cuestión económica. Por ejemplo, en el caso de Cataluña, si los que plantean la independencia tuvieran un modelo social distinto, que apostase, por ejemplo, por la sanidad pública, pero todo es una cuestión de dinero. No me creo nada. No soy de banderas, si me preguntan digo que soy de algún lugar del Mediterráneo, con olor a pino y sabor a salitre.

-¿Quiénes son sus referentes musicales?

-Escucho de todo, desde los clásicos, como Bob Marley, El Pescadilla o Camarón, hasta Rubén Blades, Damian Marley... Todo lo que cae en mis manos: jazz, cumbia, música de Sudáfrica... Todo ritmo me atrae.

-Le han comparado muchas veces con Manu Chao, ¿le molesta?

-Eso fue al principio, hace ya muchos años. Él es francés, se distingue muy bien, a mí se me reconoce a la primera, la rumba española, catalana, el 'reggae', él es además quince años mayor que yo. Hacía ya tiempo que no me lo decían.