Diario Sur

El piano, la voz y las velas

Pablo López, en su concierto de anoche.
Pablo López, en su concierto de anoche. / I. G.
  • Pablo López cierra la vigésima edición del Festival de Luna Mora con un recital en el que el entorno fue parte fundamental del espectáculo

La provincia de Málaga es un lugar para la música. Esta tesis se refrenda sola viendo el cartel de artistas que han pasado este año por nuestros escenarios, pero es precisamente en esta variedad de espacios y contextos lo que hace de Málaga un interesante atractivo. En los últimos años, el Festival de Luna Mora se ha convertido en un evento de relevancia, y la buena selección de los artistas ha sido una de sus claves.

El cantante y compositor fuengiroleño por excelencia, Pablo López, se encargó anoche de cerrar este festival, en un concierto en el que su piano y su voz destacaron en un entorno casi idílico, siendo el ambiente un componente más de la banda. Pese a empezar una media hora más tarde de lo previsto por problemas de tráfico, el intérprete no se dejó en el tintero ninguno de sus éxitos.

Pablo López proclamó a los cuatro vientos lo "feliz" que está siempre cuando canta en la provincia, y ayer, además de pedir disculpas por él embotellamiento -del que él no era responsable- pidió que sus seguidores le acompañaran "para que aquellos que no están aquí, no escuchen alto y claro". Un acierto al piano, y un homenaje a los vecinos de Guaro, cuyo trabajo ha hecho del pueblo un escenario en el que nadie quiere faltar.

25.000 velas

Además del capítulo musical, la villa de Guaro se ha convertido estos dos pasados días en punto de encuentro de la cultura andalusí, en la que se han instalado en calles, plazas y avenidas el tradicional zoco de artesanos. Un punto en el que ha destacado, sobre todo, la enorme oferta gastronómica, con platos de todas partes del mundo. Con la única iluminación de la luz de más de 25.000 velas, distribuidas por el casco antiguo, la música arábigo-andalusí-sefardí tomó las calles y plazas de esta villa, lo que ha transformado la atmósfera del pueblo en un ambiente acogedor.

La programación ha contado con actividades como pasacalles, talleres, exposiciones, cuentacuentos, zoco artesanal y gastronómico por todo el casco urbano del municipio iluminado con miles de velas que como siempre han traslado al visitante al pasado andalusí.

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