Diario Sur

La estrella del rock de la música clásica

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El violinista Ara Malikian, en un momento de su concierto anoche en La Malagueta. / Hugo Cortés

  • Ara Malikian demuestra en La Malagueta que Bowie y Vivaldi no están enfrentados

  • El violinista convierte en todo un espectáculo su recital sinfónico con su enérgica actitud en el escenario y su cercanía con el público

Ara Malikian tira por tierra todas las etiquetas de lo clásico, en lo que hace y en cómo lo hace. Borda una interpretación de Vivaldi y de Sarasate, sí. Pero también puede con Radiohead y David Bowie, y el resultado impresiona. El traje de etiqueta no es el ‘look’ exigido, le van más los pantalones que brillan y ese chaleco que deja al aire su brazo tatuado. Tampoco le valen los formalismos: «Hagan todas las fotos que quieran y súbanlas a la red», invitaba una voz en off al inicio. Así se entiende que por más veces que venga a Málaga llene el aforo (unas 2.800 personas le vieron anoche en la plaza de toros de La Malagueta) y que en las butacas se vean parejas jóvenes y familias completas de padres, niños y abuelos. Ara Malikian es, como él mismo dijo anoche, un «rarito» en el panorama musical y la demostración de que la música clásica también puede tener sus propias estrellas de rock.

«Feliz y contento», el violinista de origen libanés propuso un viaje musical y personal por diversos países y épocas en uno de los pocos conciertos que ofrece acompañado de una orquesta sinfónica al completo. Pero más allá de su música, Malikian es digno de escuchar y de ver: por cómo presenta cada tema con anécdotas y bromas relatadas con total seriedad (se reveló como un gran monologuista), y por cómo salta violín al hombro, cómo se arrodilla sobre el escenario y cómo toca el instrumento con una energía fuera de lo común. Un espectáculo.

Empezó el recorrido en Líbano, su país natal, con un tema propio de aires morunos titulado ‘Backgammon’; y terminó (antes de los bises) con un conmovedor guiño a sus raíces armenias con una llamada de atención sobre el genocidio que sufrieron sus antepasados. Porque no todo eran gracias: también hubo una denuncia a la realidad de Siria y a la situación del refugiado. Con ‘Pisando flores’ recordó que él también fue inmigrante en Alemania, donde se ganó la vida un tiempo amenizando bodas judías (según contó, por un malentendido con el idioma). Acto seguido, su versatilidad le permite afrontar sin despeinarse una fabulosa versión de ‘Paranoid android’ de Radiohead, rasgando el violín con la intensidad de una guitarra eléctrica; un emocionante cover de ‘Life on mars?’ de David Bowie; o el mítico ‘Kashmir’ de Led Zeppelin, canciones en las que la orquesta volcaba toda su potencia. Hasta homenajeó a Paco de Lucía con ‘Zyriab’. Entre unas y otras, sonó la adaptación que Sarasate hizo de ‘Carmen’ de Bizet, una virtuosa interpretación de Vivaldi y de Bach, un tema de estreno del «mundo mundial» dedicado a Málaga (‘Fantasía malagueña nº 3’) y una composición inspirada en su hijo.

Toque lo que toque, siempre con una pasión desbordante y una enorme complicidad con el público, al que hizo reír con sus historietas (como su afición desenfrenada por el jamón ibérico: «Cuando lo descubrí lo comía a punta pala»). Con Malikian, la música sinfónica y clásica sí son de masas.