Diario Sur

Una familia con una estela de acordes para recordar

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La banda irlandesa está formada por cuatro hermanos, Andrea, Sharon, Caroline, y Jim Corr. / Lorena Villalba

  • Los cuatro hermanos The Corrs recorren su historia abarrotando el Starlite, en el que fue probablemente uno de los mejores conciertos desde que existe el festival

Nunca debieron separarse, pero por suerte han corregido su error, y de qué manera. Andrea, Sharon, Caroline y Jim no solo comparten el apellido Corr, sino que además son los grandes referentes de la música celta actual. Un reflejo de la Irlanda más tradicional en cuanto a la música se refiere –solo equiparable a la grandísima Mary Black–, capaces de transmitir con una enorme belleza la sensibilidad de estos sonidos. Tras pasar casi siete años separados con sus proyectos en solitario, Marbella y el público del Starlite (que insiste en traer a intérpretes que no vendrían en otro contexto), pudo disfrutar de un retorno tan bueno como su nuevo disco, ‘White light’, cuyas canciones vinieron a presentar. Pese a ello, el recital que encabezaba la deliciosa voz de Andrea, fue un continuo recorrido por su propia historia.

Ya desde los primeros momentos dejaron claras sus intenciones. ‘Give me a reason’, la segunda de la lista, abría boca para ‘Forgiven, not forgotten’, casi una declaración de lo que sus propios seguidores podrían pensar de ellos: que les han perdonado su separación temporal, pero que no lo han olvidado. Una manera de decir que no vuelvan a repetirlo. Tampoco faltaron, obviamente, los momentos exclusivamente musicales, como el que precedió a una magnífica ‘Runaway’, un épica batalla de violines que ya asombró en el ‘Unplugged’ grabado en Madrid hace ahora 17 años, y que ayer provocó que la cantera de Nagüeles aplaudiera de pie durante varios minutos.

Su nueva entrega

Del disco nuevo, ‘White light’, hay mucho que destacar también. Desde ‘I do what I like’ hasta ‘Kiss of light’, pasando por la homónima del álbum, que sonó en la parte final. Aún así, una de las más llamativas de este trabajo de retorno, especialmente por su contenido, es ‘Ellis Island’, que también sonó ayer. Una preciosa loa al pueblo americano sobre la época en la que los irlandeses se vieron obligados a emigrar. La isla Ellis, junto a Liberty Island (donde está la Estatua de la Libertad), era en Nueva York el punto de entrada a los Estados Unidos. La propia Andrea lo explicó: «esta es una canción de inmigrantes; de refugiados». «Thank you USA», reza una letra que emociona por su letra en la que muchos se pueden sentir identificados.

The Corrs es un grupo que no se acota a una sola generación. Sus éxitos ya son clásicos, y éstos no faltaron anoche. ‘Radio’ y ‘Only when I sleep’, que daban paso a ‘Queen of Hollywood’, para hacer un recorrido por sus discos de los años 90. Ahí estaba también ‘What can I do’, esa inocente y simpática canción en la que Andrea se preguntaba cómo hacer para que le quieran. ‘So young’ vino precedida de ‘Breathless’, una canción que les llevó al estrellato definitivo en su momento, pero que una vez más dio la sensación de ser demasiado comercial para ellos, y por tanto algo inferior al resto. Y de ahí hasta que llegó ‘Toss the feathers’, un ‘cover’ con el sonido más tradicional posible.

Enhorabuena a los asistentes al concierto de anoche. Nunca sabremos si el cuarteto volverá a separarse. Y una segunda vez sí que no la vamos perdonar. Bravo por esta familia.