La noche de Manuel Carrasco

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/ Hugo Cortés

  • El artista onubense celebra como «uno de los conciertos» de su vida el que ofreció anoche en el Auditorio, donde 11.000 seguidores disfrutaron con su música y su energía

  • Con todas las entradas vendidas, el cantante volvió con su ‘Bailar el viento’ bajo el brazo, pero también con sus temas de siempre

Manuel Carrasco es el rey de la música comercial española. Esto es algo que hace tiempo que nadie le puede discutir. Desde aquellas 45.000 entradas vendidas (y agotadas) en Sevilla a principios de año, y después de dos discos con mucho éxito y su participación en el programa televisivo de La Voz, su éxito ya es incuestionable. Y Málaga, una ciudad que siempre ha apostado por sus recitales, no iba a ser menos. El propio artista lo dejó claro anoche desde el primer momento: «Este es uno de los conciertos de mi vida. Si ustedes me queréis a mi, más os quiero yo a ustedes».

Desde hace unos días, un paseo por internet bastaba para comprobarlo. «Vendo boli Bic por 50 euros y regalo entradas para el concierto de Manuel Carrasco», se leía con la archiconocida fórmula para evitar incurrir en la reventa. La cuestión es, como se pudo comprobar anoche en un Auditorio con 11.000 personas, es que el bloque de incondicionales es tan extenso que parece que nunca va a llegar a cansar. «Si viniera todas las semanas a actuar a Málaga, yo me compraría las entradas siempre; un abono si hiciera falta», aseguraba ayer Blanca, una de estas seguidoras

‘Bailar el viento’ es el nombre de la gira y del disco que ayer vino a presentar de nuevo a la ciudad. Una vez más, como ya viene haciendo desde hace varios tours, el artista de Isla Cristina sale a cantar sin complejos. Si quiere ser pop, es el más ‘popero’; si prefiere recorrer sus raíces se va a una suerte de flamenco adaptado al gran público; pero si quiere saltar con el micro en mano, suena ‘Tambores de guerra’ con acordes rockeros que no dejan a nadie sentado en su silla. Y todo ello con un sonido sobresaliente.

Siendo capaz de meter tanto estilo, es normal que su público sea tan heterogéneo como su música. Padres, madres, abuelos, abuelas, parejas y gente soltera. Si uno se molestaba en charlar con los seguidores, descubría que más de uno tiene pensado incluir alguna de sus últimas canciones en su ‘setlist’ para su boda. Éstas sonaron, cómo no, aunque las preferidas eran ‘Uno x uno’ y ‘Yo quiero vivir’. Sin embargo, quizá fuera con ‘Aprieta’ con el éxito con el que tuvo una mayor conexión. Apenas cantó un estribillo, ya que las miles de almas querían ser protagonistas, aunque fuera solo por unos instantes.

Sin embargo, no todo iba a ser bailarle al viento. En los primeros minutos sonaron éxitos de otros años, como ‘Y ahora’ y ‘Sabrás’, que iba mezclando con otros temas más recientes, como ‘Pequeña sonrisa sonora’, de la que confesó que se trataba de una canción muy especial que comenzó siendo un poema. ‘Que nadie’, aquel dueto ya épico con Malú, fue uno de los más aplaudidos en el final del show. Luego amagó con irse, pero volvía, esta vez a un piano que no deseaban que se silenciara; hasta acabar apoteósico con toda la banda atronando. Que vuelva, que nunca deje de soñar en Málaga. Aquí le siguen esperando, aunque venga todas las semanas.

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