Todos los mundos de Gloria Fuertes

El ciclo Anverso/Reverso presentó anoche en el Echegaray su tercera edición con la autora como protagonista

IVÁN GELIBTER MÁLAGA.

Gloria Fuertes; la mujer ninguneada por los hombres intelectuales; Gloria Fuertes, la mujer que juega con la poesía ysus recuerdos; Gloria Fuertes, la mujer que se desgrana a sí misma en un incesante campo de batalla. Esos, quizá, sean los tres grandes temas sobre los que giraban anoche los tres monólogos de autores diferentes centrados en la figura de la escritora, y que en este año, el 2018, se cumplen 100 años de su nacimiento.

Bajo esa premisa, el ciclo Anverso/Reverso, -nacido en 2016- proponía como eje creativo la figura y la obra de Gloria Fuertes con motivo, además de su centenarioo, su vinculación con la ciudad de Málaga y la trascendencia de su legado.

Los monólogos conformaron una función con tres maneras muy diferentes de abordar a la autora. El primero de ellos, el menos onírico de todos, mostraba precisamente los recuerdos de Gloria Fuertes. Con texto de Paloma Porpetta (directora de la Fundación Gloria Fuertes) y con la interpretación de Ana Iglesias Cumpián, el espectador viajaba con 'Glorita' a la España de antes de la guerra, pero también recorría el interior de su memoria: la amistad, la muerte y por qué no, la culpa. Cinco asuntos de los que hablaba con 'Recuerdos' y 'Poesía', personajes figurados que la propia Cumpián interpretaba cambiando las voces.

Segunda apuesta

'No es un mónologo, es una mujer', escrito por Ángelo Néstore y protagonizado por Susana Vergara, fue la segunda apuesta del ciclo; un texto que 'usa' a Gloria Fuertes para reivindicar el feminismo; o mejor dicho, para hacernos recordar que éste no debe plantearse desde el oportunismo y la mercantilización. Y sobre todo, para que el espectador estuviera de acuerdo en que reivindicar una figura porque se cumple un aniversario, no es ni mucho menos la mejor forma de hacerlo. «Si no supìéramos cuándo nació Gloria Fuertes, no estaríamos ahora hablando de ella», decía su protagonista.

El último de ellos se instaló en una posición a medio camino entre el diálogo con el espectador y el simple recuerdo de si vida. 'Gloria de guardia', con el texto de Eskarnia y la interpretación de Tania Mercader, ahonda, ahora sí, en un mundo completamente onírico. Una pseudobatalla en la que Gloria dialoga con su sombra con afirmaciones evidentemente ficcionadas, y otras que podrían pasar por ciertas, para terminar, finalmente, con una serie de imágenes de la poeta en su posición más terrenal: con su cigarro y la sonrisa.

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