Muere a los 90 años Elías Yanes, expresidente de la Conferencia Episcopal y figura clave de la Iglesia

Monseñor Elías Yanes. :: sur/
Monseñor Elías Yanes. :: sur

Participó en las negociaciones con el Gobierno en la transición y durante su mandato se enfrentó al Ejecutivo socialista y al PNV

ÁLVARO SOTO MADRID.

Elías Yanes, presidente de la Conferencia Episcopal entre 1993 y 1999, falleció el viernes en Zaragoza a los 90 años. El también arzobispo de la diócesis de la capital aragonesa desde 1977 hasta 2005 fue durante la transición una de las figuras religiosas encargadas de diseñar el encaje de la Iglesia católica en la incipiente democracia española. Nacido en la Villa de Mazo (La Palma) en 1928, Yanes fue ordenado sacerdote en Barcelona en 1952.

Licenciado en Teología por la Universidad Pontifica de Salamanca y doctor en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma, su primer destino fue en casa, en la Diócesis de Tenerife, donde compaginó la docencia eclesiástica con su vinculación a corrientes como Jóvenes de Acción Católica, Cursillos de Cristiandad o Junta Diocesana de Acción Católica.

En 1970 fue consagrado obispo auxiliar de Oviedo y en 1977 se convirtió en arzobispo de Zaragoza, puesto en el que permaneció casi tres décadas. En la Conferencia Episcopal Española ocupó los cargos de secretario general (1972-1977), presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1978-1987), vicepresidente de la Comisión Permanente del Episcopado (1987-1993), presidente (1993-1999) y miembro del Comité Ejecutivo (1999-2005).

Hombre de confianza del cardenal Tarancón, Yanes participó en 1977 y 1978, como secretario general de la Conferencia Episcopal, en las conversaciones entre el Gobierno y la Iglesia católica para adaptar el Concordato firmado por Franco en 1953 a la democracia. En aquella negociación se acordó que la Constitución no citara a Dios, pero que la Iglesia apareciera, en el artículo 16, con un enunciado que se interpretó posteriormente como un privilegio para los católicos, pero que en aquel momento fue visto como una cesión. «Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones», señala el enunciado.

Pese a ello, las negociaciones entre Estado y jerarquía católica causaron una profunda brecha en el seno de la Iglesia, de manera que varios obispos pidieron el 'no' a la Constitución en el referéndum del 6 de diciembre de 1978. Yanes estuvo en el lado del 'sí'. En cualquier caso, el periodo de Yanes al frente de la Conferencia Episcopal no estuvo exento de enfrentamientos con el último Gobierno de Felipe González. En septiembre de 1995 Yanes afirmó que los acuerdos de 1979 entre la Santa Sede y el Estado no se estaban respetando en lo relativo a la enseñanza de la Religión, que consideraba discriminada. Ya a partir de 1996, con el primer Ejecutivo de Aznar, cuando Mariano Rajoy era ministro de Educación, acordó la ampliación de los derechos de los profesores de Religión, que obtuvieron los mismos rangos laborales que los del resto de las asignaturas.

También de aquel año fue el sonado enfrentamiento de Yanes con el PNV a raíz del nombramiento de Ricardo Blázquez como obispo de Bilbao. Los nacionalistas exigían a un vasco en el cargo y Yanes se declaró «desagradablemente sorprendido» porque «un partido político se sintiera llamado a intervenir en esas cosas». También por entonces fue muy duro respecto al 'caso GAL': pidió que se llegara «hasta el final» y que se «aplicara a los responsables las penas y los atenuantes previstos en el Derecho».

Hombre austero, tímido, intelectual y gran lector, en 1999 fue sustituido en el cargo de presidente de la Conferencia Episcopal por un religioso con un perfil más duro, Antonio María Rouco Varela. Aunque no compartía la aprobación de leyes como las del divorcio, el aborto o el matrimonio homosexual, Yanes no participó en las movilizaciones organizadas por la Iglesia. El presidente de Aragón, el socialista Javier Lambán, lamentó en Twitter su muerte: «Sirvió con dignidad e inteligencia a su Iglesia y a su país en momentos cruciales. Era cultísimo y de trato exquisito».

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