Martí Gironell novela la metamorfosis de Ceferino Carrión

MIGUEL LORENCI

madrid. Ceferino Carrión Madrazo abandonó en 1941 su Santander natal, que quedó arrasado por el fuego, se afincó en Barcelona y en 1949, huyó de la grisura de la España franquista. Convertido en Jean Leon, sería el confidente de las grandes estrellas del Hollywood dorado, el mejor guardián de sus secretos. También un legendario restaurador y bodeguero. Recrea su apasionante peripecia vital 'La fuerza de un destino' (Planeta), novela con la que el escritor y periodista Martí Gironell (Besalú, Gerona, 1971) ganó el premio Ramon Llull. Cuenta la metamorfosis de Carrión en Leon, una vida de película en el corazón de la fábrica de sueños, y rescata a un personaje «fascinante e irrepetible».

«Como Umberto Eco, creo que la ficción es la mejor manera de contar la realidad», dice Gironell, encandilado por la potencia y la vitalidad «de un soñador, un aventurero intuitivo y observador, un buscavidas dueño de una poderosa inteligencia natural». Le sedujo «un visionario que, huyendo de sí mismo, acabó encarnando la versión más dulce del sueño americano».

Cuando el franquismo que tanto odiaba -le arrebató las vidas de su padre y su hermano- le requiere para hace la mili, Ceferinio huye a París. Trabajó en la noche y adquirió la identidad de Jean-Léon Gérôme, como el pintor. Tras siete tentativas, embarcó como polizón en el buque 'Liberté' y partió de Le Havre hacia Nueva York, donde adoptaría la identidad de Justo Ramón Leon, con la que accedió a la ciudadanía estadounidense.

Salto a California

En su siguiente salto a California, donde recala huyendo del reclutamiento para la guerra de Corea, perfila su personaje y su leyenda «ayudado por su espíritu emprendedor y varios de golpes de suerte», según explica Gironell. Era taxista en Los Ángeles cuando el azar llevó a Ava Gardner y Frank Sinatra a discutir en su taxi sobre el posible aborto de la actriz. El cantante olvidó en el coche una grabación con sus últimas canciones y Jean Leon se las llevó al día siguiente a Villa Capri, el restaurante de Sinatra.

'La Voz' le agradeció el gesto. Convirtió a Leon en su chófer, le empleó en su establecimiento y le conectó con su círculo de amistades: poderosos productores, mafiosos y astros del cine. Listo como el hambre, «la amistad sería su gran aliada para reinventarse varias veces», asegura Gironell.

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