Marta Rebón: «España y Rusia están en los extremos, pero comparten el quijotismo»

Marta Rebón visita hoy el ciclo ‘Un café cargado de lecturas’. /Ferrán Mateo
Marta Rebón visita hoy el ciclo ‘Un café cargado de lecturas’. / Ferrán Mateo

La traductora de Pasternak y Dostoievski debuta como escritora con 'En la ciudad líquida', que presenta en el Museo Ruso dentro del ciclo del Aula de SUR y el Centro del 27

Francisco Griñán
FRANCISCO GRIÑÁNMálaga

Es un encuentro entre autores y lectores a media tarde. La hora ideal para charlar con una taza por delante. Por algo se denomina ‘Un café cargado de lecturas’. Y su protagonista de hoy, Marta Rebón (Barcelona, 1976), puede presumir de ambos perfiles. Porque es una lectora apasionada de autores rusos que ha ido más allá al convertir títulos originales de Vasili Grossman, Liudmila Ulítskaya, Lev Tolstói, Yevgueni Zamiatin, Yuri Olesha, Boris Pasternak, Fiódor Dostoievski, Mijaíl Bulgákov o Lidia Chukóvskaia en traducciones al español. Y porque ha aparcado por primera vez la mirada del otro, para bucear en su voz propia con ‘En la ciudad líquida’ (Editorial Caballo de Troya), su debut literario a medio camino entre lo narrativo y el ensayo. Una obra en la que ha volcado ese espíritu del Este y cosmopolita que preside su trayectoria vital y literaria. Una experiencia que le permite ver cercanía donde otros ven distancia. «España y Rusia están en los extremos, pero comparten el quijotismo», dictamina la escritora y traductora.

Precisamente de esa atracción mutua entre culturas distantes hablará Marta Rebón hoy en un escenario propicio, el Museo Ruso (antigua Tabacalera), dentro del ciclo cafetero organizado por el Aula de Cultura de SUR y el Centro de la Generación del 27 de la Diputación de Málaga, con la colaboración de Obra Social la Caixa. Precisamente la literatura cervantina actúa de nexo común entre las extremas España y Rusia, aunque no solo eso. «También son países pasionales», confiesa la autora catalana que encontró en San Petersburgo el título y el hilo argumental para su primer libro, ‘En la ciudad líquida’.

Un café cargado...

Autora.
La traductora y escritora Marta Rebón, presentada por los escritores José Antonio Mesa Toré y Pablo Aranda.
Organizan.
Centro del 27 de la Diputación de Málaga y Aula de Cultura de SUR, con la colaboración de Obra Social la Caixa.
Lugar y fecha.
Hoy, miércoles, a las 18,30 horas, en el Espacio Forum del Museo Ruso (Avenida Sor Teresa Prat, 15), con entrada libre hasta completar aforo.

«Surgió de mis estancias reiteradas allí, de lo vivido, de las lecturas y de las traducciones», explica Marta Rebón que convierte en toda una experiencia sus viajes físicos y literarios. Como el que le llevó hasta la mesa en la que Pasternak escribió su monumental ‘Doctor Zhivago’.

Un atlas vital y literario

No obstante, ‘En la ciudad líquida’ también le cambió los planes originales a la autora. «El libro me pidió que me dejara llevar», afirma Marta Rebón que, con la literatura rusa como itinerario central, dio entrada a otros territorios de su biogeografía íntima y compartida, como Tánger, Quito, Oporto o Cagliari. «Lo que trato es de hilvanar y organizar elementos diversos como lecturas, viajes y títulos de una manera personal», apunta la escritora y traductora que acompaña los textos con su tercera vocación, la fotografía, que contempla como un «desahogo». Y el mejor ejercicio de memoria. «Cuando fotografías un lugar es más difícil de olvidar ya que cuando lo enfocas es como si le hicieras un escáner», apostilla.

Textos, imágenes, literatura, vivencias y recuerdos confluyen en esta obra inaugural que es ‘En la ciudad líquida’, que se convierte en una suerte de atlas de Marta Rebón. Una obra fronteriza en géneros e ingredientes, que es la mejor expresión de una creadora con querencia a la diáspora. «Es lo bueno de ser traductora... solo necesitas el ordenador y ya tienes la oficina montada en cualquier parte del mundo», admite esta autora que no ve «grandes diferencias» entre traducir y escribir. «Aunque no se tenga obra propia y se traduzca la de otros, el traductor es un escritor», asegura Rebón que conoce bien el Museo Ruso en el que hablará esta tarde. Algunos de los catálogos de sus exposiciones también llevan su acreditada firma como traductora.

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