Las marionetas también saben 'rock and roll'

Elenco y músicos de 'El Guardián de los Sueños' durante un ensayo. /Fernando Torres
Elenco y músicos de 'El Guardián de los Sueños' durante un ensayo. / Fernando Torres

'El guardián de los sueños' aborda el vínculo entre padres e hijos y los retos de la vida cotidianaNuevo Teatro Musical adapta el género al público infantil en una obra con tres actores y más de quince personajes

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

En una de las salas de ensayo del Conservatorio Profesional de Música Gonzalo Martín Tenllado suena un 'blues' perezoso. Entre los tresillos que marca la batería y el incesante pulso del bajo, tres actores bailan y cantan al compás mientras controlan a dos títeres. En la escena -una vez los intérpretes quedan en segundo plano-, un monstruo verde entona con voz ronca una melodía desafiante frente a un niño sorprendido. Es una escena de 'El guardián de los sueños', el último proyecto de Nuevo Teatro Musical, que llegará mañana a las tablas del Echegaray en el marco del 35 Festival de Teatro de Málaga, para demostrar que las marionetas también saben 'rock and roll'.

El elenco y los músicos atienden a SUR en un descanso, rodeados de instrumentos y muñecos de trapo -todos ellos creados por la propia compañía-. Tres actores y cuatro músicos son los responsables de dar vida a una historia en la que intervienen «más de quince personajes», según explica Fran González, uno de los intérpretes, escritor del texto y de la música. «Es la primera obra que hacemos con público infantil en la compañía», explica. La intención de la historia es reconciliar a los niños con la realidad de sus hogares a través del teatro y de un universo propio, sin conceptos extraídos de la televisión o que ya puedan conocer de antemano. «Habla del ámbito emocional de los niños, de qué pasa si tienes miedo, si las cosas con tus padres no son como salen en los 'dibujitos', y también sobre cómo solucionar eso». González añade que en el colegio «se aprende matemáticas y naturales, pero no a gestionar los sentimientos».

El actor ha escrito las canciones con la ayuda de Nacho Doña, encargado de tocar el piano en escena y de hacer los arreglos, así como de dirigir al cuarteto -guitarra, batería, teclado y bajo- y hacer de vínculo con el elenco. Ambos explican que en 'El guardián de los sueños' se mezclan diferentes géneros, que van desde el concepto musical fantástico hasta el 'rock and roll', pasando por «otros patrones armónicos básicos como el swing y el rockabilly, mezclados con música onírica, ya que todo es un sueño».

Los músicos son una parte fundamental de la obra e interpretan la banda sonora subidos al escenario

Paco Blanco, otro de los actores, comenta que, a nivel interpretativo, trabajar con muñecos es «muy divertido porque se hace desde otra perspectiva totalmente diferente en el escenario», comenta. «El muñeco es el actor, hay que estar pendiente de uno mismo y de la marioneta». Estefanía Moscoso, la tercera actriz de la obra, admite que es «complicado» trabajar con tantos personajes. En varias ocasiones deben manejar un mismo títere de gran tamaño que requiere de tres brazos y les exige moverse como un solo ser: «Hay un momento en el que el personaje aplaude y, aunque parezca sencillo, nos ha costado mucho hacerlo a la vez».

Los músicos están en el escenario y, aunque van de negro, no dejan de ser parte de la obra. Una de las cosas que define a la compañía es que la banda «siempre está en escena», explica Doña. Pedro Valdivielso, batería del cuarteto, asegura que tocar en una obra de teatro «es muy diferente» a un concierto normal. «Hay que estar pendiente del director musical y a la vez de los actores. Además hay que perseguir el fin dramático».

Pese a los numerosos ensayos, que buscan que la banda sonora sea lo más precisa posible, los músicos se dejan llevar por lo que ocurre en el escenario y «las locuras» que de los actores. Miguel Romero, bajista, añade que hay que estar «pendiente de los pies, concentrados al mismo tiempo que vemos la obra para no dejarlos vendidos». Todos admiten que nunca hay dos funciones iguales.

Manuel Rueda, guitarrista del conjunto, explica que cuando descubrió el teatro se encontró frente a la puerta de un nuevo mundo: «Muchas veces, en los conservatorios, se olvida que los músicos tenemos que contar una historia; aquí es todo más literal, el músico es parte de la historia, somos el soporte, el papel para las letras de la obra».

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