Manuel Estrada: la belleza es competitiva

Manuel Estrada posa en las salas de La Coracha ante las reproducciones de sus cuadernos de trabajo. /Fernando González
Manuel Estrada posa en las salas de La Coracha ante las reproducciones de sus cuadernos de trabajo. / Fernando González

Las salas de La Coracha repasan el exquisito trabajo del último Premio Nacional de Diseño. La exposición que hoy abre sus puertas ofrece el proceso creativo de un autor de referencia en el diseño gráfico español de las últimas tres décadas

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Ha pasado casi un siglo desde que aquella pareja empezó a envasar especias y ahora Carmencita es el nombre de una empresa familiar con más de 700 referencias que se exportan a medio centenar de países. Durante un año, los responsables de Carmencita debatieron las propuestas que iban recibiendo para actualizar la imagen de su marca, al fin se decidieron a dar el paso... y la compañía duplicó su facturación. Lo recordaba ayer el diseñador Manuel Estrada, artífice de aquel cambio.

Los logotipos de Ahorro Corporación, Metrovacesa, el Teatro de la Abadía o el 40 aniversario de la constitución llevan la firma de Estrada, Premio Nacional de Diseño 2017 y autor de más de 1.500 portadas de libros, entre ellas, las exquisitas composiciones realizadas para las ediciones de bolsillo de Alianza Editorial. Una labor desplegada durante tres décadas que ahora se destila en las salas de La Coracha anexas al Museo del Patrimonio Municipal en la suculenta exposición 'Pensar, dibujar, diseñar', que hoy abre sus puertas y que podrá visitarse hasta el próximo 18 de mayo.

El 'menos es más' preside la tarea del estudio de Estrada, fiel a una propuesta de marcada querencia conceptual, escueto hasta el minimalismo en el uso de elementos formales y alérgico a la idea de autoría. «No diseño para provocar, diseño para resolver problemas», defendía ayer el diseñador, para quien algo práctico como la imagen que quiere trasladar una empresa también puede -y debe- ser hermoso.

«Este un trabajo que se constata en la práctica. No hay que hacer más poéticas de las justas y además hay que aplicar las poéticas a lo prosaico. Porque la belleza es hermosa y puede servir no sólo para hacernos la vida más agradable, sino también para hacer más competitivas nuestras empresas», reivindicaba Estrada, referencia esencial en el diseño gráfico español de las últimas tres décadas.

Ahí está para recibir al visitante la ovalada hoja de magnolio surcada por un modesto lápiz de madera que ilustra la edición de las 'Soledades' de Antonio Machado. O el palustre con letras de plomo en la cubierta de 'La muralla china' de Franz Kakfa. O el farol lleno de piedras para resumir la desazón del 'Libro del desasosiego' de Fernando Pessoa. O el sombrero de ala corta convertido en un yelmo de Mambrino para unir el siglo XX con el XVII, a Ortega y Gasset con el personaje de Cervantes en la portada de las 'Meditaciones sobre el Quijote y otros ensayos' del filósofo madrileño.

LA EXPOSICIÓN

Título
'Pensar, dibujar, diseñar'.
Autor
Manuel Estrada.
Lugar
Salas de La Coracha.
Fechas
Desde hoy y hasta el 18 de mayo.
Horario
De martes a domingo, de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas.
Entrada
Gratuita.

Ideas, imágenes

Juegos de ideas, de imágenes y asociaciones que marcan la obra de Estrada y que brillan de manera singular en sus portadas para libros y en las creaciones para la promoción de la gastronomía española en el extranjero que formaron parte del proyecto 'Eat Spain Up!'.

Así, la exposición de La Coracha abre al espectador el proceso creativo de Estrada incluso en el sentido literal de la expresión, a través del panel vertical colocado en la primera sala que reproduce más de 300 ediciones facsímiles de sus cuadernos de trabajo, que el visitante puede hojear y ojear. Sería la sección 'Puertas y ventanas', que da paso ya en el piso superior a 'Estrada para Saramago'. Aquí el montaje -comisariado por Sonia Díaz y Gabriel Martínez- se detiene en la fecunda relación profesional y de amistad que unió al diseñador con el Nobel portugués. Desde las portadas de la biblioteca que Alfaguara le dedicó a Saramago hasta proyectos a cuatro manos realizados entre ambos como la edición ilustrada de 'El viaje del elefante' y la maravillosa delicia que es 'El silencio del agua', editado por Libros del Zorro Rojo.

Y ya que la exposición de Estrada recala en la autobautizada 'Ciudad de los museos' después de haber pasado por Nueva York, Helsinki, Berlín o Chicago, al trabajo de su estudio vinculado a estas instituciones culturales dedica la muestra uno de sus apartados finales.

El Museo del Traje, el Museo del Greco y el del Ejército, entre otros, deben su identidad visual a Estrada y su equipo. Aunque, si hubiera que quedarse con una propuesta que resuma la 'marca Estrada', quizá sería la imagen escogida para presentar el Museo de la Evolución: cuatro trazos rectos y romos, el primero oblicuo, el resto se van enderezando hasta lograr la vertical.

Millones de años de una especie resumidos en apenas cuatro líneas rectas. No hace falta más, si hay detrás una buena idea, competitiva y hermosa.

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