Málaga se hace independiente

León Benavente ya agotó las entradas/SUR
León Benavente ya agotó las entradas / SUR

Las salas de la ciudad acogen en las próximas semanas a varios referentes de la música ‘indie’

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

La cosecha cultural de los años 90, en términos muy generales, nunca ha sido tratada con cariño. El consumo de masas, ligado en especial al cine y a la música, no guarda con especial recuerdo estéticas imposibles basadas en ropas grandes y permanentes de peluquería; pasteladas protagonizadas por Meg Ryan o Julia Roberts; y referentes musicales como las Spice Girls o el primigenio (y heterosexual) Ricky Martin.

En esta marabunta de indefinición entre unos gloriosos años 80 y unos posteriores 2000 que alumbraron el gran cambio basado en internet, en España empezaban a surgir lo que posteriormente serían la génesis de las bandas actuales. Entonces, el nivel artístico estaba lejos de ser lo que es hoy; un punto alcanzado en base a la experiencia y a la formación de unos artistas que hoy rozan (o superan) los 40 años de edad.

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Barcelona fue la primera gran urbe en la que estos grupos –calificados como independientes debido a que sus producciones no se regían por las reglas de la industria de las multinacionales– tenían espacios en las salas. Madrid acompañaba entonces a la capital catalana, aunque quizá Galicia era el verdadero paradigma del ‘indie’ nacional, tanto por sus grupos locales como Catpeople, como por la celebración de festivales en todas sus provincias.

DePedro, 13 de enero en la Cochera
DePedro, 13 de enero en la Cochera / SUR

Málaga llegó algo tarde a esta explosión. Ciudades andaluzas como Sevilla y sobre todo Granada eran referentes, y no fue hasta bien entrado el año 2009 cuando estos conciertos empezaron a tener su espacio. Uno de los hitos principales ocurrió en abril de ese año, cuando unos desconocidos chicos madrileños –al menos en el sur de España– salían al escenario de la antigua Sala Vivero bajo el nombre de Vetusta Morla. En estas mismas líneas se públicó una crónica titulada ‘El futuro ya está aquí’ (06-04-2009);un enfoque premonitorio sobre la banda, pero también de lo que vendría a convertirse la capita de la Costa del Sol.

León Benavente, El Niño de Elche, Niños Mutantes, L.A. y DePedro protagonizan un género que no ha dejado de crecer en estos últimos años

El concierto de Vetusta Morla en 2009 fue un hito para la escena ‘indie’ en Málaga

Aquel día las entradas se habían agotado, lo que llevó a los promotores locales a reflexionar sobre la posibilidad de que estos recitales fueran rentables. Experiencias fallidas aparte como el 101 Sun Festival –un éxito de público condenado a no repetirse por las molestias vecinales– las salas han seguido apostando cada vez con más fuerza por una escena independiente que también ha mutado:los grandes estudios han terminado por fichar a estas bandas, incluso catapultando a alguna de ellas a las radiofórmulas. No en vano, fuentes consultadas señalan que el caché de grupos como Vetusta Morla asciende a cifras superiores a los 60.000 euros por un concierto.

Un invierno ‘indie’

Estos antecedentes se han mantenido también este año, y las salas locales han apostado por una programación independiente para las próximas semanas. Mañana coincidirán Niños Mutantes (Sala Trinchera) y El Niño de Elche (Cochera Cabaret), mientras que en las próximas semanas tocarán L. A., León Benavente (que agotó las entradas hace semanas) y DePedro.

Aunque todos forman parte de la escena ‘indie’, ello no implica que la música sea la misma. El público, cada vez más heterogéneo, demanda una oferta variada alejada de la música que puede ser considerada ‘mainstream’. Así, bandas como L.A. –más rockeras– contrastan con la propuesta de El Niño de Elche, que trae consigo raíces algo más flamencas.

El espíritu de La Botica

Dejando a un lado los conciertos de bandas nacionales, Málaga comienza también a ser una cantera de artistas; un hecho que se pudo palpar con el enorme nivel y la afluencia de público del primer Festival de Cantautores, celebrado este verano en el recinto del Eduardo Ocón;y en el que predominó, sobre todo, el folk.

Era el producto del espíritu de La Botica, un bar situado en la calle Cañón en el que los artistas encontraban sobre sus tablas la primera salida de sus canciones al mundo exterior, especialmente en la tardes de domingo de micro abierto. Esta regulación que impide tocar en los bares y que tanto daño ha hecho a los artistas locales; unida a cuestiones más personales de los propietarios del local, dio por acabada la aventura de La Botica, aunque ‘Malagautor’, un festival que tiene la vocación de mostrar lo que se hace y se toca en la provincia, ofreció a través de seis horas de música al aire libre, ocho propuestas diferentes que, en algunos casos son ya auténticos clásicos para su pequeño público.

Todo esto ha ocurrido en tan solo ocho años. La perspectiva para los próximos diez no podría ser mejor. El futuro, finalmente, llegó para quedarse.

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