La Málaga más antigua se conserva en 3D

El coleccionista Juan Antonio Fernández Rivero sostiene un visor de madera para ver en 3D antiguas fotos en blanco y negro, como esta vista de Málaga en 1857./Álvaro Cabrera
El coleccionista Juan Antonio Fernández Rivero sostiene un visor de madera para ver en 3D antiguas fotos en blanco y negro, como esta vista de Málaga en 1857. / Álvaro Cabrera

La colección Fernández Rivero, el principal fondo privado de fotografía decimonónica de España, conserva las primeras imágenes de la ciudad. Y la sorpresa es que las calles se ven en tres dimensiones

FRANCISCO GRIÑÁN

Lo vio en un escaparate y se le fueron los ojos. La portada no era espectacular. Más bien lo contrario. Un marrón oscuro que decía poco enmarcaba una imagen en blanco y negro de una mujer con media sonrisa a lo Gioconda. Con ese tono sepia de instantánea antigua. Aunque en este caso la imagen no valió más que mil palabras. Porque lo que le llamó la atención a Juan Antonio Fernández Rivero fue el título: 'La historia de la fotografía en España, desde sus orígenes hasta 1900'. Lo firmaba Lee Fontanella y aquel libro editado en los años ochenta tardó poco en volar de la vitrina de Prometeo a la librería de este aficionado a la imagen que años después daría continuidad a aquel volumen con 'Historia de la fotografía en Málaga durante el siglo XIX' (1994), una lectura imprescindible para todo aquel que quiera conocer los primeros retratos en glorioso blanco y negro de la provincia. Allí comenzó también la colección privada más importante de nuestro país sobre fotografía decimonónica, que atesora además incunables como las primeras imágenes en 3D estereoscópico de Málaga. Datan de 1857 y revelan un dato sorprendente: son las primeras fotos que se conservan de la capital.

«Las imágenes estereoscópicas son una parte muy importante de la colección, pero lo que más llama la atención es que, pese a que se hicieron hace más de siglo y medio, el detalle que ofrece de los edificios de Málaga es espectacular», explica el coleccionista, que se levanta como un resorte mientras habla para sacar de un armario un visor de madera que debía ser como el Cinexin de la burguesía del XIX. Juan Antonio Fernández coloca en el soporte del artilugio un cristal sobre el que hay impresas dos imágenes paralelas aparentemente idénticas que retratan una vista de Málaga desde Gibralfaro. Y el coleccionista no miente. Ni exagera. Porque lo que se observa es espectacular. No sólo porque es una panorámica poco habitual de la zona, sino porque la definición es de una nitidez que parece real, con la Alcazaba en primer término, la Aduana más atrás y la Catedral en un plano lejano. Hasta el fotógrafo Álvaro Cabrera que ha venido a inmortalizar el reportaje no puede evitar levantar las cejas ante la calidad de lo que se ve. Casi dan ganas de tocar los edificios con la mano. Y todo con un juguete retro y una imagen a la que la edad no le quita la rabiosa novedad.

Álvaro Cabrera

«Es curioso pero no tengamos fotos anteriores de Málaga a estas imágenes 3D de Ferrier de 1857», explica Fernández Rivero, mientras mira a Teresa García Ballesteros, su compañera y responsable de poner orden en esta colección. No en vano su profesión es la de bibliotecaria. Ella sabe lo que tiene entre manos y por ello se encarga de desvelar esta magia de siglo y medio. La imágenes estereoscópicas se tomaban con dos cámaras paralelas o una máquina con doble objetivo que registraba dos fotos simétricas, que después eran reproducidas sobre cristales o papel de forma paralela, una para cada ojo. «El resto lo hace el cerebro cuando ve esas dos imágenes como una sola», explica la experta sobre este sistema, cuya última versión se está viviendo en los cines actuales con las películas 3D. Ahora te dan gafas de plástico en lugar de un visor de madera. «Pero los fundamentos son los mismos», apostilla.

Más de 50.000 fotos forman esta colección, que acaba de invertir 10.000 euros en sumar una vista de Málaga de 1860

El efecto contagio

Teresa se ha contagiado de la pasión por la fotografía de Juan Antonio, que comenzó su reunir fotografías en blanco y negro a mediados de la década de los 80. Sus fondos superan hoy las 50.000 imágenes y su colección privada es considerada la más importante en España en fotografía antigua y del siglo XIX. «Comencé con instantáneas de Málaga, pero me fui contagiando y reuniendo imágenes de toda España», relata Fernández Rivero, que apostilla que «si eliminamos las imágenes de la provincia, sigue siendo una de las colecciones más importantes de fotografía histórica en nuestro país». La prueba es que cada día le llegan nuevas peticiones para participar en exposiciones, libros, congresos... Sin ir más lejos, acaba de ceder fotos al Museo de Sevilla para una exposición del Año Murillo y esta semana ha viajado a Zaragoza para participar en las Jornadas sobre Investigación en Historia de la Fotografía, donde ha presentado una comunicación sobre el pionero Luis Masson, «uno de los más importantes de España e injustamente olvidado», revela.

Esta recuperación del fotógrafo que retrató la Andalucía de mediados del XIX se acompañará de un libro de inminente publicación. Y es que en Fernández Rivero no hay un coleccionista al uso, sino un amante de la fotografía que también siente pasión por la investigación. De hecho, sus pesquisas también llevaron hace años a un descubrimiento fundamental de la fotografía española y malagueña: tras la popular firma S. Muchart que tenía su estudio en la actual plaza de la Constitución no se escondía un hombre, sino Sabina, una de las primeras fotógrafas de nuestra historia.

Sólo desde esta doble devoción por la imagen y por la memoria se puede entender la magnitud de los fondos de Juan Antonio Fernández Rivero que, ante la dificultad de acceder a fotos realmente valiosas en los años 90, tuvo una idea de negocio junto a otros socios: la web Todocolección. «Hoy es la más importante en España en antigüedades y recuerdos de todo tipo, pero durante años trabajamos mucho sin ganar un duro», cuenta este innovador que hoy sigue ligado a la empresa, aunque no participa en la gestión de este portal de referencia para coleccionistas.

Algunas de las imágenes del investigador han salido de esta web, aunque la mayor parte de joyas y libros de fotografías con más de un siglo de antigüedad los ha adquirido en otros foros. «Las piezas buenas están en manos de marchantes internacionales o tienes que acudir a casas de subastas de Nueva York o París», comenta Juan Antonio Fernández Rivero, que acaba de invertir 10.000 euros para sumar a su catálogo una deseada imagen de Málaga de 1860 realizada por el cotizado fotógrafo francés Louis de Clercq. «Hay que tener una economía desahogada para mantener una colección como ésta», reconoce este apasionado de la imagen, que añade con sonrisa burlona: «Pero te aseguro que no soy el barón Thyssen».

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